viernes 14 mayo, 2021
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Contrarreloj

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Dejó estela la quinta etapa, un recorrido que no tiene nada que envidiarle a cualquiera de las etapas de las grandes competencias en el mundo.


Por Homero Duarte Corona

DESPUÉS DE DIEZ años sin que la caravana de la Vuelta al Táchira tocara suelo uribantino, hijos de esta tierra, uno de ellos el comentarista de ciclismo y docente universitario, Iván Alirio Ramírez, con el apoyo de un grupo de personalidades de esta tierra bendita de Dios, encabezado por el burgomaestre Yoel Contreras, hicieron realidad un sueño que parecía muy lejano. CON El nacimiento del giro ciclista, la idea de unos mecenas de entonces con el educador Lucidio Martínez al frente, de inmediato pusieron los ojos en Pregonero, llevar la incipiente competencia hasta este lejano poblado, que parecía una utopía, producto del mal estado de las vías, verdaderos caminos de herradura para entonces; y pasado más de medio siglo todavía resulta un verdadero dolor de cabeza ir hasta la templada capital uribantina, tanto en vehículo, mayor aún para una competencia de ciclismo, las carreteras aún siguen en malas condiciones. NO FUE fácil lograr el cometido, muchos obstáculos en el camino; sin embargo, la celebración del Clásico a Pregonero en su segunda edición, a mediados del mes de diciembre de 2020, fue la clave para que se hiciera realidad que volviera el Giro Andino a tierra “chácara”. NO DEFRAUDÓ el comité organizador de bienvenida del giro tachirense, sencillamente apoteósico lo que pudo observar la caravana multicolor tan pronto se ingresó a suelo uribantino: comparsas, danzas, papelillo, pólvora e infinidad de detalles más para responder con creces a la organización de la carrera, comandada por el diputado Julio García Zerpa, quien luchó a brazo partido en las esferas del alto poder, en la capital del país, desde el presidente Nicolás Maduro, pasando por el ministro del Deporte, Melvin Maldonado; el viceministro Juan Carlos Amarante y el presidente de la Federación Venezolana de Ciclismo, Eliécer Rojas. MENCIÓN APARTE para William Rodríguez, presidente de la Asociación Tachirense de Ciclismo, quien también lo tomó como una cuestión de honor para que la edición 56ª del Giro Andino se hiciera realidad y por ende llevar la carrera hasta Pregonero… todos como uno solo hicieron posible montar la Vuelta al Táchira, un hecho inédito e histórico; por un lado, la crisis económica y por el otro, desafiando la pandemia del covid-19. CON TODAS las medidas de bioseguridad, evitando a toda costa cualquier contagio, el Giro Andino se hizo realidad, comenzó el 17 de enero con la partida de la primera etapa, salió de Lobatera, la “Capital del Mundo”, tal como bautizó el desaparecido Carlos Alviárez Sarmiento, primer narrador de ciclismo de Venezuela, a su tierra chica, y final en El Vigía, recorrido que por primera se pautó en la historia de la justa local. EN LO competitivo, un revolcón en la etapa, Roniel Campos en una gran demostración en el terreno de montaña, no solo aleccionó a los colombianos, que poco o nada pudieron hacer para frenar el ímpetu del nacido en Nirgua, estado Yaracuy, sino que recuperó el liderato en poder del hispano-colombiano Óscar Sevilla, le sacó más de dos minutos de diferencia al finalizar la etapa. ANTE LAS distancias tan astronómicas, más de seis minutos en relación al tercero en la tabla general de posiciones, el colombiano Danny Osorio (Orgullo Paisa), todo apunta a que la disputa del título quedó solo para dos, el líder Roniel Campos y su escolta Óscar Sevilla. QUEDAN EN el ambiente una serie de reflexiones, si en verdad están dadas las condiciones para que la Vuelta al Táchira siga tocando a Pregonero o, por el contrario, es algo inhumano para los protagonistas, tomando en cuenta la topografía, los peligros que representan algunos tramos, pero por encima de todo, el irregular estado de la vía, pese a que el alcalde Yoel Contreras le hizo un maquillaje para el cumplimento de la quinta etapa. SON LAS propias autoridades de la alcaldía de Pregonero las que dirán la última palabra, si se aferran a la tarea de seguir siendo anfitriones de la caravana del Giro Andino o, por el contrario, desisten de este objetivo.

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CRÍTICAS A GRANEL para la organización de la competencia, tomando en cuenta la situación que vive el mundo por la pandemia del coronavirus y de la cual no escapa Venezuela, con mayor fuerza en el estado Táchira, por ser zona de frontera. LA HISTORIA se encargará de juzgar a unos y otros, quienes retaron la pandemia con tal de no suspender el giro tachirense en la edición 56ª. de 2021; y otros, los que no pueden digerir que se haya organizado la carrera existiendo tantos problemas en el país y el mundo. NO OBSTANTE, con seguidores y con detractores, no cabe la menor duda que en lo cualitativo y competitivo este giro, que ahora está en pleno desarrollo, ha sido uno de los mejores de toda la historia.

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CONCLUYÓ LA sexta etapa, el ascenso a la Casa del Padre, y no pasó absolutamente nada, todo igual, como en la quinta, con Roniel Campos como líder y Óscar Sevilla (Team Medellín), distanciado a 2 minutos y 31 segundos. DESTACABLE LO hecho por Anderson Timoteo Paredes, rutero venezolano que  corre para un equipo ecuatoriano, un triunfo épico, se escapó con un grupo de ciclistas criollos, entre ellos Franklin Chacón Júnior (Venezuela País de Futuro), el suizo Simon Pellaud (Androni Giocattoli Sidermec) y el italiano Alessandro Monaco (Bardini CSF Faizane), quienes se metieron en una larga fuga, y al final le alcanzó para conquistar los dos últimos  premios de montaña y aunado a ello se llevó la victoria, un gran trabajo del nacido en Puerto Ayacucho. FRANKLIN CHACÓN fue uno de los beneficiados, en su cabalgata se impuso en los tres últimos esprint, de los cuatro programados en la etapa, sumado al primer premio de montaña de los tres programados, mientras que Simon Pelluau.

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