martes 14 julio, 2020
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CONTRARRELOJ…

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Homero Duarte Corona

FERNANDO FONTES, NICOLÁS Reidtler y Santos Rafael Bermúdez, en su época, décadas del 70 y 80 del siglo pasado, tuvieron que verse las caras con los grandes del ciclismo colombiano de entonces:  Martín Emilio Cochise Rodríguez,  Álvaro Pachón Morales, Miguel Samacó, Rafael Antonio Niño, José Patrocinio Jiménez, Carlos Julio Siachoque, Severo Hernández, Gustavo Rincón, Gliserio Penagos,  y otros cuanto nombres que hicieron historia en la Vuelta al Táchira, desde su fundación en 1966, hasta la década del 80. SI BIEN es cierto que “el Rubio” de Rubio, apelativo que le pusieron la prensa y radio tachirense, no nació en suelo patrio, vino al mundo en territorio portugués, pero hecho ciclista en Venezuela, fueron muchos los logros que le dio al país en lo deportivo: doble campeón del Giro Andino, años 1975 y 1976, pero antes, en 1968, conquistó la Vuelta a Venezuela. EL HIJO de Cagua, uno de los ciclistas más aguerridos que ha tenido el país por muchos años, fue doble campeón del Giro Nacional, años 1967 y 1971, y cinco veces subcampeón de la Vuelta al Táchira en Bicicleta, en par de ocasiones se le escapó el título por apenas segundos, y en otras por su honestidad hacia sus compañeros. SE QUEDÓ con la espinita “el Negro” Reidtler, como le decían sus amigos, de no poder subir a lo más alto del podio del magno evento del pedal tachirense. FONTES Y Reidtler son dos de los grandes escaladores que ha tenido el país en la historia del ciclismo de ruta; por el contrario, Santos Rafael Bermúdez, por su contextura física, se desempeñaba muy bien en el terreno plano, no fue un gran escalador, apenas media montaña y excelente rematador. EN 1970 se tituló campeón de la Vuelta Ciclista a Venezuela, tres años más tarde terminó con la hegemonía de corredores neogranadinos en la Vuelta al Táchira en Bicicleta, rompió una racha de siete triunfos individuales de los vecinos al coronarse como flamante campeón de la justa tachirense en 1973. FRENTE A las instalaciones del ahora remozado gimnasio cubierto “Arminio Gutiérrez Castro” de La Concordia, levantó el apetecido trofeo de ganador del Giro Andino y paseado a hombros por los aficionados. SIN LUGAR  a dudas, cada uno con su estilo y manera para enfrentar la carretera arriba de la bicicleta, dejaron huella en el acontecer del ciclismo de ruta nacional, incluso en el contexto internacional.

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EL PROFESOR RODOLFO Barón, a través del grupo “La imagen de Ciclismo”, recordó los once años de la desaparición física de Fernando Fontes, quien partió de este mundo el 26 de junio de 2009. EN SU escrito, el docente hizo un breve recuento de todos los galardones conquistados por este ícono del pedalismo nacional, quien nació en Alfonsín, parroquia Pedroso, en Portugal; era el segundo de 6 hermanos, y ya adolescente arribó a Venezuela con sus padres, Joaquín Fontes y Apolonia de Pinño Gomes, país en el que hizo su carrera deportiva, donde logró una serie de títulos: campeón de la Vuelta a Venezuela en 1968, doble coronado de la Vuelta al Táchira en 1975 y1976; campeón de la Vuelta a Uruguay en 1976; rey de la Vuelta a Costa Rica en 1978. EN LOS Campeonatos Mundiales de Ciclismo de 1977, en San Cristóbal, integró la selección nacional de Venezuela en la prueba de ruta. VISTIÓ LA casaca de los clubes U.C. Portugal, club de ciclismo “Pedro José Ballesteros”, en Rubio, y los clubes Lotería del Táchira y Brandy Martell. TAMBIEN VISTIÓ las camisetas de las selecciones Táchira y Venezuela. LA JOCOSIDAD fue la característica del rubio corredor nacido en suelo “lusitano”, nunca perdió el buen humor; en lo particular, cuando estaba convaleciente en una clínica privada de San Cristóbal, junto con un reportero gráfico fuimos a visitarlo al lecho de enfermo. DE ENTRADA, me saludó, diciéndome: ¿“Homero, me van a tomar fotos, así como estoy de flaco?”, estirándose la piel de uno de sus brazos en señal de lo delgado que estaba. CONFIESO QUE sentí pena con el excelente exatleta y mejor amigo, y le dije al fotógrafo que, por favor, no le hiciera ninguna gráfica. HABLAMOS POR unos minutos, con la venia de su médico tratante, el joven doctor Ricardo Benvenuto hijo, quien nos ilustró de la enfermedad que sufría el paciente Fernando Fontes. EL LAUREADO corredor estaba consciente, claro de su crítico estado de salud, pero jamás perdió el ánimo; por el contrario, siempre mantuvo una sonrisa a flor de labios. UNA SEMANA después de nuestra corta plática entregó su alma al Creador, y en nuestro interior quedó la satisfacción de visitar al amigo, pero también la tristeza por su partida, cuando aún le quedaba mucho que aportar a su eterna pasión: el ciclismo; no como competidor, pero sí en calidad de formador de los ases del mañana. UNA ORACIÓN por su alma y que el Creador lo tenga a su diestra.

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