martes 27 septiembre, 2022
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EDICION FRONTERA ¡Es que pagar en pesos duele menos!

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—¿Cuánto cuesta el kilo de arroz?

—3.500—. Dice la vendedora, sin mirar quién pregunta.

—3.500 qué —repregunta la ama de casa, en uno de los tantos mercados informales que hay en las calles de San Cristóbal. Bien pudiera ser en Táriba, Capacho, Colón…

—Pesos, claro —responde la vendedora—. En bolívares son 12 mil bolívares.

La anterior conversación entre vendedora y compradora es común en el Táchira. Aunque las transacciones  en pesos colombianos comenzaron tímidamente, en un pequeño grupo de personas que manejaba la divisa del vecino país, ahora se han extendido por toda la geografía tachirense.

Es común ver este tipo de avisos en todos los municipios del Táchira.

No hay negocio en Táchira en donde no se haga la conversión pesos-bolívares al momento de cobrar. Sí, primero dan el precio en la moneda oficial de Colombia y luego, si se pide, lo dicen en el bolívar venezolano.

“Yo gano en bolívares”

—Pero yo gano bolívares, no pesos—. Es la respuesta de la señora sexagenaria que fue al puesto de venta a tratar de comprar.

—Aquí, doñita, todos tienen pesos— replica quien vende. Sin muchas ganas de dar mayores explicaciones y, ahora sí, mirando a la dama.

Desde el 2015, cuando comenzó la mayor  migración de venezolanos, y por ende tachirenses, muchas familias comenzaron a recibir remesas, que cambian en el Departamento Norte de Santander, Colombia, y automáticamente se transforman en pesos. Igualmente aumentaron los tachirenses que trabajan en Cúcuta o se “rebuscan” y manejan pesos.

—Pero, por qué en bolívares sale tan costoso el producto_— Insiste la compradora, a quien una acompañante llama Carmen.

—Usted no sabe, el bolívar ya casi no vale nada en Colombia —responde casi en modo automático quien vende en pesos—.En pesos es poco y en nuestra moneda vale mucho, porque nuestro bolívar se derrumba cada día más.

El bolívar frente al peso colombiano se está cotizando cada vez más bajo, lo que hace que cualquier producto salga más económico en pesos.

En el Táchira ya no hay que cruzar los puentes binacionales para pagar en pesos o recibirlos. En cualquier rincón, hablar de pesos –más que dólares- es tan común como hacerlo en la moneda venezolana.

—Es que pagar en pesos duele menos. Pareciera menos lo que uno paga—. Interviene el señor Juan Rodríguez, como dice llamarse en la conversación.

Y tiene razón, los pesos suenan menos, pero al hacer el cambio, son bastantes bolívares. En el mercado igualmente hay una especie de casa de cambio. Hace algunos días, en medio del grito de “papa a tres mil bolívares”, el joven “cambista” transformó 10 mil pesos en 33 mil bolívares. Hoy está transformación seguramente es mucho más alta en la moneda venezolana.

—Quien genera pesos o los recibe de sus familiares no tiene problema. Pero quienes solo ganamos bolívares estamos en dificultades—se despide con esta palabras María Sánchez, quien dice que su sueldo de profesora no le da para comprar en pesos.

En el sitio aún se escucha el grito de “se cambian pesos por bolívares”.

Omaira Labrador

 

 

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