domingo 19 septiembre, 2021
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REFLEXIONES DEPORTIVAS

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PEDRO VÁSQUEZ


A PANTERAS DEL TÁCHIRA LA REVANCHA LE LLEGÓ TEMPRANO

En la década de los 70, el baloncesto venezolano se puso los pantalones largos. El 22 de febrero de 1974, tras la iniciativa de Leonardo Rodríguez y el apoyo de la Federación Venezolana de Baloncesto, presidida por Arturo Redondo, se dio el salto entre dos que inauguraba la Liga Especial de Baloncesto con cuatro equipos: Colosos de Carabobo, Toyotas de Aragua, Ahorristas de Caracas y Beverly Hills de la capital de la república.

Así, así, como imponía ese tema, en el 74, Cheo García, empezó la nueva etapa del baloncesto venezolano. La televisión empieza transmisiones a mediados de julio y al siguiente año se expande la liga, que incluye a Petroleros del Zulia y a Panteras del Táchira.

Cuenta la leyenda, que los jugadores importados estadunidenses llegaban en grupo y eran distribuidos a los equipos. En 1975, luego de seleccionar, a los jugadores que consideraban con mejor performance, para los equipos centrales; enviaron a tierras tachirenses a Sam Shepherd, bajito, con 1.82 de estatura, a James Roundtree, quien tenía un defecto en una de sus extremidades inferiores, a Michael Strety y Archilles Carroll, acompañados del coach Mr. Jonhson; a ellos se unieron los armadores colombianos Guillermo Moreno y Rodrigo Fuentes.

A esos importados les esperaban un entusiasmado grupo de veinteañeros tachirenses entrenados por el pedagogo Ramón Osorio, a los cuales se les unieron los caraqueños Héctor González (Plomo), José Rodríguez (Cochino) y Ramón Rivero (Tulo), este último no pudo debutar pues Ahorristas del Caracas no le dio el respectivo pase.

En una temporada que sorprende a los entendidos en la materia, Panteras disputa la final contra Colosos de Carabobo. Cuentan, las cercanas lenguas, que el director técnico aurinegro, asistente del coach de Carabobo en USA, cambió la estrategia exitosa, que le tenía disputando el título del torneo, al alinear a dos bases en el juego definitivo.

Panteras del Táchira, Subcampeones Liga Especial de Baloncesto de Venezuela, año 1975. De izquierda a derecha (de pie) Héctor González, Archilles Carrol (USA), Luis Albarracín, Julio Casanova, Michael Strety (USA), James Roundtree (USA), Omar Zambrano, Sam Sheppard (USA), Mr. Jonhson (Entrenador USA), Ramon Osorio(asistente). Agachados de izquierda a derecha: José Reyes, José Rodríguez, Jackson Mariño, Freddy Martínez, Omar Álvarez, Rodrigo Fuentes y Guillermo Moreno (colombiano).

Panteras del Táchira, Subcampeones Liga Especial de Baloncesto de Venezuela, año 1975. De izquierda a derecha (de pie) Héctor González, Archilles Carrol (USA), Luis Albarracín, Julio Casanova, Michael Strety (USA), James Roundtree (USA), Omar Zambrano, Sam Sheppard (USA), Mr. Jonhson (Entrenador USA), Ramon Osorio (asistente). Agachados de izquierda a derecha: José Reyes, José Rodríguez, Jackson Mariño, Freddy Martínez, Omar Álvarez, Rodrigo Fuentes y Guillermo Moreno (colombiano).

Este subcampeonato estimuló a empresarios tachirenses para adquirir la franquicia que, en un comienzo, tuvo como propietarios a dos ejecutivos de la televisión nacional. Para la afición no importaba lo que cantaba Rudy Márquez se amaba y se quería al equipo. En 1976, Táchira conquista el certamen de puros criollos organizado por la Liga Especial, mostrando, claramente, que es el rival a vencer.

A estos campeones criollos se les unieron de nuevo Shepherd y Roundtree; además de Fredd Simmmon; con la misma conducción técnica de la temporada anterior. Un elenco criollo engranado, más dos importados, con experiencia en la Liga, fueron trenzando victorias tanto de visitante como en el Arminio Gutiérrez Castro, a casa llena, a golpe de tablao andino ensordecedor interpretado con talones; cuando aún Queen no había lanzado We Will Rock You.

La revancha llega temprano y, con solo dos años en la contienda, Panteras del Táchira logra el título derrotando en tres juegos a Ahorristas del Caracas, campeón vigente. “Tulo” Rivero es triple coronado al ser el mejor en las estadísticas de anotaciones, rebotes y tiros libres.

El recibimiento a los campeones fue apoteósico, Luis Albarracín lo recuerda de esta forma. “Desde San Antonio del Táchira hasta San Cristóbal, la gente nos fue acompañando, en todos los pueblos salieron a la calle a saludarnos. En la Plaza Bolívar se realizó un acto en donde se pudo expresar la inmensa alegría y orgullo de obtener este campeonato en la segunda participación.”

Al ser consultado “Tulo” sobre esa fecha expresó con gran satisfacción: “Ese día me gradué de basquetbolista, fue lo máximo.” Héctor González, manifestó: “Llegué de Caracas al colegio Andrés Bello, jugué baloncesto, me gradué en el IUT y esa jornada histórica la tengo como uno de mis más bellos recuerdos; espero que el Táchira lo tenga presente en su historia deportiva.”

Panteras del Táchira participó en el campeonato suramericano de clubes en donde obtuvo un honroso cuarto lugar, nos recuerda el profesor Ramón Osorio. A partir de 1977, Petroleros cede su franquicia a Guaiqueríes de Margarita, quien impuso su hegemonía durante 6 años consecutivos.

En 1978, el quinteto insular vence en la serie final a Panteras del Táchira. En diciembre del mismo año, en los juegos nacionales celebrados en San Cristóbal, se presenta la oportunidad de revancha ante Nueva Esparta. Cuatro horas antes del inicio del juego el gimnasio estaba lleno. Afuera la gente gritaba como el tema del momento de los Melódicos, “No empujen”. Táchira no pudo lograr la victoria y se colgó una honrosa medalla de Plata.

El final de la década del 70 para el baloncesto aurinegro masculino fue brillante. Panteras es campeón en 1976, subcampeón en 1975-1978 de la Liga Especial y la selección Táchira de mayores es subcampeón en los juegos nacionales. En 1983, se rompe la seguidilla Guaiquerí y Sam Shepherd, ya nacionalizado, guía a las Panteras, que ya estaban en Lara, a su primer campeonato.

A cuarenta y cinco años de esta gesta deportiva que hizo vibrar a los sancristobalenses, que llenó de orgullo a los tachirenses, poco se ha hecho para difundirla y menos para reconocer a aquellos atletas que se brindaron íntegros en circunstancias, no siempre favorables, pero con un pundonor y arraigo por los colores aurinegros a prueba de defensas combinadas y otras especies.

Cuentan, las buenas lenguas, que algo se está preparando. Hay señales a favor de reconocer en su madriguera a aquellos héroes de 1976. Se advierte, que no se podrá hacer ruido con los talones sobre las tablas porque los asientos son sillas de plástico sobre gradas de concreto y las lesiones en los talones serían catastróficas.

 

 

 

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