martes 27 septiembre, 2022
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Hambre y caminatas kilométricas: Revelaciones de una enfermera

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“Una vez le di mi desayuno a una compañera porque sabía que no había comido y tenía 24 horas de servicio, pero ella guardó la comida para llevarla a sus hijos”

“Hace un año tuve que renunciar porque lo que ganaba no me daba ni para el pasaje, además me daba dolor ver la situación de mis compañeras, bajaron demasiado de peso, ya eran como esqueletos en uniforme”, son las palabras de Vanesa Borjas, una enfermera de 34 años de edad, que trabaja en el Hospital Universitario de Maracaibo.

Ya había renunciado, pero le pidieron el reingreso porque no había personal de enfermería. Muchos se fueron. Sus sueldos no les daba para comer. Unos migraron a otros países;  otros optaron por trabajar otra cosa. Les pegó el vacío del estómago.

El hambre deja testimonios desgarradores que Vanesa revela en este espacio al Diario La Verdad.

El sueldo de esta enfermera del área de gastroenterología es un promedio de 330 mil bolívares quincenal más el cesta tique de 400 mil. No le cubre ni siquiera la comida de un día. “Mi hijo y yo vivimos de lo que gana mi esposo que es técnico en refrigeración”, dijo a este medio.

La falta de gasolina la deja sin transporte público para ir al hospital. Hay unidades habilitadas por los entes gubernamentales, pero estas no dan abastado para tantos trabajadores de la salud.

“Tengo que caminar como tres kilómetros para poder ir a trabajar. Eso me ocupa como una hora de ida y otra de venida, lo que hago es que lo tomo como un deporte”, contó.

¿Si el sueldo no te da para comer, y a eso se suman las caminatas, entonces por qué regresaste al hospital?  

“Sigo trabajando por amor al arte, por compromiso con mis compañeros, por pensar que si dejo de trabajar, ¿Quiénes atienden a los pacientes?”, afirma esta “héroe con bata” que tiene seis años de servicio, resaltando así la noble labor de un gremio, que hoy festeja con grandes sacrificios.

Y es que este 12 de mayo, se celebra el Día de las Enfermeras. Su don de lucha destaca en una Venezuela que atraviesa los embates de la hiperinflación con una crisis de servicios públicos que para muchos no tiene precedentes: sin agua, sin electricidad, ni gas, ni trasporte público.

Testimonios del hambre

El impacto psicológico del hambre de sus compañeras y compañeros, fue uno de los detonantes que hizo renunciar a Vanesa hace un año.

“Recuerdo que una vez le di mi desayuno a una compañera porque sabía que no había comido y tenía 24 horas de servicio. Mi sorpresa fue cuando ella guardó la comida para llevarla a sus hijos. Eso me pegó duro”, relató a La Verdad.

Quienes más ganan, perciben alrededor de 700 mil bolívares cada quincena. Se trata de un bono por antigüedad, es decir, quincenalmente, lo que cuesta un pollo entero, que muy poco se consigue a precio regulado.

“Una amiga me dijo una vez que tuvo que pedirle comida a un vecino para dejarle a sus hijos y poder ir al hospital”, contó esta madre de un niño de tres años.

“A otro amigo se le fueron las luces un día, entre todos lo estabilizamos y luego de dimos de comer. Por lo general, ninguno se desmaya, porque ya vamos viendo los síntomas y entre todos nos ayudamos dándole algo”, relató.

Gracias a Dios yo tengo a mi esposo, pero mis compañeros no rinden igual por la depresión que manejan. Su desahogo es venir a ayudar y ver que la situación de muchos pacientes es peor que la de ellos, los anima poder ayudar”.

¿Entonces es doble carga anímica, la de ustedes y la de sus pacientes? “Sí es así, pero ayudar nos ayuda”, respondió.

Mensaje 

A sus amigos de bata blanca su mensaje en este Día de la Enfermera (o) es “son mi orgullo, mi motivación, mis héroes sin capa”

A los responsables de la crisis dice “allá arriba hay un Dios, nada es eterno. Hay justicia divina y se va a encargar de que aquellos que deben pagar”.

La Verdad

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