La demanda de trabajo para ellos ha incrementado en los últimos tres meses
Jonathan Maldonado
Jhon Fuentes es técnico en plantas eléctricas en la ciudad de San Antonio del Táchira, en el municipio fronterizo Bolívar. Asegura que el trabajo ha incrementado a medida que los apagones se hacen más frecuentes y prolongados.
En el local donde labora Fuentes hay otras dos personas: su jefe y un electricista. «Hay días en los que nos llegan más de cinco servicios. Últimamente nos hemos dado el lujo de rechazar algunos clientes, ya que no damos abasto con todas las solicitudes», enfatizó.
El costo del servicio depende de lo que requiera la planta. Oscilan entre los 30 mil y hasta los 150 mil pesos. «Hay arreglos sencillos y otros más complicados. Hay fallas por bujías, por aceite o por gasolina contaminada que provoca que las válvulas se cristalicen», precisó.
El ciudadano es consciente que la alta demanda del servicio se debe a la crisis eléctrica que afronta el estado Táchira, y de la cual la frontera no se escapa.
«Los que más acuden a nosotros son comerciantes y dueños de algunas fábricas que están subsistiendo», detalló mientras revisaba una planta eléctrica que tenía en el local.

En algunas ocasiones, el aparato lo llevan hasta el negocio y, en otras, va hasta el establecimiento del cliente para hacerle la revisión y el mantenimiento que corresponde.
En torno al tiempo que debe durar el generador de electricidad encendido, indicó que depende del tipo de planta, modelo y marca. «Hay plantas que pueden durar hasta dos días y otras solo seis o siete horas», apuntó.
«Los clientes nos dicen: ‘ustedes son los únicos que se benefician de los apagones'», soltó Fuentes como frase final de la entrevista concedida a Diario La Nación.