sábado 18 septiembre, 2021
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“Vamos, ya llegó la ambulancia”

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Los protocolos, en muchas ocasiones, generan lentitud en los traslados de urgencia desde Venezuela hasta el vecino país

El Cuerpo de Bomberos de San Antonio del Táchira tiene tres ambulancias operativas, una unidad de rescate y dos unidades cisterna contra incendios


Por Jonathan Maldonado

Un recién nacido, con problemas respiratorios, requería con urgencia ser trasladado hacia el puente internacional Simón Bolívar, el pasado 11 de mayo. El llamado de emergencia lo recibió el Cuerpo de Bomberos, en horas de la tarde de ese martes, por parte de los familiares. La angustia y desesperación estuvieron talladas en los rostros de los parientes durante el procedimiento.

También han movilizado a recién nacidos. (Foto: Jonathan Maldonado)

El traslado se hizo desde un centro de salud privado, en San Antonio del Táchira, hasta el tramo binacional. La ambulancia, del lado venezolano, llegó a la hora solicitada por los familiares; sin embargo, hubo dilación en la solicitud de la ambulancia neogranadina. Corriendo, un grupo de allegados se dirigió hacia el puente para agilizar el proceso.

Las llamadas iban y venían, sin una respuesta satisfactoria. El médico que atendía al infante ya mostraba cierta preocupación. “Vamos, ya llegó la ambulancia”, fue la frase esperanzadora que dio luz verde al Cuerpo de Bomberos de San Antonio para partir hacia el puente con el bebé. La ambulancia, del lado colombiano, nunca llegó. El niño fue trasladado en un taxi. La enfermera y el galeno prestaron sus servicios hasta el centro de salud neogranadino.

“Entre los procesos y protocolos que piden las autoridades de ambos países, se indica que, al momento del traslado, la ambulancia colombiana ya debe estar en la mitad del puente para prestar el servicio de inmediato”, aseveró el comandante del Cuerpo de Bomberos de la jurisdicción de Bolívar, Jeamine Colmenares.

Los contenedores impiden que la unidad de los bomberos arribe justo a la mitad del puente binacional. A la altura de los containers, desde hace más de dos años atravesados en la vía, los bomberos estacionan el vehículo, bajan al paciente, y realizan el resto del trayecto (corto) a pie.

250 mil pesos

Quienes no poseen en Colombia una Entidad Promotora de Salud (EPS) o un Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales (Sisben), deben acudir a un servicio de ambulancia privado. Del lado colombiano, donde se encuentra Migración Colombia, varias calcomanías están exhibidas con los números para solicitar el servicio.

Como mínimo, un servicio de ambulancia privado puede costar 250 mil pesos, un gasto significativo que impacta el bolsillo de la familia que requiera el traslado con urgencia de su pariente. La mayoría suele recaudar el dinero entre varios integrantes del núcleo; otros, frente a la emergencia, prestan el monto.

El Cuerpo de Bomberos actúa con profesionalismo y rapidez. (Foto: Jonathan Maldonado)

La fuerza del río Táchira ha mermado. Desde el puente se nota la disminución de su caudal. Los pacientes siguen usando el canal humanitario. El mutismo se ve interrumpido con la llegada de la ambulancia. Los traslados no paran. En una semana, según el comandante Colmenares, se pueden registrar de 10 a 22 traslados.

“El proceso es tedioso”

Para el comandante de los bomberos de San Antonio, ciertos protocolos ralentizan el traslado de urgencia de pacientes hacia el tramo binacional. “Lo he vivido en carne propia, con un hijo a quien tuve que pasar por ese sistema y la duración fue de más de una hora”, enfatizó, convencido de que el escenario pudiera darse con menos retrasos.

Colmenares recordó que este tipo de traslados tienen carácter de urgencia y, por tal razón, cree que tanto las autoridades venezolanas como las colombianas, apostadas en el puente, pudieran agilizar los protocolos.

Un ejemplo claro está a la altura de la plaza La Confraternidad, a escasos metros del puente. Allí hay un puesto de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) que se encarga de dejar plasmada la emergencia en un libro. En muchas ocasiones, la lentitud para llevar a cabo ese requisito provoca que el familiar que acompaña al paciente reclame celeridad, pues se trata de una emergencia, muchas veces de vida o muerte.

“Cuando la persona no es colombiana, pero igual requiere con urgencia un traslado hacia Colombia, los familiares se acercan hasta la Aduana Principal de San Antonio para canalizar con la GNB, Migración Colombia y demás autoridades. Dependiendo de lo que ellos digan, nosotros les prestamos el servicio”, resaltó.

De casa al puente…

La septuagenaria Aura Hernández fue trasladada el jueves 13 de mayo, en horas de la mañana, al puente internacional Simón Bolívar, por el Cuerpo de Bomberos de San Antonio del Táchira.

Hernández, tras haber sufrido una fractura de tobillo, tenía una cita en el área de traumatología de un centro de salud neogranadino. El traslado se da, específicamente, desde el barrio Antonio José de Sucre hasta el paso internacional.

“Pedimos el récipe médico de la remisión hacia el Hospital Erasmo Meoz, en Cúcuta, o a cualquier otro centro asistencial de Colombia. Los familiares deben entregar tres fotocopias de la cédula del paciente y tres fotocopias de la remisión”, señaló Colmenares.

Reiteró que en el puente, tanto la GNB como Migración Colombia, se encargan de hacer la revisión de los documentos relacionados con el traslado de urgencia. “Hay autoridades, del lado colombiano, que son las que revisan si las personas tienen algún EPS o Sisben, y son los que dicen si el paciente va al hospital (Erasmo Meoz) u otro centro sanitario en Norte de Santander”, apuntó.

El retorno de los pacientes se registra dependiendo del avance de la persona. Algunos regresan el mismo día; otros, por el contrario, pasan largos días en tierra vecina, hasta que se dé su recuperación.

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