viernes 23 octubre, 2020
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Falcón vive el covid-19 entre falta de insumos y “relajo” ciudadano

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El 13 de marzo de 2020, Nicolás Maduro anunció la presencia del covid-19 en el país. Un virus declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud.


Luis Hidalgo (CNP: 13.501)/Danilo Sarmiento (CNP: 10.435)

En Falcón, la llegada de este nuevo coronavirus parecía algo lejano, hasta que el 21 de marzo cuando en la alocución del vocero del gobierno de Maduro, Jorge Rodríguez, mostró unas láminas en las que se venía a la región falconiana con presencia de covid-19, sin anunciarlo oficialmente.

Así se conoció la noticia, que posteriormente el gobernador Víctor Clark amplió y se supo que eran dos niños del municipio Los Taques. Uno de Villa Marina, quien con 11 meses de edad se contagió en Colombia, acababa de llegar del vecino país. El otro de 6 años, vive en la población de Los Taques, pero estuvo en Caracas y allá se infectó por un familiar que estuvo en Colombia.

Esta situación originó prácticamente el cierre del municipio Los Taques, así lo anunció el gobierno regional, pero la evidente aún organización de los organismos de seguridad dieron unos “días” a ese confinamiento.

El covid-19 en número falconiano

Un poco más de cinco meses han pasado, y hoy ya el estado Falcón registra 264 personas contagiadas (hasta la realización de este reportaje), aunque a medida que transcurren los días la información ofrecida por el ente oficial es más escueta, o tardía.

Cifras oficiales, obtenidas solo hasta el 19 de agosto, señalan que los municipios con más cantidad de casos registrados son Carirubana con 53, Miranda con 39 y Dabajuro, 45; y de los 19 municipios restantes, 12 están sin contagiados: Acosta, Bolívar, Democracia, Jacura, Monseñor Iturriza, Palmasola, Píritu, San Francisco, Sucre, Tocópero, Unión y Zamora.

Sin embargo, el pasado 14 de agosto el secretario de gobierno regional, Henry Hernández, también anunció que en la costa oriental del estado ubicaron un tercer brote de contagios de covid-19, específicamente en la población de Yaracal, municipio Cacique Manaure, donde el pasado 13 de agosto se reportaron 13 casos positivos de coronavirus.

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La cifra de recuperados se conoció hasta el 14 de agosto, en palabras del secretario general de gobierno, Henry Hernández, quien para esa fecha refirió que de 177 casos confirmados desde el inicio de la pandemia en la región, 140 ya estaban recuperados.  Desde esta fecha hasta ahora se desconocen cuántos recuperados existen.

Además, oficialmente se maneja la cifra de 8 personas fallecidas a consecuencia del covid-19. Hernández agregó  que en la región se han realizado -hasta mediados de agosto- 1.685 pruebas confirmatorias de covid-19.

La realidad en la calle

Mientras el virus se transformaba en números, las farmacias y otros establecimientos dispensaban incontables cantidades de alcohol, gel antibacterial y mascarillas. Los primeros días fueron de incertidumbre, todos los días había un anuncio gubernamental, todo dentro de la llamada “cuarentena social”.

Los llamados a la precaución con el lavado constante de las manos, el distanciamiento social y el uso obligatorio de la mascarilla no solo presentaban un nuevo escenario en el diario vivir, sino que acentuaban las deficiencias de los servicios públicos en la región: sobre todo en el suministro de agua; comunidades que mínimo pasan tres meses sin recibir agua por tubería.

Los días pasaban y otra realidad se asomaba; la llegada de connacionales a la región era inevitable. Falconianos, que habían emigrado a otros países en medio de la crisis económica venezolana, se vieron en la necesidad de regresar ante los inconvenientes que la pandemia presentaba en los destinos a dónde habían acudido.

¿Cuántos regresaron? Hasta la fecha no se conoce una cifra exacta, solo que comenzaron a llegar desde abril, vía terrestre.

Las autoridades regionales aseguraron que cada una de estos venezolanos que regresaba al país seguía un protocolo de ingreso para certificar su estado de salud; para ellos se crearon en los municipios fronterizos lo conocidos Puntos de Atención Social Integral (Pasi), donde se le aplica la Prueba de Diagnóstico Rápido, pero además pasan 14 días de cuarentena hasta que son autorizados a seguir hacia el municipio destino.

Pero, ¿y qué pasa con los que evaden pasar por un Pasi? Pues, ingresan al estado sin ningún control, con la probabilidad que haya adquirido el virus en otro país.

Pero la crisis en el sector salud es otra realidad que se muestra en la pandemia. Hospital con insuficientes insumos para atender a toda la población sospechosa de covid-19 y personal de salud expuesto por falta de insumos de bioseguridad.

Los hospitales no estaban preparados para recibir a los pacientes con esta enfermedad. De los hospitales centinelas en la península  está el Hospital doctor Juvenal  Bracho, en el municipio Carirubana; el Carlos Diez del Ciervo, en Judibana, municipio Los Taques, también será habilitado, pero aún está en remodelación; y el CDI de Pueblo Nuevo, en el municipio Falcón.

Un ejemplo de ellos fue un episodio del 22 de julio, cuando la emergencia del hospital doctor Rafael Calles Sierra de Punto Fijo –el principal de la península de Paraguaná- tuvo que cerrarse tras la muerte de una  adulta mayor con resultado positivo en la prueba rápido de covid-19, y dejó sin atención a al menos 25.000 personas en la península, mientras se hacía la desinfección.

En el resto de los municipios, cada persona sospechosa de covid-19 debe ser atendida en un centro de la localidad, pero al dar positivo y de acuerdo a su estado de salud es trasladada al hospital universitario doctor Alfredo Van Grieken, en Coro, principal hospital centinela del estado.

Sin embargo, las quejas de familiares no cesan. La falta de medicamentos y demás insumos ruedan por redes sociales para lograr su adquisición.  Pero no solo los familiares de los contagiados recurren a medios masivos de difusión para conseguir los medicamentos que faltan en los centros hospitalarios, también el personal de salud se vio en la necesidad de solicitar colaboraciones para poder protegerse en sus puestos de trabajo, y hasta para un tratamiento en caso de contagio.

Así ocurrió en el hospital doctor Rafael Calles Sierra, cuando desde mediados del mes de agosto el personal de enfermería y médico decidió llamar la atención de los ciudadanos comunes ante la precaria situación de protección contra el covid-19.

Para ese entonces, la licenciada en enfermería Yeniffer Rodríguez encabezó el equipo que promovió una actividad de recepción de implementos de bioseguridad:

“Es de conocimiento público la situación que se vive en los centros hospitalarios debido a la pandemia. La idea de agruparnos no tiene fines políticos, ni para desacreditar a ningún organismo. Buscamos tocar la sensibilidad de los paraguaneros en torno a los temores que tenemos al no contar con lo necesario para cumplir con la asistencia de los contagiados. Sin embargo, nuestro compromiso es con los pacientes y el deber es brindarle atención oportuna”.

De esta forma, siguen solicitando antibacterial, alcohol, productos de aseo, mascarillas quirúrgicas y del tipo N95 y caretas.

Ni una ambulancia…

Esta situación no solo se registra en Paraguaná. En el municipio Zamora, en la costa oriental falconiana,  aunque hasta ahora oficialmente no se tiene alguna persona contagiada, existen dos centros de salud: uno es el hospital Francisco Bustamante de Cumarebo y el Centro de diagnóstico Integral Marino Colina.

El hospital Francisco Bustamante es el destinado a atender algún caso que se presente de covid-19, conforme a las decisiones de las autoridades sanitarias, pero de presentarse algún paciente con complicación debe ser trasladado al hospital de Coro, a pesar de que este centro de salud no está provisto de una ambulancia.

Por versiones difundidas por los propios pacientes, este hospital tampoco cuenta con los insumos necesarios: desde la falta de un tensiómetro, ni los medicamentos indispensables, para atender a los pacientes con enfermedades comunes. Tampoco cuenta con una planta eléctrica de emergencia; en caso de que falle el servicio eléctrico; situación que ocurre todos los días.

En cuanto al Centro de Diagnóstico Integral  Marino Colina, ubicado en el sector Las Delicias, tiene también limitaciones de medicamentos, insumos médicos, ambulancia, y los mínimos requerimientos que debe tener un centro de salud para atender a un paciente contagiado con covid-19.

Ahora si nos vamos al municipio Colina, el vecino de la capital falconiana, allí cuentan con el hospital Wilfredo Medina como principal centro de salud, ubicado en La Vela, capital de la entidad. La situación de este centro de salud es similar a la mayoría de los hospitales y ambulatorios del estado.

Falta de medicamentos, insuficiencia de insumos médicos y las mínimas condiciones de operatividad caracterizan las deficiencias de un hospital que debería reunir las condiciones apropiadas para la prestación de un servicio de salud eficiente.

Y si chequeamos el municipio Miranda,  uno de los principales focos infecciosos del covid-19, encontramos al hospital Can Grieken y el Centro de Diagnóstico Integral Pedro D’Armas, que no escapan a una ominosa realidad que vive el sector salud en el estado y en el país.

La dotación recibida en cada centro hospitalaria habilitado para atender el covid-19 es insuficiente.

En Miranda, según el más reciente informe presentado por el secretario de salud del estado, antes de los últimos 11 casos reportados en Falcón, había en el hospital de Coro, 26 pacientes incluidos entre 12 hombres y 14 mujeres. Sin embargo, de manera extraoficial se conoció que dieron de alta a 20 pacientes recuperados.

No obstante, se presume sobre otros casos de personas contagiadas que han preferido permanecer en sus casas con tratamiento dirigido, por temor de ir a los refugios u hospitales centinelas.

Lo que vive el de a pie

En las calles, el ciudadano sigue su cotidianidad; hay quienes se adaptan a las normas de la cuarentena y otros siguen su diario vivir con escepticismo ante la pandemia. Y es aquí cuando las colas fuera de los establecimientos es una imagen normal; el distanciamiento social  y hasta el uso inadecuado del tapabocas prevalecen.

El poco transporte público que queda colapsa a toda hora, con aglomeraciones en las unidades en las que se activa un foco latente de covid.

Así lo considera Ana Jiménez, quien debe salir todos los días desde su casa en Antiguo Aeropuerto, un sector populoso de Punto Fijo, hasta el centro de la ciudad para su trabajo.

“En las busetas no se respeta ningún distanciamiento social. Hay muy pocas y a veces no nos queda que subirnos casi uno encima de otros. Ahh! Eso sí, con el tapabocas”, comentó.

Para mediados de abril, la presidente del Instituto Municipal de Tránsito y Transporte terrestre, Julia Salcedo, informó que el 30% de las unidades de transporte público están trabajando en la cuarentena y hasta las 2:00 de la tarde, por lo que verifica en las paradas para evitar que se hagan aglomeraciones, incluso dentro de las unidades de transporte y es indispensable el uso del tapabocas para todos los usuarios.

 

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