miércoles 29 junio, 2022
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Del liberalismo rentista petrolero al socialismo rentista petrolero de la desigualdad

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El docente considera que el análisis muestra el retroceso de los indicadores macroeconómicos producidos durante el segundo periodo


Por Humberto Contreras
El 23 de enero de 1958, con la caída de Marcos Pérez Jiménez, se inaugura en el país el modelo político de la democracia representativa con la elección, el 7 de diciembre, de Rómulo Betancourt, modelo que se prolongará hasta finales de los 90, con el ascenso de Hugo Chávez en 1999, y el modelo de la democracia participativa, sustentado en la triada Gasto público – petrolero y deuda pública, lo cual determinará el desenvolvimiento de los principales indicadores económicos: Producto Interno Bruto (PIB), Inflación, Empleo, Déficit Fiscal (DF) y Balanza de Pagos (BP).

La inflación se mantuvo en el primer lapso en 18.6 %, promedio interanual. Se multiplicó por 300 en el segundo período, para alcanzar 6.530 %, promedio interanual. (Foto cortesía)

Tachirense, egresado de la UCV, profesor del Iufront y jubilado del IUT, el internacionalista Isidro Pérez señala que, desde el punto de vista económico, en el primer periodo (1958-1999), de liberalismo rentista petrolero, madura el modelo de economía rentista petrolera que venía desarrollándose después de la muerte de Juan Vicente Gómez en 1936, con una visión liberal de la economía.
Esta visión, explica, convirtió el gasto público en el principal motor del desarrollo, apalancado en el ingreso petrolero, para promover el crecimiento industrial y financiero del país, uso de políticas fiscales y crediticias expansivas y la sobrevaluación para acelerar el crecimiento y la redistribución del ingreso.
Durante este periodo, el PIB creció en forma sostenida a una tasa superior a 4 % interanual promedio, especialmente el sector industrial, que alcanzó tasas superiores a 20 % en la década del 70 y el sector terciario alrededor de 50 %. La inflación promedio se mantuvo por debajo de un digito hasta final del decenio (3,5 %), para alcanzar en las dos siguientes décadas el promedio de 33,4 %.
El promedio interanual del período fue de 18.45 %. La tasa de desempleo se mantuvo en promedio interanual por debajo de 10 %; los niveles de pobreza promediaron interanual, 49 % de la población en general, y 16,4 % la pobreza crítica. El déficit fiscal, aunque negativo en la mayor parte del periodo mantuvo tasas inferiores a 4 % interanual, una carga tributaria promedio de 10.73 %.
La Balanza de Pagos, a pesar de su saldo negativo durante más de la mitad del período (60 %) presentó saldo positivo en el resto del lapso. Los precios del petróleo promediaron 15,90 $ por barril, favoreciendo el saldo positivo en la balanza comercial durante todo el periodo. La deuda pública alcanzó al final de ese intervalo, en 1998, los 36 mil 800 millones de $ equivalente a 26.36 % del PIB.

12 años de decrecimiento

El segundo periodo, socialismo rentista petrolero de la desigualdad, se caracterizó por una mayor dependencia del petróleo, un creciente gasto público, mayor endeudamiento externo a pesar de la bonaza de los precios del petróleo, inestabilidad macroeconómica, alta inflación y un proceso hiperinflacionario durante 4 años, inédito en el país.
Además, inestabilidad cambiaria y macro devaluación del bolívar, factores que afectaron dramáticamente el desarrollo de los principales indicadores. El PIB, cayó en el periodo, 3.6 % interanual promedio, con 12 años en decrecimiento, de los cuales 8 años fueron consecutivos (2013-2021) a pesar del boom petrolero.
La inflación promedio interanual fue de 6.530 %. El desempleo promedió 10 % interanual, aunque organismos internacionales señalan cifras superiores. La pobreza de la población alcanzó 86 % y la pobreza crítica 56 %, acentuada en los últimos 8 años del periodo.
El déficit fiscal alcanzó 15 años con saldo negativo promedio interanual de 8,63 % del PIB y 4 positivos (2,9 %), una carga tributaria de 14.5 %. La BP presentó saldo negativo en 13 años del periodo, de los cuales 12 son consecutivos, a partir de 2009. El saldo positivo se registró en los 7 años iniciales, con precio promedio del crudo OPEP de 69,99 $ y unos ingresos por exportaciones petroleras superiores a 1,5 billones de $ durante el lapso. La deuda pública total finalizó esa etapa en 204 mil 670 millones de dólares (421 % del PIB), de los cuales el sector público es responsable por 186 mil 100 millones (383 % del PIB). La deuda externa pública supera los 164 mil 581 millones de dólares (339 % del PIB).

Socialismo rentista de la desigualdad

El profesor Isidro Pérez indica que una visión económica comparativa de los dos periodos que se desarrollaron después del 23 de enero de 1958 nos indica el retroceso de los principales indicadores macroeconómicos producidos durante el segundo periodo del socialismo rentista de la desigualdad en poco menos de la mitad del tiempo del primero, 21 años contra 40 años.
Así, tenemos el PIB que durante la primera etapa mostró un signo positivo de crecimiento promedio interanual de 4 %, pasó a registrar saldo negativo promedio de -3.6% interanual en el segundo período. La inflación que se mantuvo durante el primer lapso en dos dígitos bajos 18.6 % promedio interanual, se multiplicó por 300 durante el segundo período para alcanzar 6.530 % promedio interanual.
El déficit fiscal que registró saldos negativos en 50 % del primer período mostró un saldo negativo en 75 % del segundo período. La carga tributaria se incrementó en 30% en el segundo período en comparación con el primero. La balanza de pagos mostró un saldo negativo en 60% del primer período contra 65 % en el segundo período.
Los precios del petróleo se incrementaron en 460 % en el segundo período al alcanzar 69.9 $ por barril promedio contra 15,9 $ promedio en el primer período. La deuda externa creció 566 % durante el segundo lapso, comparada con el primero y la pobreza pasó de 49 % promedio en el primero a 86 % en el segundo, lo cual significó un aumento de 75 % de este indicador.
Podemos concluir que, después de 62 años transcurridos desde el 23 de enero de 1958, se mantuvo el modelo económico rentista petrolero con dos visiones de la gestión pública económica: el liberalismo rentista petrolero del primer período, que significó un crecimiento importante en la mayoría de los indicadores macroeconómicos, convirtiendo al país en la segunda economía más importante de América Latina, con la segunda empresa petrolera más importante del mundo y el socialismo rentista petrolero de la desigualdad en el segundo período, que incrementó el gasto público, endeudó el país a pesar de haber contado con el mayor ingreso petrolero de la historia económica venezolana, desequilibrando la mayoría de los indicadores macroeconómicos, una macro devaluación que pulverizó el bolívar como moneda, elevó la pobreza acentuando la desigualdad entre 10 % más rico que usufructúa 90 % del ingresos y 90 % de población que apenas puede sobrevivir con 10 % del ingreso nacional, acentuó la dependencia del petróleo y convirtió al país en la segunda nación de emigrantes en el mundo con más de 6 millones de personas.

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