Cómo ayudar a un perro inseguro

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Foto: Muymascotas

Debemos entender que cada perro es un mundo. Cada uno tiene una personalidad y unos comportamientos concretos además de unos miedos, curiosidades e historia únicos. Por ello, hay que resaltar que igual que existen perros muy energéticos y sociables, hay otros altamente tímidos y miedosos.

Lo primero que debemos entender es… ¿cómo sabemos si un perro es inseguro? Pues como con cualquier patología, el perro nos lo dirá por su comportamiento: se estresará fácilmente llevándole a reacciones instintivas como nerviosismo (que puede producir incontinencia urinaria) o agresividad. Igualmente tenderá a depender mucho de la persona o el lugar que le hace sentir seguro. Esto no es negativo pero puede que haga que tu perro tenga problemas de socialización con otros perros, personas u otro tipo de entorno.

Las causas de la inseguridad no son del todo concretas pero es cierto que suele darse en perros que han tenido algún tipo de trauma en su pasado, una deficiente socialización, un manejo incorrecto de su dueño o incluso una insatisfacción de necesidades etológicas y físicas.

Igualmente, como anotaciones físicas, un perro inseguro tenderá a mostrarse siempre alerta y asustado, agachando las orejas, metiendo el rabo entre las patas y bajando la cabeza, sobre todo cuando se encuentre en situaciones de estrés o miedo.

Hay que entender que los perros se entienden con miradas, gestos y posturas, por ello, un punto muy importante que debemos intentar mejorar es el lenguaje no verbal hacia él.

Para que el perro se acostumbre a situaciones que le permitan dejar atrás ese estrés, que puede ser tan dañino para su salud, es positivo que conozca lugares nuevos por medio de paseos, juegos y rutinas. Una medida preventiva por si no queremos que nuestro perro se agobie en los paseos, es hacer entender a la gente que tu perro “necesita un poco de espacio”, poniéndole un lazo amarillo en la correa. En caso de que la otra persona no conozca la iniciativa Yellow Dog Project, será necesario decirlo de palabra y no solo con el lazo amarillo.

Desde Muy Mascotas os traemos 15 consejos para lograr erradicar ese miedo e inseguridad en tu perro.

Rutinas

Las rutinas harán que tu perro se sienta cómodo con horarios, lugares e incluso gente que pueda coincidir en ellas, tomándolas como parte de su vida y asimilándolas poco a poco. Por todo esto, es muy importante que los canes tengan unas rutinas marcadas.

Nada de castigos

Estos perros, más que ninguno, necesitan cariño y comprensión. No siempre se comportarán como esperamos o queremos pero debemos entender que actúan bajo el estrés y el miedo

Adiestramiento

Sin importar el nivel del perro, practicar ejercicios de adiestramiento como el agility hará que el animal te vea como su compañero y entienda que sois un equipo y que, dentro de él, se puede sentir seguro.

Ejercicios de propiocepción

Mejorarán su coordinación, su relación con el entorno y le aportarán un gran chute de seguridad. La relación ejercicio-premio, esa estimulación positiva, hará que el perro vea estos ejercicios como un juego y poco a poco deje sus miedos de lado.

Juegos de olfato

En estos casos, son altamente recomendables para que los perros se relacionen con su entorno y aprendan a rastrear. Les resultarán divertidos e incluso, pueden llevarles a socializar con otros animales.

Sociabilización

La sociabilización con otros perros debe ser básica, ahora bien, no debe ser de golpe, sino que debemos encontrar compañeros de juego para el perro que sean afines a él, más tranquilos o más equilibrados para que, de esa manera, se sienta seguro jugando y relacionándose.

A la hora de pasear

Es importante que entendamos que nosotros mismos podemos transmitir nuestra tensión al perro. Por ello, correas cortas no son las adecuadas, es mejor una correa larga y un arnés antitiro para no hacerle daño. El collar debe ser muy ancho, que no le oprima, y si usas bozal, que igualmente sea grande y los más cómodo posible para él.

Plan de buenas experiencias

Es un ejercicio muy interesante y positivo si tienes ocasión de organizarlo. Se trata de hacer una serie de “rutinas” por las que el perro vea la sociabilización con las personas como algo bueno, otorgándole estímulos positivos durante el paseo. Por ejemplo, que un amigo se encuentre contigo en el parque y le dé un premio o que algún vecino al llegar a casa le ofrezca algo de cariño o agua.

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