El Emmy que alzó San Cristóbal en las manos de Gonzalo Ravelo

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Con la estatuilla en mano, luego de la ceremonia.

En realidad no tuvo mucho tiempo para ponerse nervioso. Su categoría era una de las primeras en ser anunciadas y siente que todo pasó muy rápido. Su mamá, quien viajó para acompañarlo, le tenía la mano apretada y cuando escuchó su nombre, todo se nubló y no recuerda con claridad en qué momento subió al escenario.

Toda San Cristóbal alzó un Premio Emmy en las manos de Gonzalo Ravelo. El joven que nació hace 30 años en la capital del Táchira ganó la categoría “Mejor noticiero transmitido durante el día” durante los galardones anuales a la excelencia en la industria de la televisión estadounidense, celebrados el sábado pasado en la ciudad de Orlando.

“El premio se lo dedico a cada joven venezolano que sueña en grande”, afirma. “No hay imposibles cuando se quieren las cosas y se trabaja duro por ellas. Y no hay nadie en el mundo capaz de limitar los sueños de otra persona. Incluso nosotros a veces no sabemos de lo que somos capaces hasta que nos atrevemos”.

Graduado de bachiller del Colegio Juan XXIII en el 2005, y luego egresado de la Universidad del Táchira, la UNET, como ingeniero industrial en 2012, qué se iba a imaginar que terminaría escribiendo televisión en vivo, y para colmo en inglés. Ravelo trabaja en el canal WFTV, la filial de la cadena ABC en la Florida Central.

Se hizo de la cotizada estatuilla de los Emmy -un premio fundado en 1949- por una emisión en particular: el noticiario que salió al aire tres días después de que el huracán Irma destruyera gran parte de la Florida Central. “En ese noticiero trabajé en calidad de coproductor. Es decir, trabajando en conjunto con la productora del noticiero para armar el producto final de una hora de duración”, le cuenta a Diario La Nación.

Irónicamente, Ravelo estaba compitiendo consigo mismo. Originalmente estaba nominado dos veces -por diferentes noticieros- en la misma categoría. Uno ganó y el otro perdió. Cosas que pasan en el mundo de la pantalla chica.

Escribir, lo suyo

Cuando cumplió 11 años, Ravelo leyó su primer libro: Harry Potter y la Piedra Filosofal. Al terminarlo fue corriendo al cuarto de sus padres y les dijo que quería ser escritor. Ellos le aconsejaron completar una carrera tradicional antes de arriesgarse en un campo tan competitivo.

“Hoy me siento muy orgulloso de tener mi título de ingeniero industrial de la UNET. Esa fue mi segunda casa durante muchos años y me preparó para muchos retos que me ha puesto la vida. Pero cuando la vocación toca la puerta, tarde o temprano hay que responder. Lo mío son las letras y en este campo me quedo”, expresa.

Consultado sobre cuál es la clave para producir un noticiario exitoso en los Estados Unidos, responde que hay que hablar claro y con el corazón. “Todos los días reporto crímenes terribles, uno incluso llega a desensibilizarse con el tiempo”. Pero lo que importa, agrega, es atrapar la atención del televidente. No dejarlo cambiar de canal.

Claro que también existen técnicas: la estructura de las oraciones, los verbos al describir lo que está en pantalla y la ayuda visual para presentar el contenido. “Pero de nada sirve tener el más moderno estudio, las mejores cámaras y la última tecnología si no le pones corazón al mensaje”.

Ravelo lo sabe bien. Empezó como pasante en 2014 en el mismo canal WFTV y poco a poco fue creciendo. Primero lo pusieron a cargo de un segmento noticioso en español, que presentaba frente a las cámaras. Luego fue reportero de entretenimiento y entrevistó a estrellas de programas como Dancing With the Stars, Black-ish y American Crime. Pero finalmente firmó contrato de exclusividad como productor. Laboró como escritor, fue promovido a coproductor del noticiero de las 4 p.m., en junio lo premiaron con el noticiero de las 5:30 p.m. y hace tres meses lo ascendieron al de las 5:00 p.m. Se trata de un noticiario considerado horario estelar en los Estados Unidos.

“Los venezolanos nos merecemos una gran recompensa”

El fenómeno de la migración es un sentimiento agridulce en palabras del joven tachirense Gonzalo Ravelo. “Me da tristeza ver a gran parte de mi generación yéndose del país, pero a la vez los aplaudo de pie por la valentía que tienen al dar un paso tan arriesgado, dejando todo lo que conocen y aman, atrás”. Cuando él decidió irse a los Estados Unidos, en 2012, nunca vio su partida como parte del éxodo que Venezuela experimenta ahora. “Yo me vine a perseguir mi sueño: ser escritor. No he descansado un solo día para alcanzarlo, y sé que todavía me falta mucho por recorrer”. Desde afuera, solo pide lo mejor para todos, para los que se quedan y para los que se van. “Nunca pierdo la fe y sé que viene una gran recompensa para todos los venezolanos. Nos la merecemos, ya es hora”.

Daniel Pabón