La fiesta “drag” es un símbolo de libertad sexual en Pekín

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Imagen de cortesía

Aunque llevan muy poco sobre los escenarios, ya han conseguido revolucionar con sus tacones de vértigo y sus extravagantes maquillajes y pelucas la noche pequinesa para reivindicar un secreto a voces en China: el derecho a la libertad sexual.

Charlie Van De Ho es su nombre artístico, tiene 24 años y es “drag queen” en “Destination”, uno de los locales gays más populares de la capital, que ha decidido dar un paso más allá y apostar por este tipo de espectáculos, muy recientes y desconocidos todavía entre la sociedad china.”Hacer esto en China puede ser muy divertido. Pero también ser ‘drag’ es una manera de expresarme. Y me gusta”, explica a Efe este joven chino que confiesa que sus padres no saben que es gay, ni mucho menos, y que por la noche protagoniza uno de los pocos espectáculos de “drag queen” que se existen en Pekín.

“(Mis padres) Son ‘muy chinos’, no creo que aprobaran algo como esto. Les llevará un tiempo aceptarlo”, asegura. Su familia no es una excepción en China, donde el colectivo LGTB (lesbianas, gays, bisexuales y transgénero) sigue luchando contra una sociedad extremadamente tradicional en la que se siguen pactando matrimonios y la perpetuación del linaje es vital. Pero cuando se encuentra con “las chicas”, como él las llama, se siente totalmente libre para mostrar su sexualidad como le da la gana.

La transformación empieza en un pequeño camerino con un espejo y una mesa repleta de sombras de ojos, brochas y pinceles de maquillaje, pintalabios, pestañas postizas y un sinfín de accesorios. De fondo suenan canciones como “Pretty Woman” o “It’s Raining Men”, a modo de inspiración, para una puesta a punto -de hasta cuatro horas- en la que dan rienda suelta a su imaginación para convertirse en las reinas de la noche.

“Los chinos sienten curiosidad, pero no saben de qué va el tema. Probablemente no saben qué es ser ‘drag’. Quizás creen que solo es una cuestión transgénero”, dice Charlie. Pero está convencido de que la cosa cambiará si la gente empieza a ver más espectáculos de este tipo. “Entonces habrá más aceptación”, sostiene. Precisamente decidieron crear el grupo hace tres meses para romper tabús sobre la sexualidad, porque “el colectivo LGTB en China es bastante reducido. Es como si nadie quisiera hablar de ello”, explica.

“No somos completamente libres, pero tenemos cierta libertad”, asegura a Efe otra de las integrantes del grupo, de nombre artístico Vivian Eastwood. Aunque su familia es bastante “abierta de mente”, reconoce que no se ha atrevido a contarle nada sobre su decisión de ser “drag queen”. La cultura ‘drag’ es todavía muy reciente en Pekín, donde la gran comunidad de extranjeros ha ayudado a que estos espectáculos poco convencionales tengan cabida. De hecho, en el grupo hay varias integrantes extranjeras.

“Esto sólo es posible hacerlo en ciudades como Pekín o Shanghái. En el resto de China es imposible”, comenta Vivian. La homosexualidad es legal en el país asiático desde 1997, pero no fue desclasificada como una enfermedad mental hasta 2001. A pesar de ello, desde 2017 una nueva regulación gubernamental exige eliminar en internet las imágenes que muestran actos homosexuales, justificando que se tratan de “relaciones sexuales anormales”, que incluso equipara con la violencia, el abuso sexual o la pornografía.

Pero en China, explica Vivian, una cosa es lo que dicta el Gobierno y otra lo que se vive a pie de calle, donde la aceptación es bastante generalizada, al menos en las grandes ciudades. Un ejemplo es precisamente este local, “Destination”, punto de encuentro de la comunidad gay en Pekín y que en sus instalaciones acoge un centro LGTB.

Minutos antes de empezar una de sus primeras actuaciones, están nerviosas por si la sala está vacía. Pero poco a poco se relajan y se centran en lo más importante, disfrutar sobre el escenario. Ahí es donde llevan a cabo su propia batalla para reivindicar la libertad sexual con una única arma: unas plataformas de infarto. Cuando se apagan las luces, hacen su aparición estelar en el local en medio de la ovación de decenas de personas que, como ellas, se dejan llevar por la música.

(EFE)