miércoles 8 diciembre, 2021
InicioCulturaLa persona más feliz del mundo

La persona más feliz del mundo

3.147 views

Por Norma Pérez.

A sus veinte años, Jesús Daniel Depablos es un talentoso ejecutante del cuatro y, además de interpretar otros instrumentos, incursiona con éxito en el canto y la composición

“No concibo mi vida sin la música, es parte de mí. Tocar el instrumento es la sensación más grata que puedo tener; estar frente a un público es indescriptible. Después de un día pesado o cuando estoy cansado, si tengo la oportunidad de tocar o cantar, me siento la persona más feliz del mundo”.

Jesús Daniel Depablos Contreras, tiene 20 años, es un destacado ejecutante del cuatro, también interpreta la guitarra, mandolina, bajo eléctrico, trombón, saxofón y percusión. Le gusta cantar, con acierto incursiona en la composición y como arreglista.

Este joven rubiense estudia la carrera de educación musical en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, y se prepara para ser director de banda show en el Centro de Formación Artística Uecla.

Su inclinación por el arte de los sonidos comenzó desde muy pequeño, pues creció en un ambiente con familiares y amigos músicos. A los siete años de edad ingresó a la escuela “Francisco J. Marciales” y comenzó a practicar el cuatro.

“Mis primeros pasos en la música fueron con el cuatro. Después, la guitarra y empecé a cantar en el coro de la iglesia. Más adelante entré a formar parte del Sistema de Orquestas y actualmente recibo clases particulares con el maestro Rafael Martínez.

Aprender y avanzar

“El cuatro siempre ha estado presente en mi vida. Ahora sigo trabajando en mis proyectos. Aprendo cada día, porque quiero mostrar la música venezolana a las nuevas generaciones, conservar la cultura a través del tiempo.

“El cuatro siempre ha estado presente en mi vida

Con una necesidad de aprender que lo mantiene en constante formación, Jesús Daniel indaga en la búsqueda de nuevos conocimientos que enriquecen su existencia: “siento la necesidad de aprender por mí mismo. Así conocí la guitarra y la mandolina”. Un mundo de posibilidades por descubrir.

En sus años escolares, la actuación en el coro de la iglesia precedió su participación en La Voz Liceísta, donde representó a la unidad educativa “Las Américas”, de Rubio, y fue el indiscutible ganador del primer lugar.

“He tenido logros significativos que, aunque no son enormes, me demuestran que avanzo y puedo dar un paso más allá. Valoro mucho los viajes con la orquesta “Alma Llanera” por la geografía nacional, y con la Banda Show de la unidad educativa “Colegio Los Andes”, en otros países. Hasta el momento, mis logros son pocos, pero muy gratificantes y me han permitido vivir nuevas experiencias; eso es lo más importante”.

Sus composiciones abarcan diversos géneros, le gusta el pop, el rock, las baladas y boleros. “Es muy importante dedicarnos a superarnos, estudiar, porque me falta mucho por aprender y no podemos perder el gusto por descubrir, preguntar, perseguir el conocimiento”.

En su haber, más de veinte obras, donde se ha enfocado en la composición de letra y música: “la que más me gusta es ´Páginas en Blanco´, un bolero combinado con huapango. Refleja la esperanza de un amor, de decir que a pesar de todo vamos a poder estar juntos”. Algunos de sus trabajos pueden apreciarse en formato digital.

Constante en el aprendizaje

Considera que lo más difícil que ha debido enfrentar es el bloqueo creativo, en el sentido de querer hacer algo y que no lleguen las ideas.

“Es frustrante, pero hay que superarlo. Todas las cosas buenas o malas que han pasado por mi vida, son experiencias, pero no debemos quedarnos allí, sino tomarlas como aprendizaje”.

Sueños por cumplir

Actualmente, Jesús Depablos trabaja en un pequeño vivero, actividad que comparte con su razón de ser y que le permite cubrir los gastos de estudio y subsistencia.

“Al principio era desconocido para mí, pero a medida que pasa el tiempo me gusta, es algo nuevo, que me permite apreciar las plantas, el entorno, el ambiente, e interactuar con las personas”.

Percibe el futuro como algo incierto, donde todo puede pasar. “Pienso que es primordial tener propósitos y objetivos. Los pequeños logros son los que nos guían hacia una meta más grande. Quiero grabar mis canciones, tocar en muchas partes, dar a conocer la música, dentro y fuera de mi país. Continuar con el aprendizaje para ser cada día mejor”.

Mientras conversa, recuerda con alegría y satisfacción el concierto realizado el 17 de febrero de 2018 con la Orquesta Sinfónica del Táchira, donde participó como cuatrista solista con una pieza denominada “Aires de Venezuela”, la cual recopila diferentes géneros venezolanos, como contradanza, joropos y valses.

“Fue un momento hermoso, que siempre tengo presente”. Ese día recibió el mejor obsequio para un artista: El aplauso del público.

El mejor obsequio es el apaluso del público

“Lo que más me llena es que a otras personas les guste lo que interpreto o mis composiciones. Compartir profesionalmente con otros músicos. En ocasiones lo hago con un hermano musical que me dio la vida, el clarinetista Francisco García, con quien tengo una gran conexión para tocar juntos”.

Con una seriedad que denota gran responsabilidad y amor por lo que hace, dice que en su casa no hay un día que no cante o practique con sus instrumentos.

“Es imposible no hacerlo. Componer me ha permitido mostrar lo que está dentro de mí, escribir lo que siento y lo que quiero transmitir. Es increíble y me libera de sentimientos, pensamientos y situaciones”.

Tiene muy claro que, a la par de ser músico, debe esforzarse por ser una persona de valores, íntegro y solidario: “Debemos enfrentar situaciones difíciles para superarnos. No podemos enfocarnos únicamente en aprender un instrumento; hay que mantener la humildad en el camino, no solo ser el mejor músico, sino ser la mejor persona. Hay que complementar el ´yo artista´ con el ´yo humano´, el que trabaja y comparte con sus semejantes”.

Jesús Depablos define la música como sentimiento, emoción, alegría y satisfacción.  Una vida que se proyecta hacia el destino deseado. Todavía le queda mucho camino por andar, y muchos éxitos por disfrutar.

- Advertisment -