Reportajes y Especiales
Haitiano Walkins Lindor reconstruye su vida en La Grita #Especial
miércoles 29 julio, 2026
Al perder su hogar y verse obligado a dormir a la intemperie en una plaza, su panorama era completamente incierto. Mientras muchos de sus connacionales acudían a la embajada en busca de apoyo para ser repatriados, el destino de Walkins apuntó hacia el estado Táchira.
Daniela González

Con la fortaleza de quien se niega a rendirse, Walkins Lindor, un joven estudiante de nacionalidad haitiana, ha encontrado en las montañas del municipio Jáuregui mucho más que un refugio.
Sobrevivir el devastador terremoto que lo despojó de sus pertenencias, este universitario reconstruye hoy su vida en La Grita, ganándose el respeto de los jáureguinos a través del trabajo honesto y el intercambio educativo.
Lejos de decaer por el peso de la tragedia ocurrida en La Guaira, Lindor se ha integrado activamente a la dinámica comercial y académica de la jurisdicción. Actualmente, forma parte del equipo de Maelos Pizzería, donde labora durante los días sábado y domingo; un oficio que lleva a cabo de manera admirable con su vocación por la enseñanza.
Lindor contó a Diario La Nación que los días martes y jueves, pone su dominio políglota al servicio de la formación, dictando clases de francés en la academia Ideal English. Allí imparte lecciones en dos turnos: un grupo infantil y juvenil, para edades comprendidas entre los 8 y 15 años; y un grupo de adultos, de 17 años en adelante. Hasta el momento, el profesor ha logrado obtener una matrícula de 16 estudiantes inscritos en el nivel 1 de francés.
La historia de Walkins con Venezuela comenzó tiempo atrás, cuando llegó al país bajo un convenio académico impulsado por Fundayacucho, con el firme propósito de cursar estudios superiores en la Universidad Marítima del Caribe (UMC).
Sin embargo, la naturaleza lo puso a prueba. Lindor se encontraba trabajando cerca de la playa cuando la tierra tembló. “La arena empezó a moverse y mis ojos vieron cómo los edificios empezaron a derrumbarse”, relata con el dolor de quien experimentó de primera mano el caos y el colapso, un calvario similar al que su madre vivió como sobreviviente del fatídico sismo de Haití en 2010.
Tras perder su hogar y verse obligado a dormir a la intemperie en una plaza, su panorama era completamente incierto. Mientras muchos de sus connacionales acudían a la embajada en busca de apoyo para ser repatriados, el destino de Walkins apuntó hacia el estado Táchira.
“Jamás imaginé vivir o quedarme en el municipio Jáuregui”, confiesa. Su llegada a La Grita fue posible gracias a la inmensa solidaridad de la familia de su mejor amigo, un compañero que actualmente se encuentra navegando.
Hoy, arropado por la hospitalidad del tachirense, Walkins Lindor conserva intacto su proyecto de vida. Con su pasaporte en mano y la mirada puesta en el futuro, el joven reafirma su determinación ante lo ocurrido: “No pienso devolverme sin mi título” dijo el joven haitiano que labora en La Grita mientras espera que la universidad vuelva a funcionar.
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