viernes 24 septiembre, 2021
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De 54 tabacaleras solo quedan 12 y trabajan a media máquina

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Jonathan Maldonado


 

El barrio Pinto Salinas, en la ciudad fronteriza de San Antonio del Táchira, sigue siendo el escenario donde opera la mayoría de fábricas de tabaco, pero con la diferencia de que ya no posee el sello pujante de antaño, pues muchas empresas han bajado sus santamarías frente al actual escenario.

Quince años atrás, la zona recibía a una buena parte de la población fronteriza. Más de 3 mil trabajadores, dedicados a los diversos oficios para la elaboración del tabaco, arribaban al barrio para cumplir con las tareas diarias y llevar el sustento al hogar. En la actualidad, la cifra de empleados no se asoma ni siquiera a los mil trabajadores.

La disminución en el número de fábricas — de 54 a 12– va de la mano con el descenso en la producción. Antes, la cifra de tabacos producidos a la semana, entre todas las empresas, rondaba los 20 millones; actualmente, los números cayeron bruscamente: entre la docena de empresas operativas no llegan a 500 mil tabacos a la semana.

Iván Jaimes lleva más de 40 años inmerso en el sector tabacalero. Juana La Avanzadora es el nombre de su fábrica, ubicada en el mencionado barrio fronterizo.  “Hoy en día estamos subsistiendo”, aseguró el caballero desde su oficina, al tiempo que navegaba por su memoria para describir los momentos dorados del sector.

Iván Jaimes , dueño de la fábrica Juana La Avanzadora .(Foto: Jonathan Maldonado)

Su fábrica, actualmente, cuenta con 25 trabajadores, quienes se encargan de darle los retoques finales o embellecimiento al tabaco. Además, emplea a 10 fabriquines, quienes, a su vez, dan trabajo a un aproximado de 150 personas. La mayoría de estos ciudadanos laboran cerca del núcleo de operaciones.

“Un fabriquín hace el tabaco. Yo le entrego el material: la capa, el capote, la picadura y ellos lo elaboran. Acá terminamos el proceso de embellecimiento”, explicó Jaimes mientras detallaba que su fábrica produce alrededor de 150 mil tabacos a la semana, los cuales son distribuidos a clientes de Maracaibo, Barquisimeto y Caracas, ciudades que registran el grueso de la demanda. “Años atrás, la producción no bajaba de 700 mil a la semana”, rememoró.

La visita a Pinto Salinas permitió conocer de cerca el proceso del tabaco, su elaboración. En las instalaciones de Juana La Avanzadora están los rolleros, torcedores, anilladores, los que envuelven el producto, lo fumigan y, al final, lo empacan en las cajas que llevan la imagen y nombre de la empresa.

En este sentido, la presidenta de la Cámara de Comercio en San Antonio del Táchira, Isabel Castillo, recordó que el sector ha sido golpeado en los últimos años. “Muchas empresas han quebrado, otras se han ido, y están las que siguen batallando”, agregó.

Castillo destacó que en la actualidad solo hay ocho empresas tabacaleras afiliadas a la Cámara de Comercio. “Siguen trabajando con las uñas, pese a la pandemia, para vender el producto al centro del país, donde se registra actualmente la mayor demanda”, dijo.

15 contagiados

En los primeros meses de pandemia, la empresa de Jaimes fue noticia. Allí, en sus instalaciones, 15 personas resultaron contagiadas de covid-19, razón por la cual tuvo que cerrar durante más de un mes. “A los empleados, en ese tiempo que estuvimos paralizados, los ayudamos con mercados”, enfatizó.

Con la pandemia, el escenario para los tabacaleros, sin duda, se agudizó. “A medida que se enteraban de los contagios, los clientes me empezaron a llamar porque pensaban que el tabaco estaba contaminado”,  recalcó, para luego señalar que pudo convencer a sus compradores de que no se corría ningún riesgo con el producto que estaban adquiriendo.

Afortunadamente, dijo, las 15 personas lograron vencer el covid-19 tras el tratamiento que recibieron. Los empleados activos en estos instantes están devengando entre 150 a 180 pesos mensuales.

“Esto está duro, fuerte, pero a uno le gusta echar para adelante. Día por día, son más los papeleos, requisitos y problemas que se registran en la carretera con las alcabalas móviles”, lamentó.

“Enrollo más de 4 mil tabacos al día”

La practicidad que Orlado Sandoval ha ganado mediante los años que le ha dedicado a este oficio, le permite enrollar más de 4 mil tabacos al día. “Esa es la meta”, enfatizó el ciudadano en plena jornada laboral.

Sandoval iba respondiendo a las preguntas sin parar su trabajo, pues es consciente de lo valioso del tiempo desde que empieza su jornada, en horas de la mañana, hasta que culmina, en horas de la tarde. “Llevo trabajando en el mundo del tabaco más de 40 años”, subrayó el hombre.

Aunque el sector no se encuentra en su mejor momento, le ha gustado lo que ha experimentado, durante siete meses, en Juana La Avanzadora. “He pasado por muchas empresas en estas cuatro décadas de trabajo. Acá,  me siento bien y con lo que gano logro subsistir, comer”, dijo.

“Tengo más de 20 años en este oficio”

Tatiana Camargo, torcedora, con más de 20 años de experiencia.(Foto: Jonathan Maldonado)

Tatiana Camargo, torcedora, lleva más de 20 años dedicada al oficio de la elaboración del tabaco. Pese a que ha probado otros trabajos como la costura y el manicure, en este, el del tabaco, es donde ha pasado más tiempo y se siente cómoda.

Al principio, con lo que ganaba, pudo ir comprando su televisor, lavadora y demás artículos para el hogar. “Con lo que gano hoy en día solo puedo sobrevivir, comprar lo más indispensable, no da para más”, señaló.

“Para mí esto ha sido la base, ya que gracias a este trabajo he sacado a mi hijo adelante”, prosiguió la ciudadana, quien en cada jornada suele torcer más de mil tabacos. Sus ganancias depende de la su productividad.

“Empecé a los 18 años”

Jackson Peñaranda, de 27 años, se desempeña como anillador.(Foto: Jonathan Maldonado)

Jackson Peñaranda, de 27 años, es consciente que sus ganancias dependen, exclusivamente, de su productividad diaria, razón por la que no se detiene durante la entrevista desarrollada desde su mesón, donde anilla los tabacos.

“Gracias a esto he salido adelante, con mi familia, es mi soporte”, apuntó el joven, quien se inició a los 18 años y, en la actualidad, es padre de una niña.  “Lo que hago me alcanza para el mercado de la semana, los pañales de mi hija — quien nació en los primeros meses de pandemia — y para darme, a veces, un gusto”, soltó.

Peñaranda es habitante del barrio La Popita, parte alta. De lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 12:00m y de 1:00 p.m. a 6:00 p.m., se halla laborando en la fábrica del barrio Pinto Salinas, donde lleva cinco años.

Toda la familia del ciudadano es tabaquera, lo que fue significó una guía al momento de querer aprender un sustento que le permitiera costearse sus gastos. “Al día suelo anillar alrededor de 10 cestas de tabacos”, precisó.

“Envuelvo entre 5 a 6 mil tabacos al día”

Karina Sanabria, 42 años .(Foto: Jonathan Maldonado)

Karina Sanabria, de sus 42 años de existencia, ha invertido más de 30 al sector tabaco. Empezó cuando apenas rayaba los 12 años y teniendo como guía a su progenitora, quien lleva décadas en el sector.

“Tengo toda mi vida en esto. Mi mamá  ha sido tabaquera y nos hemos criado en este ambiente. Este es el sustento de mi núcleo, con el que he sacado a mis hijos adelante”, puntualizó.

Sanabria es del barrio La Popita, zona de donde muchas familias salen a diario, y desde tempranas horas de la mañana, a Pinto Salinas, para laborar en el área tabacalera. “Aparte de la zapatería y marroquinería, este sector aún aporta empleo a los habitantes del municipio”, agradeció.

La tarea de la dama es envolver tabacos. “Al día, suelo envolver entre 5 mil a 6 mil tabacos. También anillo, empaqueto y tuerzo”, indicó, quien no es ajena al momento difícil que atraviesan las empresas. “Pese a todo, se sigue adelante. Lo que gano me alcanza para cubrir lo necesario”, acotó a modo de colofón.

Más de 15 personas empleadas por un fabriquín

Juan Uribe, fabriquín.(Foto: Jonathan Maldonado)

Los fabriquines son de vital apoyo para las tabacaleras. A ellos se les entrega parte de la materia prima para la elaboración del tabaco. Juan Uribe, con 10 años de experiencia, es uno de ellos y, dedse su nicho, da trabajo a más de 15 personas.

“Recibimos los materiales de parte de la empresa que requiere de nuestro oficio”, acotó Uribe mientras precisaba que, a la semana, suele producir más de 90 mil tabacos.

“A los empleados se les paga en pesos. Todo el tiempo he estado en contacto con la producción del tabaco, pues mi familia ha estado es esto por muchos años”, resaltó el caballero, quien aún ve prosperidad en el mundo tabacalero pese a la actual crisis económica.

Fumigar y empaquetar

Jaider Jerez, fumigador del tabaco.(Foto: Jonathan Maldonado)

Jaider Jerez, uno de los más jóvenes del grupo de trabajadores de Juana La Avanzadora, es el encargado de fumigar el tabaco, una vez se culmina con el proceso de torcedura del producto.

“Acá, en este cuarto, empleado exclusivamente para la fumigación, entran todas las cestas con tabacos para ser sometidos al proceso”, contó el ciudadano para luego dejar claro que el trabajo lo hace una vez a la semana con el fin de evitar que algún insecto dañe la producción.

Jerez manifestó su agradecimiento por cada aprendizaje adquirido en la fábrica fronteriza. “He aprendido cómo manejar la torcedura, el anillamiento y el empaque, que es el punto final”, dijo.

 

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