Qué ocurrió con el hombre que fingió su propia muerte

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Funerales ecológicos.

Fingir tu propia muerte para cobrar el dinero del funeral y estafar a tu familia parece una trama de alguna película de sobremesa, pero no lo es. Ha ocurrido en Tailandia y todos los medios de comunicación del país han contado su historia. ¿Se te había ocurrido alguna vez? Como bien sabes, los timos son actividades ilegales que causan grandes pérdidas económicas para lograr sus metas. No lo intentes, solo funciona en la ficción.

Crear un plan de este estilo donde tengas que embaucar a alguien para aprovecharte de una situación determinada puede acabar muy mal. De hecho, en España, si la cuantía supera los 400 euros, podrías pasar un tiempo (de seis meses a tres años) en la cárcel. No sabemos si el protagonista de esta historia acabará entre rejas, lo que sí es cierto es que le han pillado in fraganti.

El 14 de julio, la mujer de Tachawit Janngiw publicó en Facebook varias fotografías y mensajes sobre la muerte de su pareja: “La última foto antes de desactivar su cuenta de Facebook”, escribió en el perfil junto a una instantánea del supuesto cadáver de su esposo. “Te amo”, añadía, aclarando que había fallecido tras estar enfermo de cáncer y de asma.

Se pilla antes a un mentiroso…
Existe en el refranero español muchos dichos para referirnos a los mentirosos. No sabemos si el país asiático los hay, lo que sí es que a la esposa de este señor, que no ha sido identificada, no le quedó claro que “las mentiras tienen las patas muy cortas”. Tras llamar a su suegra para darle la mala noticia, también le pidió que le transfiriera el dinero para los gastos del funeral y traslado del cuerpo de su hijo a su ciudad natal, una operación por valor de 600 dólares al cambio.

En el pueblo del difunto empezaron a preparar todo para el entierro, un evento que costó unos 1.800 dólares. Cuando algunos amigos empezaron a preguntar por qué no había mostrado previamente ningún síntoma de enfermedad, la esposa respondió que “fingió que estaba bien desde el principio para no preocupar a nadie”, afirma ‘Coconuts Bangkok’.

Sin embargo, para sorpresa de los asistentes, el cuerpo nunca llegó, algo que además agravó la preocupación de los familiares. Fue entonces cuando un primo de Tachawit decidió llamarlo por teléfono y, para su sorpresa, el supuesto difunto fue quien contestó la llamada. Tras responder, colgó rápidamente después de darse cuenta de quién estaba en el otro extremo de la línea.

Aunque la familia ha perdido todo lo que invirtió en el funeral, aseguran que no le guardan rencor. Sus amigos y conocidos fueron menos indulgentes señalando que “no querían volver a verlo nunca más”. “Lamentamos haberte conocido en el colegio. Estamos muy heridos y enfadados. Esperamos no verte jamás”, añadía uno de ellos. Además, exigen que se les devuelva lo que habían invertido en el entierro. ¿Crees que alguno de tus conocidos serían capaces de esto o que es demasiado fantasioso?

 

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