El alevín sacó la casta

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El novillero Jonathan Ortega cortó dos orejas y salió a hombros.(Foto/Francisco Espinel)

La Feria de la Virgen de la Consolación de Táriba tuvo su festejo taurino y cumplió con la tradición que siempre ha caracterizado a la feria más longeva de toda Venezuela. De tal manera, este domingo 18 de agosto, el Coliseo Taurino “Hugo Domingo Molina” abrió sus puertas para que el arte y la cultura dijeran presente en este importante periplo ferial.

Fue el novillero, oriundo de la ciudad de San Cristóbal, Jonathan Ortega, quien tomó las riendas del evento y dejó en alto a la torería local, luego de que se titulara triunfador de la edición número 54ª de la Feria de la Virgen de la Consolación, gracias a haber cortado las dos únicas orejas de la corrida.

Ortega demostró de qué está hecho y exhibió sus grandes dotes con los trapos. Buenas y consistentes tandas con la muleta, más un espadazo hasta la empuñadura, le llevaron a despertar las emociones en los tendidos, los cuales registraron casi media plaza, para finalmente ser premiado con dos orejas.

“Leñador”, de 355 kilos, fue el novillo que al sancristobalense le correspondió lidiar. La primera suerte estuvo compuesta por precisas gaoneras rematadas con verónicas y medias verónicas. También le pegó unas buenas chicuelinas que animaron la tarde.

Con la muleta fue otro espectáculo. Se enfocó más en realizar tandas de naturales rematadas por pases de pecho, teniendo siempre presente el pitón izquierdo, que era por donde el astado embestía.

Derechazos, manoletinas y molinetes estuvieron en su repertorio. “Leñador” fue la mejor res de la tarde; a diferencia de los demás animales del lote de la ganadería Laguna Blanca, “Leñador” estuvo presto a los cites y con nobleza iba a los aperos.

Finalmente, Ortega aprovechó la suerte suprema para cerrar con broche de oro la mejor faena del día, propinándole una estocada hasta la empuñadura que mandó al novillo a sus querencias, en donde al instante murió.

Las ovaciones y pañuelos blancos no se hicieron esperar y las autoridades concedieron los dos apéndices, para que el novillero, quien está próximo a tomar la alternativa, diera la vuelta al ruedo y entrara en la historia taurina de Táriba como uno de los triunfadores de su feria.

Reses mansas

Cabe destacar que el cartel de la 54ª Feria de la Virgen de la Consolación de Táriba también estuvo integrado por los espadas mexicanos Mario Mora y Rodrigo Cepeda “El Breco”, y el venezolano Alexánder Guillén, quienes se fueron con la manos vacías tras tener que sortear con toros bastantes deficientes.

Mora, primer espada, regresó a los ruedos después de cuatro años de ausencia, debido a motivos familiares. No obstante, el azteca arriesgó y demostró que lo aprendido no se olvida. Fue el mejor de los tres.

Tandas de naturales y remates de pase de pecho predominaron en su repertorio, el cual fue reforzado por una buena estocada. Lamentablemente, no tuvo el acompañamiento musical y fue despojado de su muleta en una ocasión, lo que quizás influyó para que no tocara pelo; sin embargo, se llevó las palmas de los asistentes.

Posteriormente, Guillén saltó al ruedo ante la peor res de la tarde. El diestro caraqueño intentó sacar algo de brillo a un opaco toro que se rehusó a embestir y que buscó constantemente las tablas, en señal de mansedumbre. Poco pudo hacer el matador criollo y se vio en la obligación de pasaportarlo sin mucho más que hacer, no sin antes propinarle una buena estocada.

“El Breco”, matador que el año pasado se doctoró en esta feria, quiso volver a repetir la buena actuación del periplo anterior, aunque lamentablemente falló con la toledana y perdió los méritos de una buena faena. Se adornó con las banderillas y con la muleta pegó buenos pases con la izquierda. Escuchó la música, pero la perdió cuando el burel le despojó del trapo. Un aviso.

Toros pa´ rato

Ante la incertidumbre, la corrida se armó en “tres semanas”, según declaró Richard González, alcalde del municipio Cárdenas, quien en compañía del reconocido fotógrafo taurino, Golfredo Rojas, se echó los toros al hombro y respondió por la tauromaquia taribera.

Es de aplaudir el gran esfuerzo que Rojas y González llevaron a cabo para realizar este festejo taurino. Así mismo, agradecer a todos los elementos que colocaron su granito de arena para que Táriba tuviera su corrida de toros.

“Tendremos toros para rato”, declaró el burgomaestre de Cárdenas, quien explicó que en su gestión se dará prioridad a lo social, y que el arte, la cultura y el deporte son sucesos que tampoco escapan de las manifestaciones del pueblo.

Favio Hernández