Inicio Nacional Kapé-Kapé: 700 waraos migraron hacia Brasil durante primer trimestre de 2021

Kapé-Kapé: 700 waraos migraron hacia Brasil durante primer trimestre de 2021

En medio de la ruta de viaje, los indígenas quedan expuestos a la explotación laboral y sexual, y a un menor acceso a servicios básicos. | Foto William Urdaneta

Solo en el primer trimestre de 2021, al menos 700 indígenas waraos migraron hacia la frontera de Venezuela con Brasil, de acuerdo con el nuevo boletín de la asociación civil promotora de derechos indígenas Kapé Kapé.

La organización señala que, a finales de mayo, 11 waraos migraron hacia los refugios de Pacaraima, estado Roraima de Brasil, víctimas del desplazamiento forzado.

Kapé-Kapé asegura que esta es una nueva oleada de movilización desde las comunidades del bajo Delta del Orinoco, hacia zonas fronterizas como Santa Elena de Uairén, Trinidad y Tobago, y la zona limítrofe con el Esequibo.

El mayor porcentaje de movilización ocurre desde las parroquias Manuel Renauld y Padre Barral, del municipio Antonio Díaz en Delta Amacuro.

Guyana es el destino de migración más reciente, donde se comprobó que los indígenas estaban siendo reclutados para luego ser obligados a ejercer trabajos forzados vinculados con la minería.

El proceso migratorio para los indígenas implica caminar por un mes hasta llegar a sus destinos, o navegar por más de dos días a canalete. En el camino se enfrentan a distintos riesgos que atentan contra su integridad física. Recientemente, un grupo de cuatro familias warao fue rescatado en Pacaraima, Brasil, con signos de deshidratación.

Siguen saliendo de sus hogares temporal o permanentemente porque cada vez empeoran sus condiciones de vida en sus asentamientos originales.

El perfil de quienes migran

De acuerdo con la última encuesta de la organización, realizada en 2020, las mujeres y sus hijos constituyen el grueso de las personas que migran desde las comunidades warao de Delta Amacuro. La motivación principal para dejar sus territorios es la búsqueda de alimentos, y mejores fuentes de empleo.

De hecho, 88% de los indígenas que se desplazan temporalmente desde sus comunidades, lo hacen para buscar comida en las principales urbes de los municipios o estados vecinos. Muchos se instalan temporalmente en el vertedero de basura de Cañaveral, en Ciudad Guayana.

La mayoría de los indígenas son migrantes permanentes (81%), es decir, deciden no volver. Y 19% de los indígenas son migrantes temporales. 49% de estos migrantes tiene una formación académica que llegó hasta bachillerato, y 34% llegaron a una primaria inconclusa. De acuerdo con la organización, según la ocupación, 19% de los migrantes son estudiantes y 26% son obreros o trabajadores informales.

El destino predilecto de los waraos continúa siendo Brasil, el objetivo de 65% de los migrantes, 6% viajan hacia Guyana, y 29% a otros países como Trinidad y Tobago o Colombia.

El proceso migratorio para los indígenas implica caminar por un mes hasta llegar a sus destinos, o navegar por más de dos días

6.500 waraos en Brasil

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), estima que 6.500 waraos se encuentran en Brasil producto de la migración forzada. En su mayoría, son personas que se encuentran en condiciones precarias.

De hecho, la misma encuesta de Kapé-Kapé reveló que 74% de los indígenas migrantes temporales recibían remesa de sus familiares asentados permanentemente en otro país, pero el apoyo económico de familiares es insuficiente para suplir necesidades básicas.

Por eso, 35% de los indígenas migrantes de Delta Amacuro tiene como motivación principal buscar trabajo, y un 29% decide migrar para apoyar económicamente a sus familiares. 12% de estas personas se desplaza constantemente en búsqueda de asistencia médica y tratamientos.

El 100% de los encuestados por la organización aseguró que tiene al menos un miembro de su familia que migró fuera de la comunidad, municipio, estado o país.

Pérdida cultural y riesgos

Hasta que las condiciones de vida no mejoren en sus territorios, el flujo migratorio indígena se mantendrá. Kapé-Kapé señala que uno de los daños más graves de la migración indígena es la pérdida del acervo cultural y la desestabilización del grupo familiar.

En medio de la ruta de viaje, los indígenas quedan expuestos a la explotación laboral y sexual, y accesos aún más restringidos a servicios de salud, agua, saneamiento e higiene, especialmente si viajan sin documentación.

Según Kapé-Kapé la migración indígena warao de forma masiva inició en 2014, aunque desde 2016 el flujo aumentó. “Las altas cifras de desplazamiento de esta etnia, que en su mayoría se ubican en el estado Delta Amacuro, obedecen al profundo colapso que hoy padecen las 320 comunidades indígenas de esa localidad, pues el notorio abandono en que se encuentran las escuelas y centros de salud”, indica el informe.

Correo del Caroní

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