domingo 9 agosto, 2020
Inicio Frontera Ateneo fronterizo: De promotor cultural a hotel

Ateneo fronterizo: De promotor cultural a hotel

518 views

La sede, según Garnica, fue desmantelada hace dos años. “Se robaron el cableado, los instrumentos musicales, y rompieron los baños”.

El equipo de La Nación pudo constatar que la fachada del ateneo luce totalmente hermética. Al dar la vuelta por el estacionamiento, se logró divisar a grupos de personas que viven allí, pues tienen instalados hasta tendederos donde secan sus ropas.

Al consultar al alcalde Willian Gómez sobre el tema, dijo desconocer lo que pasa con las instalaciones. “Hasta donde tengo conocimiento, la comuna que corresponde a ese sector fue la que tomó eso, limpió y ocupa las instalaciones”.


Jonathan Maldonado

“Las instalaciones del Ateneo Fronterizo ‘Dr. Marco Ramírez Murzi’ son usadas en la actualidad como hotel, donde meten gente a dormir y le cobran. Está convertido en una pocilga, ese es su nuevo rostro”, así lo describió el aún presidente de la institución, profesor Armando Garnica, quien desde hace dos años se vio obligado a abandonar la sede, junto a los demás miembros de la directiva, tras haber sido invadida.

“El ateneo se convirtió en un reducto donde un grupo de personas alquila sus espacios a quienes vienen por necesidad, desde diversas regiones del país, para comprar en Colombia”, prosiguió Garnica, al lamentar que ninguna autoridad municipal haya puesto coto a tanta anarquía. “Ellos tienen conocimiento de lo que pasa adentro”, aseguró.

Para el académico, el ateneo quedó en ruinas. “De ser un centro difusor de cultura, se convirtió en un centro de malandros”, enfatizó. Recordó que, hace más de 24 meses, grupos ingresaron al sitio y lo desmantelaron: “se robaron el cableado, puertas, sillas, mesas, los instrumentos musicales y, como no podían llevarse los baños, los rompieron”, recalcó.

Además hizo hincapié en las infructuosas denuncias que hicieron en el momento. “Ni la Gobernación ni la Alcaldía nos dieron respuesta. Lo mismo pasó con el Cicpc y la policía”, manifestó, al tiempo que sentenció: “Si no garantizaban la seguridad del lugar, mucho menos nos iban a proteger a nosotros”.

Luego de estos acontecimientos, indicó Garnica, un grupo de personas se apropió de las instalaciones y hasta la fecha sigue allí. “Desde el punto de vista jurídico, la directiva está por fuera. Quienes están ahora son personas que se metieron a la fuerza, de manera ilegal y, supongo, tienen vínculos con el poder municipal. Nadie se mete tan campantemente para invadir una institución como esta”, subrayó.

Frente a este panorama, el avezado en la materia cultural está convencido de que, en algún momento, se restablecerá el estado de derecho en la frontera. Por tal razón, dijo, San Antonio debe ser rescatado, debe ser el referente económico, político, social y cultural, que antaño se había conseguido. “No como ahorita, que lo que se ve es a un poco de gente cargando maletas y costales, así como pimpinas llenas de gasolina”, reflexionó.

El profesor señaló que las acciones dirigidas por grupos que se tomaron el ateneo, han ensombrecido cada espacio, pues “frenaron su desarrollo cultural y detuvieron el disfrute que los habitantes hallaban en tan emblemático lugar”.

“Se fundó con la visión de tener un espacio donde niños, jóvenes y adultos pudieran aprovechar sus bienes culturales. Nosotros comenzamos a trabajar buscando recursos para obtener la sede, pues teníamos la visión de que San Antonio se merecía un centro cultural”, detalló, negado a que la desidia siga ganando terreno en la jurisdicción.

Libros incinerados

La biblioteca del lugar, según el profesor, no se salvó de las acciones desmedidas de los grupos que ingresaron a la fuerza. Los 6.000 libros, incluida una colección de la Fundación Ayacucho, fueron incinerados. “Arrancaron sus hojas, hicieron una montaña y le prendieron fuego”, relató, para luego comparar el hecho con las “hordas salvajes de los alemanes, quienes arrasaban con todo lo que había”.

Igualmente, trajo a colación el destino de un piano que fue destrozado por grupos que se apoderaron del ateneo, para sacarle el bronce y venderlo en La Parada, en Colombia. “En estos instantes, es imposible pensar que San Antonio está ocupando un lugar preferencial dentro de la cultura”, arguyó.

Obra erigida para la cultura

Desde que fue concebido el proyecto, hace más de cuatro décadas, sus impulsadores, entre ellos Armando Garnica, tenían en mente una institución que actuara como muralla contra el contrabando, la droga y el sicariato, donde niños y jóvenes tuvieran la oportunidad de desarrollar sus talentos.

La meta se fue cristalizando y, con el tiempo, la sede fue tomando la forma deseada: oficinas administrativas, 10 aulas para talleres de teatro, danza, títeres, entre otras actividades; acondicionadas de acuerdo con las exigencias de cada rama.

Después, evocó Garnica, vino el teatro con un aforo para 760 personas. “Son pocos los municipios que cuentan con un espacio como este”, aseveró mientras reflejaba un rostro henchido de orgullo que se iba mezclando con la tristeza que le embarga el actual estado del ateneo.

“Allí, por ejemplo, teníamos un grupo de danza que presentábamos a nivel regional. Llegamos a tener una orquestina en San Antonio, con una serie de instrumentos que fueron donados. Teníamos teatro, teníamos títeres, taller de música. Nosotros teníamos planes vacacionales para niños, con talleres de cuatro y guitarra”, enumeró.

Armando Garnica cree que el Ateneo Fronterizo volverá a tener la efusividad cultural de antes, donde niños, jóvenes y adultos den lo mejor de sí para hacer del arte una forma de construir país.

- Advertisment -