viernes 2 diciembre, 2022
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Se aleja la carne de la mesa diaria

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Adquirir productos de origen animal, como carnes de res y ave, huevos, charcutería, quesos, se ha puesto difícil para el consumidor tachirense e imposible para el que solo en bolívares recibe un ingreso. Dolarización y escasez han sido considerados factores que han llevado a inimaginables alzas

Con relación a agosto del año pasado, en pesos, el aumento de la carne de res ha sido de 60 por ciento, y en bolívares alrededor de 1000 %: hace un año, la carne molida costaba alrededor de 1 millón 300 mil bolívares, y hoy se sitúa en los 13 millones de bolívares


Por Freddy Omar Durán

En una carnicería de La Concordia, a la señora Paola Vivas le han partido media pechuga de pollo. Aspira a que le alcance para resolver el almuerzo de este viernes, con cuatro comensales a la espera.

Con los seis mil pesos que pagó por esa pieza de medio kilo de pollo, bien pudo, hace un año, comprarse casi un kilo, lo que representa un aumento del 100 %

Y no es que esta ama de casa le haya querido dar variedad al menú familiar, sino que la carne de res molida, a 13 mil pesos el kilo, en el mejor de los precios, tampoco colabora con su presupuesto y menos los cortes de mayor calidad, por los que se pagan mil pesos o más adicionalmente.

La otra opción, no muy de su gusto, hubiesen sido las vísceras, como el hígado o el corazón, que aunque de relativa demanda y la semana pasada rondando los 7 mil pesos el kilo, por lo general se agotan en los cuartos fríos, cuando la carne se dispara.

La soledad en los establecimientos dedicados a este rubro es evidente, pero sus dueños manifiestan el deseo de mantener las existencias. Los pedidos no llegan tan pronto, y algunas vitrinas se muestran más desabastecidas; sin embargo, en los principales mercados populares de San Cristóbal los mesones no están vacíos y lo que falta son compradores codiciando lo que allí se exhibe.

En promedio, un kilo de pechuga o el muslo de pollo promedian en precio los 12 mil pesos.
(Foto/ Tulia Buriticá)

En los expendios se refleja lo que el Instituto Venezolano de la Leche y la Carne (Invelcar) y la Confederación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Venezuela han indicado, en el sentido de que los venezolanos consumen 3 kilos de carne al año, el más bajo del continente suramericano, mientras que hace 10 años estaba en alrededor de 24 kilos, o sea, 8 veces más que en la actualidad.

En esto no solo incide el hecho de que un salario mínimo integral en Venezuela equivalga a menos de una tercera parte de un kilo de carne bovina, sino a que su precio va camino a ser uno de los más altos de la región, como temen carniceros consultados, apuntando a los 16 mil pesos.

Con relación a agosto del año pasado, en pesos, el aumento ha sido de 60 por ciento, y en bolívares alrededor de 1000 %: hace un año la carne molida costaba alrededor de 1 millón 300 mil bolívares y hoy anda por los 13 millones de bolívares.

El dólar manda

¡Aumento en pesos! Cuando se suponía que esa moneda incidiría en estabilizar precios. Sin embargo, como aclara el encargado de ese negocio, donde se atendió a la señora Vivas, independientemente de que el efectivo en moneda colombiana predomine dentro del menudeo del producto, en realidad las cotizaciones del mismo al mayor se dan en dólares, frente al cual el signo monetario colombiano ha venido perdiendo valor.

Pero otro carnicero, con un local ubicado en Zorca Providencia, ha preferido dar otra explicación: “se están llevando la carne al exterior”.

Mientras que otros, antes que andar pensando en razones, se preocupan por una clientela en huida y también por pedidos que se están demorando.

—Desde el lunes pedí una res y hoy, miércoles, todavía no me había llegado. Las ventas se nos han mermado mucho, mucho; pero tampoco vamos a quedar con las vitrinas vacías porque, así sea poco, la gente va llevando. Ahora la gente ya no pelea como antes, preguntan y si no les gusta, pues se van. Otros adquieren lo que vayan a consumir en el día— afirmó un expendedor que no quiso identificarse.

Otros comerciantes consideran más importante las difíciles condiciones para el transporte del ganado en pie, especialmente el proveniente del estado Apure, sea por el desabastecimiento de combustible, los excesivos controles en las alcabalas o el mal estado de las vías.

A consecuencia de las lluvias, zonas eminentemente agropecuarias han permanecido incomunicadas y damnificadas, y lo que esto signifique para la producción de carne es algo hasta los momentos pendiente de ser evaluado.

Sobre ese punto, el día lunes, se pronunció el presidente de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Fedenaga), Armando Chacín, quien se refirió, sin cifras concretas, a “grandes pérdidas” por los obstáculos para movilizar la mercancía, entre puentes caídos y vías partidas, exigiendo a las autoridades la regularización en el suministro del combustible para el sector.

¿Alternativas?

Para quien al menos desee darle sabor de carne a sopas y otras preparaciones, los huesos, no en todos lados ofertados, se pueden conseguir en 2 mil 500 pesos.

En lo que respecta a la carne de cochino, el precio por kilo tampoco resulta ventajoso, rondando los 12 o 13 mil pesos.

No son pocos los compradores que se echan sus largas travesías en busca de los mejores precios; pero qué tan fructíferas sean depende de la calidad que se busca, y puede que de un lado a otro, la diferencia no supere los mil pesos; sin embargo, en algunos puestos del mercado Los Pequeños Comerciantes, en La Concordia, en visibles anuncios, cuyos ceros se convertían en caritas de sorpresa, se anunciaban ofertas en carne molida de 10 mil pesos y de segunda en 12 mil. No obstante, estas serían ofertas desesperadas, ante las bajas ventas.

Matadero a la orden

En el Matadero Municipal de San Cristóbal, como informó José Manzuli, vicepresidente de Imboga, si bien la matanza ha bajado -sin especificación estadística-, esto no ha implicado la paralización de sus operaciones y, por el contrario, siguen con sus puertas abiertas para todo aquel que desee acudir al servicio que se presta, en lo relacionado con el sacrificio de animales de granja para el consumo humano.

—Como buenos tachirenses que somos, seguimos trabajando y luchando, y esperando que esto se acomode, porque para nadie es mentira que la situación está fuerte— acotó Manzuli.

A los huevos les salieron alas

Mientras tanto, la señora Vivas va pensando en cómo le saca provecho al pedazo de pollo adquirido, a un costo de 12 mil pesos el kilo.

—Este pedazo lo pienso rendir. Primero le saco provecho al jugo para hacer un buen caldo de verduras, y al otro día lo desmecho para acompañarlo con arroz o pasta, contó Vivas.

Lo más barato del pollo siguen siendo las paticas y, sin embargo, a 7 mil pesos el kilo, casi equivalen a lo que el muslo o la pechuga estaban costando semanas atrás.

Compensar la falta de carne, sea roja o blanca, con huevos de gallina, no sale tan sencillo, pues el precio de un cartón va cabeza a cabeza con los rubros antes mencionados. Un año atrás, todavía era posible llevarse 4 huevos por mil pesos; actualmente, para hacer lo mismo se requieren dos mil pesos.

Sara Sandoval los ha incluido en su emprendimiento de víveres que tuvo que montar para aguantar los embates económicos de la cuarentena.

—Los huevos han estado en 13 mil pesos el cartón y han bajado a 12 mil gracias al producto que han traído de Colombia, el cual uno reconoce por la cáscara blanca y yemas más grandes. Los nacionales se pusieron más chiquitos, y hay que venderlos más caros, afirmó Sandoval

Mayra Sánchez se ha dedicado a vender los pollos vivos, y en cuarentena no pocos se animaron con sus granjas caseras, porque eso les representaría un ahorro familiar.

—Ya se me acabaron los pollitos. Estoy esperando que me lleguen más esta semana, pero no sé a qué precio; estoy tratando de mantenerlos en 2.600, y esto lo he hecho así, a pesar de que ya tres veces me lo han subido. Igual ha pasado con el alimento para las aves, que ha ido subiendo de a cien pesos, y hoy el concentrado lo mantenemos en 2.900 pesos —explicó.

Charcutería por las nubes

El queso se montó en el mismo globo del pollo, la carne y los huevos.

El de mayor demanda, el queso duro, ya cruzó la barrera de los 12 mil pesos, mientras dos semanas atrás se podía adquirir en 8 mil pesos. Y para no dejar la arepa sin relleno, otros se inclinan por la mortadela, a 9 mil pesos el kilo, o un paquete de 17 salchichas por 13 mil 500 pesos, pues ni pensar en el jamón, que no se baja de los 21 mil pesos el kilo, en sus marcas más económicas.

 

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