sábado 21 mayo, 2022
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Batuta que marca el ritmo del éxito

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Como director ha sido uno de los frutos más destacados en Latinoamérica, cosechado desde el Sistema de Orquestas de Venezuela.

Freddy Omar Durán
Nuery Vivas hace parte del semillero musical venezolano que se ha esparcido por todo el mundo, recayendo en el fértil terreno cultural de la ciudad ecuatoriana de Loja.
Su formación en el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela no solo le sirvió para lograr la maestría en el instrumento de mayor dominio, el oboe, sino en asumir retos aun mayores, como el ser director de orquesta, una posición que hoy en día requiere una concepción tanto musical como gerencial.
En el 2014, con la firme intención de seguir en su carrera orquestal, que en el Táchira ya venía desarrollando en agrupaciones como la Banda Oficial de Conciertos, aprovechó una oportunidad de residenciarse en Quito, encontrándose con la fortuna de una vacante para su instrumento en la Orquesta Sinfónica de Ecuador.
Desde su ejecución del oboe ya había aprendido lo que es el liderazgo entre los instrumentos vientos madera, amén de que él mismo contribuye a la afinación de la orquesta en general.
Su realización en la plástica también le llevaría a entender que la música no se mantiene como una isla con el resto de las artes y se compagina perfectamente con esta.
De otro lado, el estar por un tiempo al frente de la Casa Steinvorth le proporcionó nociones de hacia dónde debe orientarse la gerencia cultural. En fin, al pisar suelo extranjero se produjo la implosión de un bagaje que ya traía consigo, sumado a unas ganas de dar lo mejor de su hacer artístico.
—Mi profundo agradecimiento siempre será para los maestros Javier Reyes, ´Cheo´ Cárdenas e Iván Magallanes, y para todos aquellos quienes me acompañaron en la Banda Oficial de Conciertos, e igualmente para el profesor Rubén Rivas, cuando fui docente para la carrera de Música de la UNET. Nuestro vínculo con San Cristóbal no se ha roto, y hemos incluso trabajado con el maestro Ramón Andrés Moncada, quien ha colaborado con los arreglos para la Orquesta Sinfónica de Loja en todas las fusiones que hemos hecho, que van desde el rock, hasta las cumbias y el mariachi sinfónico. Esa tremenda formación, obtenida gracias a esos maestros, sirve de carta de presentación para cualquier músico tachirense, en cualquier parte del mundo— afirmó Vivas.
El gusanito de la dirección ya le roía desde estos lares y fue alimentado a través de cursos que ya había desarrollado acá en ese campo.
—Vi clases de dirección con Jean Carlos Guerrero -ganador de varios premios Grammy-, Sergio Bernal y estando en la Banda Oficial de Concierto tuve varias sesiones con el maestro Ronnie Winter. En ese sentido, el Sistema fue muy abierto a la hora de traer maestros para complementar la formación tradicional que ya uno había logrado— sostuvo Vivas.
Al principio fue por tres meses ejecutante invitado de la Orquesta Nacional de Ecuador, pero a medida que se abrieron otras puertas pasa a ser formador y artista con su propia agrupación. De Quito saltó a Loja, un viraje del destino casi inesperado, pues su nuevo destino iba a ser México, algo que impidió el sempiterno problema de los venezolanos en el exterior, con sus pasaportes vencidos.
—Luego de haber ingresado a la Orquesta Nacional de Ecuador, había una vacante en el Conservatorio Nacional de Música para profesor y encontré una plaza en la Fundación Orquesta Sinfónica Juvenil del Ecuador, el equivalente del Sistema en Venezuela, al frente del cual está Patricio Aizaga. Ahí me fui dando a conocer y participé en el cuarteto Octana con las compañeras venezolanas Lana Olivieri, Pamela Muñoz y María Luisa Ramírez, tuvimos muchos eventos importantes en la ciudad de Quito. En el Conservatorio trabajé con el director, el maestro Ricardo Monteros, y un amigo muy querido, Alexánder Urbina, quien está trabajando en Esperanza Azteca, que es como el Sistema, pero mexicano. Contemplé la posibilidad de salir de Quito y dirigirme a México; me entusiasmé para trabajar en el estado de Oaxaca. Gracias a los retrasos en la renovación del pasaporte, me quedé y por una recomendación del maestro Montero, quien sabía que se necesitaba un director allí, luego de una evaluación y un concierto, les gustó mi trabajo.
Para Nuery Vivas, arribar a Loja no era conformarse con conciertos inolvidables, sino ofrecerles a las nuevas generaciones de músicos de esa localidad ecuatoriana las oportunidades que él tuvo e, igualmente, poder desarrollar un trabajo más cercano con las comunidades, a través de las bandas de pueblo, manifestación cultural con unas características muy propias del país andino.
—En Loja pasé un periodo de prueba y la gente quedó contenta, porque no me limité solo a la dirección orquestal, pues yo comencé formando una orquesta infantil, integrándose a niños de las escuelas municipales. Tengo tres periodos de alcaldes y durante los mismos hemos creado el sistema de formación de bandas de pueblo, que aquí desempeñan un rol importante en las comunidades y en ese sentido se desarrolló una actividad con la comunidad de Churubamba. También doy clases de saxofón.
Con la orquesta, sus metas han sido claras y los logros contundentes, alcanzándose para ella no solo una visibilidad local en el Ecuador sino el exterior.
—El trabajo que se ha hecho es de elevar el nivel técnico-musical; hemos abordado obras de un nivel bastante alto, hemos logrado que la orquesta sea más completa, que tenga todos sus instrumentos, que tenga un reconocimiento mayor en el Ecuador. Loja tiene el Festival Internacional de Artes Vivas y con miras a la participación en ese evento se ha necesitado de una altura más internacional. En el 2019, la Orquesta Sinfónica Infantil Municipal ganó, en la categoría Buenas Prácticas, los “Premios anuales por la paz”, promovidos por la Cátedra de la Unesco de la Cultura—- dijo.
Su contacto con colegas venezolanos no se ha perdido, pues como él, muchos han sido los que han recibido una oportunidad en territorio ecuatoriano, entre ellos una venezolana que dirige actualmente en Guayaquil, e incluso tres venezolanos están bajo su dirección.
—Hemos tenido el apoyo de muchos músicos venezolanos, aquí ha estado el maestro Gregory Carreño, uno de los fundadores del Sistema, quien ha dado su apoyo para el programa Música para Crecer. Lo que he hecho es replicar el Sistema, con un trabajo más mezclado con las artes plásticas. Como tenemos un buen teatro, con herramientas tecnológicas, hicimos la 1era Sinfonía de Beethoven utilizando el MapPoint; y con la ópera Matías el pintor, de Hindemith, hicimos una presentación audiovisual que combinó la pintura con la música. Esto ha sido bastante novedoso para el público aquí presente, y así hemos salido de lo convencional.
A pesar de lo logrado hasta el momento, Nuery Vivas solo tiene ante sí un mundo de posibilidades y asume gustoso un compromiso, no solo con el país que le dio tan grande oportunidad, sino con el que lo vio nacer como músico, por lo cual siente el deber de ser el mejor de sus representantes.
—Me siento contento con el trabajo que he realizado, esperando continuar para estar a la altura de la enorme receptividad que hemos tenido. Creo que estamos dejando en alto el nombre de Venezuela, y he demostrado que tengo una buena formación musical, y se ha demostrado que la diáspora de los músicos está dispuesta a dar la talla en cualquier lugar del mundo donde se nos necesite— finalizó Vivas.

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