Regional
SENIAT y la digitalización del sistema (II)
martes 28 julio, 2026
Ildemaro Pacheco
Esta semana vemos como las nuevas autoridades de la Administración tributaria se reúnen con líderes empresariales y la banca, lo que refuerza la convicción que vienen cambios, y el más esperado tiene que ver con el manejo tecnificado de la data para obtener conclusiones certeras y con mayor rapidez. El procesamiento de ingentes cantidades de datos estructurados ha forzado a las administraciones tributarias en el mundo a migrar desde sistemas de cruce de datos impresos, en cientos y cientos de hojas hacia plataformas internas de analítica avanzada basadas en la nube. Estas plataformas facilitan la escalabilidad del poder de cómputo y el despliegue de modelos de aprendizaje automático supervisados y no supervisados para combatir la elusión. Algoritmos basados en agrupamiento permiten analizar comportamiento de las empresas y agruparlas por su perfil de riesgo fiscal, revelando esquemas complejos de elusión corporativa.
Agencias como la CRA de Canadá procesan comentarios de usuarios mediante IA para mejorar las interfaces fiscales, mientras que en Irlanda la IA analiza el texto libre de las consultas de los contribuyentes, clasificándolas y enrutándolas automáticamente al departamento técnico idóneo con una precisión del 97%; administraciones como la de Suecia desarrollan asistentes de código basados en LLM para optimizar los ciclos de desarrollo de sus propios analistas informáticos.
La implementación de estas plataformas arroja resultados dispares cuando se analiza la conversión de la detección informática en recaudación efectiva. Diversos estudios del BID revelan que si bien las herramientas digitales evidencian enormes brechas entre lo que los contribuyentes declaran y lo que realmente adeudan, la recaudación neta suele verse erosionada por la capacidad de adaptación y compensación de los contribuyentes. Fuera del ámbito latinoamericano, la literatura científica reporta que la digitalización masiva mediante sistemas similares ofrece rendimientos sustanciales; la instalación de registros electrónicos de efectivo vinculados a una unidad de control fiscal en Hungría incrementó la recaudación del IVA en un 15% en los sectores afectados durante el primer año de vigencia, amortizando en su totalidad la inversión del proyecto. El reporte del Marco Fiscal de Mediano Plazo de 2025 de Colombia estimó también el costo fiscal del gasto tributario del año gravable 2023. Este cálculo de los beneficios impositivos se estructuró bajo las metodologías de la Comisión de Expertos en Beneficios Tributarios de 2021, ajustando la fiscalización hacia sectores exentos o con tratos preferenciales.
El éxito de las reformas digitales de la administración impositiva descansa en tres ejes estratégicos integrados: Primero, los marcos jurídicos deben evolucionar a la misma velocidad que el desarrollo informático. Si las notificaciones de inconsistencias arrojadas por la inteligencia artificial carecen de fuerza legal vinculante, las tasas de respuesta voluntaria continuarán siendo exiguas, como se observó históricamente en Ecuador. Sin embargo, esta velocidad procedimental debe respetar los derechos fundamentales del contribuyente, evitando el diseño de plazos excesivamente breves o restricciones absolutas de comparecencia física que puedan configurar violaciones al debido proceso administrativo.
Segundo, la capacidad institucional del personal de auditoría debe ser fortalecida a la par del despliegue tecnológico. La tecnología por sí sola no puede sustituir la estructura organizativa y las competencias analíticas que los fiscalizadores requieren para dar seguimiento a los complejos esquemas contables revelados por la inteligencia artificial. Tercero, las estrategias de control fiscal digital deben calibrarse de acuerdo con el tamaño y perfil de riesgo de los obligados tributarios. Mientras los modelos sancionatorios automatizados pueden ser altamente efectivos para empresas medianas y corporativas, esquemas de regularización asistida son exponencialmente más eficaces para garantizar el cumplimiento voluntario y sostenido de las micro y pequeñas empresas.
Y entonces la pregunta, ¿es verdad que se comparten los registros contables con las administraciones tributarias? En la próxima entrega
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