¡Todos familiarizados con el peso colombiano!

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¡Todos familiarizados con el peso colombiano!
¡Todos familiarizados con el peso colombiano!

En San Cristóbal, 70 por ciento de las operaciones se transan en moneda extranjera.

*Los pesos colombianos se mueven con facilidad en las manos de los tachirenses. Muchos conocían la moneda desde la infancia, pero para otros es una novedad. Todos saben que es una divisa mucho más fuerte que el bolívar, devaluado. Todos la quieren tener.

El Dato:
70 por ciento de las operaciones en el Táchira se hacen en pesos. Todos buscan proteger sus ingresos con esta moneda o el dólar estadounidense, pero se estima que solo un 30 por ciento de los tachirenses lo puede hacer; el resto, 70 por ciento, no tiene manera o modo de captar pesos.

De interés:
El peso gana terreno en Zulia, por la frontera Paraguachón; en Apure, por frontera con Arauca y parte de Barinas. También en Nueva Esparta, por la presencia de turistas colombianos, donde un sector que presta servicios de hotelería los está recibiendo.


José Luis Guerrero S.

En el estado Táchira, la economía que sobrevive a la crisis nacional gira en torno al peso colombiano. La divisa es superfuerte frente al bolívar, superdevaluado, y por la cercanía con el departamento Norte de Santander ocupa un importante lugar en los hogares andinos, cuyos integrantes quieren tener dinero seguro, para sobrevivir en tiempos de hiperinflación. Para muchos es una moneda conocida desde la infancia, tras el ir y venir de La Parada y Cúcuta, a donde se acudía en familia a comprar mercado, los estrenos para Navidad y fiestas especiales, o de paseo.

Un viaje común en la otra Venezuela, no la de Maduro. Tiempos de oro para el bolívar, cuando se cotizó muy alto.

El venezolano y su moneda eran recibidos a puertas abiertas en todos lados. Muchos locales se consolidaron con sus ventas. Una economía floreció. Por todos lados se veían escritos con la frase “Se compran bolívares”. Fue otra época. Etapa pasada.

Hoy ese mismo peso colombiano se ha desplazado como moneda al mercado tachirense. Vino de manera legal, en las manos de las personas que lo ganan con su trabajo, en los negocios de compraventa, en las remesas familiares que desde otros países envían
dólares y euros, que son cambiados a pesos para ser traídos al país, en la compra con bolívares, para multiplicar y garantizar un poco o mucha estabilidad económica, según la cantidad de dinero disponible, a quienes lo tienen en sus manos.

Una manera de tener seguridad financiera ante la hiperinflación en Venezuela, que de acuerdo con el economista Aldo Contreras comenzó en octubre de 2017, cuando superó el índice de 50 % mensual.

“Estamos en hiperinflación. Ese año llegó a más de 1 millón 698 mil por ciento; el año pasado fue de 50 mil 100 por ciento, aún es alta, y en lo que va del 2019, año también complicado, 35 mil por ciento”, expresa.

Monedas y billetes, de todas las denominaciones, que se mueven en carteras, bolsillos y manos de los tachirenses. Muy comunes son los billetes de dos mil pesos y cinco mil pesos, de veinte mil y cincuenta mil pesos; monedas de 200 pesos, 500 pesos, de mil, que
facilitan las compras al detal en cualquier lugar de San Cristóbal, su área metropolitana y en todos los 29 municipios de esta entidad.

Contreras estima que, en San Cristóbal, un 70 % de las operaciones de compraventa se realizan en pesos. Lo llama “colombianización”; otros le dicen al fenómeno “pesificación” o “pesatisado”. Lo que aún no está claro es cuántos pesos podrían estar circulando en esta
entidad federal fronteriza.

Está presente en el sector automotriz, comercial, inmobiliario, de alimentación, como restaurantes, ventas de comida rápida; en las ventas informales, que se ven por todos lados; servicios, repuestos, sector agrícola, cauchos, baterías, recreación, alquiler de
clubes, servicios de todo tipo, computación, contables, financieros, bienes inmuebles. Ya penetró todos los ámbitos económicos. “A los supermercados les ha costado adaptarse a este proceso; y en el sector salud el pago es mixto, pesos/bolívares”, cuenta.

Todos los comerciantes y prestadores de servicios manejan ambas monedas y, en muchos casos, solo reciben los pesos.

Todos los tachirenses se han familiarizado con esta divisa. La conocen, saben de su existencia, reconocen que es más fuerte que el bolívar y desean tenerla en cantidad en sus hogares, muchos en cajas fuertes, otros en cajas de zapatos o, como se hizo costumbre hace muchos años, debajo del colchón.

Los estudios hechos por Contreras indican que esta moneda ha invadido en un cien por ciento los mercados de los municipios Bolívar, Pedro María Ureña, García de Hevia, Fernández Feo, Panamericano, los más cercanos a la frontera, donde hay más limitantes para acceder a un banco, por ejemplo.

En estas comunidades todo se transa en pesos colombianos, porque es muy baja la circulación del bolívar; pero, al contrario, el peso abunda en papel y en monedas de níquel; también fallan los puntos de venta por los constantes apagones, han cerrado muchas agencias bancarias, hay menos cajeros peatonales en funcionamiento y, por ende, las personas buscan pesos, compran pesos.

“Los indicadores nos dicen que solamente circula 6 por ciento del dinero en papel, en efectivo, en todo el país, algo así como 24 mil bolívares para cada agente económico de la población económicamente activa, estimada en 14 millones de ciudadanos. Es un monto
que no alcanza para comprar nada. El ciudadano tiene dinero plástico, pero no hay conexión o no existen puntos de venta en muchos municipios, falla la electricidad o la agencia bancaria cerró… La alternativa es el peso”, explica el economista en su oficina de la avenida 19 de Abril.

“Se compran pesos”

Los carteles que abundaban hace años en La Parada y Cúcuta y que hoy día solo se ven en las casas de cambio: “Se compran bolívares”, se han venido al Táchira, pero no para comprar bolívares, porque aquí “Se compran pesos”. Estos se multiplican, están en todos lados, y es una frase común que también va de boca en boca.

Es el fenómeno a la inversa. Hace años, el bolívar era recibido en todos los  establecimientos comerciales del Norte de Santander. Hoy no lo quieren. Pero en el Táchira, todos quieren recibir pesos, vender en pesos, ganar en pesos. Cosas de la hiperinflación. Buscamos refugio en una moneda fuerte.

Ya todos estamos claros en que el poder adquisitivo sigue en descenso. Se gana, en promedio, menos de seis dólares, que no es una cantidad fija por la variación de bolívar con respecto al dólar –el mes de noviembre comenzó con el dólar a 27 mil bolívares-.

En los puestos de calle, de víveres, verduras y otros alimentos, de todo el estado, se ofertan los productos venezolanos y colombianos, en bolívares y pesos.

“En los últimos meses compran más en pesos. Las personas tienen pesos en sus bolsillos. Pocos compran en bolívares; quizá en los días que pagan la pensión, cuando los bancos sueltan un poco de efectivo, es que uno ve más bolívares, pero en el resto de los días del mes la transacción es en pesos y a mí me sirve porque yo compro en pesos. Es una cadena en el proceso de comercialización”, aclara Juan Cárdenas, un vendedor de calle de La Ermita.

Situación similar narra Marina Bustamante, una educadora jubilada que montó su venta de víveres en las inmediaciones del mercado Los Pequeños Comerciantes, en La Concordia. “El problema se me presenta cuando llegan varios clientes con billetes de 50 mil pesos y uno no tiene para dar vuelto. Entre vendedores nos ayudamos, pero hay un momento que
nos quedamos sin efectivo. Eso demuestra que hay muchos pesos en el estado”, expresa.
Es una moneda fuerte y mientras el gobierno de Nicolás Maduro, en tiempos de revolución, no implemente un sistema económico que consolide el bolívar, se quedará en todos los sectores de este estado y de otras entidades, como Zulia, Apure y parte de Barinas.

“Lo que pasa es que ahora las personas que reciben remesas se traen los pesos, no los cambian todos a bolívares, como hacían antes, y por eso se ven más pesos en la calle. Yo, que vendo cositas en cuero, como pulseras, collares, recibo más pesos que bolívares”, dijo Jeison Contreras, en la carrera seis del centro.

Billetes falsos

Todos nos familiarizamos con el peso colombiano, pero muchos no de un todo y han sido engañados por personas de mala fe que han puesto en circulación billetes falsos.

Las autoridades advierten a toda la población estar muy atenta y revisar muy bien los billetes que recibe, de cualquier denominación.

“Lo que pasa es que hay vendedores que agarran el billete y lo guardan sin revisarlo. Es por el afán de vender en pesos, de ganar más dinero, pero entonces pierden, salen robados”, comenta Margarita Sánchez en su puesto de venta de huevos.

“Se dio una oleada de billetes falsos hace como dos meses. Las personas llegan a los puestos de ventas, por ejemplo de huevos, y el conductor le grita al vendedor desde el carro, mal estacionado, que le venda un cartón de huevos. Le insiste en que sea rápido. La persona da los huevos, corre, se mueve para vender, recibe el billete de 50 mil pesos, por ejemplo, lo guarda, no lo revisa, y después se da cuenta de que era falso”, expresa.

Hoy día muchos ya los conocen y han aprendido a reconocer los secretos de los billetes: “mire cómo se mueve la figura de color fuerte del billete de 50 mil, a la izquierda”; “toque el papel, vea la diferencia”; “mire el rostro del prócer colombiano al trasluz del billete”,
son referencias válidas que se repiten.

“Yo me tomo mi tiempo para ver el billete y más si es de 50 mil o cien mil pesos. Si tengo dudas, pido ayuda, pero no suelto vueltos si no estoy seguro. Si hay dudas, no lo recibo, pierdo la venta, pero me quedo tranquilo que no me han robado”, dice Luis Gutiérrez,
quien desde hace 20 años es vendedor de la calle, cerca del terminal de pasajeros de La Concordia.

A futuro

La economía en esta zona del país no se detiene, porque todos los tachirenses necesitamos dinero para comprar comida, así de sencillo.

Como lo dijo la periodista Omaira Labrador, en un trabajo publicado en Diario La Nación: “Es que en pesos duele menos”, se refiere a que se necesitan muchos bolívares para comprar un cartón de huevos, 80 mil, por ejemplo, en efectivo, difíciles de encontrar,
mientras que en pesos son solo 8 mil, que se tienen en la cartera o en un bolsillo con facilidad. Insistimos, lamentablemente, es un grupo de la población que puede moverse con estas divisas.

“Este proceso económico de divisas, con el dólar y el peso colombiano, aun con un cambio de Gobierno en el país, continuará. Son muchos los elementos a considerar”, asegura Contreras, quien de niño, como buen tachirense, también fue llevado por sus padres a Cúcuta, a comprar estrenos. Gratos recuerdos de muchos.

 

No todos tienen las mismas oportunidades

Pero la realidad en toda economía, y más en la crisis que golpea a todos los venezolanos, es que en el Táchira son muy pocos quienes tienen acceso a tener en sus manos dólares o pesos, o ambas divisas.

“No todos manejan dólares y pesos. Podemos indicar que en este estado,  aproximadamente, solo 30 por ciento de la población está inmersa en estas operaciones con moneda extranjera”, dice el economista Contreras.

Remata con datos más específicos. “Del restante 70 por ciento, un 40 por ciento depende del salario mínimo, trabaja en la Administración pública. Son estas personas las más afectadas, porque sobreviven con menos de seis dólares al mes”.

— ¿Se sobrevive?

— Venezuela está por debajo de la línea de extrema pobreza. Mucha gente, para sobrevivir con su familia, hace muchas actividades informales, se dedica a la venta de basura o a muchas cosas ilícitas, como la venta de gasolina, venta de cobre. Los hechos están a
la vista de todos nosotros: vemos personas que han bajado más de 15 kilos de peso, desciende el consumo de carnes, de leche… vivir con 300 mil bolívares es difícil.

No hay ningún delito

El presidente del gremio de economistas en Táchira, Contreras, reitera a toda la colectividad tachirense en general, que no existe delito al hacer negocios en moneda extranjera. “Es legal en cualquier operación de compraventa, prestación de servicios, cancelación de deudas”.

Primero: La Ley de Legitimación de Capitales fue derogada por el Gobierno nacional en diciembre de 2018; por ende, hay libre convertibilidad de la moneda en todo el territorio nacional.

Segundo: El convenio cambiario número uno del Banco Central de Venezuela establece la libre convertibilidad de la moneda en todo el país. Incluso podemos cobrar y facturar en divisas, es decir, en dólares y pesos, sin problema alguno.

Tercero: Hay 8 providencias y 8 gacetas oficiales que permiten hacer estas operaciones, por ende, es legal tener dólares o pesos, y utilizarlos en el país.

Todo es legal, siempre y cuando las personas demuestren, al momento de ser abordadas por alguna autoridad nacional, el ingreso legal de estas divisas.

Algunas voces

* Isabel Castillo, presidenta de la Cámara de Comercio de San Antonio: “Los pocos comerciantes que sobreviven en San Antonio del Táchira, estimados en un 8 %, optaron por cobrar en pesos, ya que es la única manera de obtener alguna ganancia y volver a
surtir los anaqueles”.

* William Roa, presidente de la Asociación de Comerciantes en La Fría: “El bolívar no se ve en La Fría y sus alrededores, menos los billetes de alta denominación. Se impuso en todas las operaciones el peso colombiano. Nos ‘colombianizaron’. El dólar también circula, pero en menor cantidad”.

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*Jhon Carrillo, alcalde del municipio Pedro María Ureña: “Es una realidad que el peso sustituyó al bolívar, debido a los problemas de solvencia que nuestra moneda presenta. El comercio en la frontera prefiere vender en pesos o dólares, en vez de bolívares, pues las otras divisas no tienen problemas de devaluación”.