Trump recibe al italiano Giuseppe Conte, un europeo cercano a sus ideas

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El primer ministro italiano Giuseppe Conte tiene puntos de vista similares a los de Donald Trump en inmigración y comercio. AFP/Archivos / Alberto PIZZOLI

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibe este lunes al primer ministro italiano, Giuseppe Conte, dando la bienvenida a la Casa Blanca a un europeo populista con quien comparte puntos de vista sobre inmigración y comercio.

La visita comenzará con una reunión mano a mano, seguida de discusiones bilaterales más extensas, dijo la Casa Blanca.

“Italia es un aliado importante de la OTAN, un socio líder en Afganistán e Irak, y clave para llevar estabilidad a la región del Mediterráneo”, señaló el Ejecutivo el mes pasado al anunciar la visita, la primera de Conte a Estados Unidos.

Trump calificó al líder italiano como “genial” después de conocerlo en la cumbre del G7 en Canadá, donde estrecharon calurosamente las manos durante la foto familiar.

Conte es “muy firme con la inmigración, como yo, por cierto”, sostuvo entonces Trump, quien ha seguido una política de “tolerancia cero” con la inmigración ilegal.

El primer ministro italiano fue elegido para liderar el gobierno por los líderes de los partidos que ganaron las elecciones de marzo: el euroescéptico Movimiento Cinco Estrellas (M5S) y el ultraderechista La Liga.

La prensa italiana ha sugerido que la reunión servirá para impulsar el perfil de Conte, a menudo eclipsado por los exuberantes líderes de esos partidos: Matteo Salvini, de la Liga, y Luigi Di Maio, del M5S.

Conte quiere reformar el Reglamento de Dublín, la ley que confía a los países de primera entrada en la UE la responsabilidad de las demandas de asilo.

Italia argumenta que la ley impone una carga injusta a los países que bordean el Mediterráneo, y su nuevo gobierno populista ha intensificado la presión sobre otros países de la UE para que compartan la responsabilidad por los refugiados que llegan.

La administración cerró los puertos de Italia a los inmigrantes y rechazó varios barcos que transportaban refugiados rescatados en el mar, amenazando el futuro de esas operaciones.

– Amigo de Rusia –

Tanto Trump como Conte están también a favor de mejorar las relaciones con Rusia.

Ya en profundo desacuerdo con los aliados de Estados Unidos en temas como el comercio, el medio ambiente e Irán, Trump abrió otro frente en Canadá al pedir que Rusia vuelva a las reuniones del G7, poniendo fin a su aislamiento por la anexión de Crimea en 2014.

“Creo que sería bueno para Rusia, creo que sería bueno para Estados Unidos, creo que sería bueno para todos los países del G7 actual”, afirmó entonces Trump.

Conte, que estaba haciendo su debut internacional en el G7, dijo que estaba de acuerdo con el mandatario estadounidense, diferenciándose de sus colegas europeos.

Por otro lado, los dos hombres comparten el mismo escepticismo en cuanto al libre comercio: Trump ha criticado varios pactos internacionales como el TLCAN y el acuerdo Transpacífico (TPP), mientras que Conte se negó a ratificar el CETA entre la UE y Canadá.

Objetivo perdido

Pero según Nick Ottens, del centro de análisis Atlantic Council, Trump “puede no encontrar al aliado que espera” en Conte.

En comercio, el escepticismo del nuevo gobierno italiano sobre los acuerdos multinacionales pone en riesgo el objetivo de Trump de eliminar todos los aranceles de la UE, señaló Ottens.

Mientras tanto, en el ámbito de la defensa, Italia ha dicho que no tiene posibilidades de alcanzar el gasto objetivo del 2% del PIB, y mucho menos el de 4% pedido por Trump en la última cumbre de la OTAN.

A principios de julio, la ministra de Defensa italiana, Elisabetta Trenta, anunció una congelación en la compra de aviones de combate F-35, de los cuales Estados Unidos es el principal contratista.

La participación de Italia en las operaciones de la OTAN en Afganistán, Irak y Siria estará en las agendas de ambos líderes, junto con los esfuerzos diplomáticos de Italia en Libia.

Pero un punto de desacuerdo será el enfrentamiento de Trump con Irán y las sanciones que perjudican las relaciones comerciales italo-iraníes.

AFP