martes 17 mayo, 2022
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50 años de historia del trompo en Borotá

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“El sancochado”, “seca”, “la riada” y “petaca”, son algunos de los populares términos de un juego tradicional con orígenes milenarios en Borotá, municipio Lobatera, con el cual sus habitantes están casados desde hace 50 años.


Por Yuliana Ruiz

Los habitantes de la capital de la parroquia Constitución celebraron el pasado sábado, 16 de abril,  las bodas de oro de la Vuelta a Borotá en Trompo, una gran competencia que nació en la Semana Santa de 1972 por el entusiasmo de varios lugareños, y que hoy goza de importantes reconocimientos por ser una de las tradiciones más arraigadas del Táchira.

La velada arrancó con una serie de malabares donde el juguete tradicional no solo bailó sobre el asfalto, también en la palma de la mano, uña del dedo pulgar, dio la vuelta al mundo, y se desplazó hasta la lengua de uno de los participantes, para luego pasar al evento central.

Nelson Chacón, director general de la Fundación, informó que 12 equipos se dieron cita en esta edición número 50ª para participar en el recorrido de casi tres kilómetros por las calles del pueblo, haciendo bailar y avanzar el trompo, mientras grupos de espectadores los acompañan con ovaciones.

“Consideramos el evento una ruta, como la del ciclismo. Hacemos el metraje, la contabilidad de las secas y al final, en los cómputos generales, se sacan los resultados para las secas individuales. Se premia al primero, segundo y tercer lugar. También por equipo se contabilizan las secas de cada jugador, e igualmente las riadas”, explicó.

Indicó que, más allá de la competencia, es una actividad que reúne a propios y visitantes durante el Sábado de Gloria de la Semana Mayor, para ofrecer un día diferente.

“Es la época adecuada, ya que históricamente se práctica desde los tiempos de Cristo, en los atrios de los templos, porque era como una especie de ritual de escape del Aleluya, entre la finalización del carnaval y el comienzo de la Cuaresma”, comentó Chacón.

“Es un entretenimiento sano”, resaltó al expresar la importancia del antiguo juego tradicional que permite a sus jugadores desarrollar destrezas y la socialización.

De Colombia a Borotá

Cargado con trompos de diferentes tamaños, Julio César Moreno llegó al Táchira desde Usme, distrito 5 de Bogotá, Colombia, para celebrar las bodas de oro de la Vuelta a Borotá.

“Es uno de los juegos que se van a encargar de sacar a muchos jóvenes del Internet…es una cultura milenaria, y nuestro sueño es volver a las esquinas con los juegos tradicionales”, dijo, antes de manifestar que este tipo de actividades se encuentra en peligro, en un mundo dominado por la tecnología.

“Ya a los padres les da pereza enseñarles a los niños a jugar trompo”, expresó al resaltar que la compenetración entre los infantes nace en los juegos. “Allí es donde hacen amigos”.

Además sostuvo que es una manera de sacar a los más pequeños de la casa, del sedentarismo, la inercia, y colocarlos a hacer una actividad física, porque jugar trompo “es un ejercicio completo”.

Patrimonio histórico y cultural

Ante la preservación en el tiempo de esta tradición que destaca los valores culturales en la región, el Consejo Legislativo del estado Táchira (CLET) declaró Patrimonio Histórico y Cultural la Vuelta a Borotá en Trompo, en sus 50 años.

La presidenta del CLET, Charly Rojas, y su vicepresidente, Jonathan García, entregaron al director general de la Fundación, Nelson Chacón, un ejemplar de los acuerdos a los que llegó el ente, que también serán remitidos al Instituto Cultural de la Nación y a la Dirección de Cultura del estado Táchira.

El trompo y sus términos

 Seca: Es la acción de golpear el trompo que está acostado, de un solo golpe por el jugador de turno.

La riada: es la acción de hacer bailar el trompo, agarrarlo con la mano y posicionarlo, para luego hacer la petaca.

Petaca: es golpear el trompo que baila en el piso e intentar hacerlo avanzar lo más que se pueda.

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