viernes 21 enero, 2022
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No hay “megas” para estudiar a distancia

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“La propuesta que llevamos a consulta es terminar el año escolar on line. No vuelven los muchachos a clase”, dijo el presidente Nicolás Maduro, el pasado domingo 5 de abril en cadena de radio y televisión.

Dos días después, el Ministro de Educación, Aristóbulo Istúriz, anunció la suspensión de clases presenciales en instituciones educativas de manera indefinida debido a la crisis sanitaria originada por el coronavirus. Istúriz mencionó “estrategias pedagógicas de aprendizaje a distancia”.

Susana* cursa sexto grado en el colegio La Consolación de Las Palmas. Cada lunes desde que fue oficializada la cuarentena por la Covid-19 recibe un correo electrónico con las asignaciones de la semana para avanzar en la culminación del segundo lapso. Una vez culminadas, Susana y sus padres fotografían las tareas y las mandan por e-mail a la maestra para su corrección.

A diferencia de Susana, Clara*, quien cursa cuarto grado en el colegio Cervantes de La Florida, no ha podido hacer nada. En su casa en La Pastora había internet, pero una falla en el servicio de telefonía Cantv la dejó sin servicio desde finales del año pasado.

De acuerdo al Observatorio Venezolano de los Servicios Públicos, 40,5% de los hogares en el país contaba con servicio de internet para junio de 2019, una disminución de 6 puntos comparado con 2018. De ese porcentaje, 53% de los usuarios aseguró en una encuesta que las fallas de conexión eran diarias.

Según un estudio del portal Speedtest Global Index, Venezuela se encuentra en el penúltimo lugar de conectividad entre 176 países con 3,67 Megabytes por segundo, solo por encima de Turkmenistán que tiene 2,06 Mbps.

Cifras recogidas por el Instituto Nacional de Estadística arrojan que para el año escolar 2017-2018 había en Venezuela 7 millones 664 mil 869 estudiantes de educación inicial, primaria, media y diversificada.

Para Griselda Sánchez, secretaria del Sindicato de Maestros del Distrito Capital, que más de 7 millones de alumnos culminen el periodo 2019-2020 vía on line como mencionó Nicolás Maduro es imposible en un país con un servicio de internet deficiente.

“Es una mentira más, en la educación pública eso no es viable”, dijo Sánchez.

La sindicalista indicó que alumnos y maestros no poseen las herramientas para llevar a cabo la pretensión de Maduro.

“La mayoría de los jóvenes que van a las escuelas públicas no tienen computadora ni teléfono inteligente, aparte el servicio de internet está intermitente para todo el mundo”, indicó Sánchez.

A juicio del docente e investigador, Leonardo Carvajal, solo una minoría en el país puede tener la ventaja de ver clases a través de la web.

“Estará muy de moda lo on line, pero eso no es el camino. Muy pocos en el país tienen acceso a tecnología”, sentenció.

Canaimas sospechosas

Para el inicio del año escolar 2019-2020, el Ministerio del Poder Popular para la Educación anunció la entrega a estudiantes de escuelas públicas y liceos de 20 mil computadoras portátiles o Canaimas como se les conoce popularmente.

La más reciente entrega de Canaimas tuvo lugar en Caricuao y la hizo el Ministro de Educación, Aristóbulo Istúriz a mediados de febrero de 2020. Fueron 1 mil 260 unidades portátiles. Se beneficiaron estudiantes de las Unidades Educativas Roberto Martínez Centeno y Menca de Leoni.

“Ellos (el gobierno) dicen que han entregado 6 millones de Canaimas y eso no es así. Tengo información de que las que dieron en Caricuao están dañadas”, indicó Griselda Sánchez del Sindicato de Maestros del Distrito Capital.

Sánchez informó que de acuerdo a cifras manejadas por el Sindicato, entre 27% y 30% de estudiantes de la educación pública posee Canaimas, en su mayoría dañadas. “El tiempo de vida de esos equipos es muy corto, pueden durar incluso un año”.

Sánchez indicó que además de la ausencia de implementos técnicos para activar eventuales clases on line, el estudiante se enfrenta a otras dificultades desde antes que apareciera la COVID-19.

“Hay una realidad y es que en muchos liceos ni siquiera han tenido una clase de inglés, educación física o matemática por citar algunas materias y esto es porque no hay profesores. Calculamos que ha habido una merma de 50% de docentes, entre quienes se van del país y los que se ponen a hacer otras actividades”.

Para Sánchez, los sueldos paupérrimos y la incapacidad del gobierno para atender las demandas salariales de los docentes constituyen una amenaza tan maligna como el coronavirus.

“¿Cómo se recupera una materia que no vistes en todo el año escolar? Si yo tuviera un hijo en una escuela pública, lo pongo a repetir”, dijo Sánchez.

Una alternativa audiovisual 

Para el investigador y docente Leonardo Carvajal, el Ministerio de Educación tiene dos opciones ante la pandemia: no hacer nada y dejar a los niños y adolescentes en casa hasta septiembre o diseñar un programa creíble y sostenible.

“Salir de la pandemia no va a ser fácil, por lo que es improbable que se pueda volver a las clases presenciales en el corto plazo. Los gremios, las asociaciones privadas y el Estado deben unir esfuerzos para conseguir una fórmula que beneficie a más de 7 millones de venezolanos”, dijo Carvajal.

Carvajal indicó que a través de la televisión educativa se pueden afianzar conocimientos en beneficio de los estudiantes.

“Esto es algo que tiene más de 50 años, durante el primer gobierno de Rafael Caldera se efectuaron programas educativos para niños en los canales del Estado y los resultados fueron satisfactorios”, dijo Carvajal.

A través de Venezolana de Televisión, el Ministro Istúriz alertó que se activó el programa Cada Familia Una Escuela, donde se impartirán directrices educativas para los estudiantes desde preescolar hasta diversificada.

Carvajal sostuvo que no solo VTV y la red de medios públicos deben involucrarse, también canales comerciales como Venevisión, Televen, Globovisión, Meridiano Televisión, TLT e IVC.

“El 94% de los hogares venezolanos tiene acceso a la televisión, eso es algo que se debe aprovechar y es más tangible que internet”, señaló Carvajal.

Carvajal considera que en la mañana deben impartirse clases a primaria y en la tarde a educación básica. “Lo lógico es que en mayo se haga un repaso y todo junio y julio se trabaje en los contenidos fundamentales del tercer trimestre”, aseveró.

El investigador y docente sostuvo que el principal enemigo de la modalidad de clases a distancia por TV será el endeble sistema eléctrico nacional.

Por radio también

No solo la televisión puede evitar el ocio de los estudiantes de educación básica y diversificada, también la radio.

Así lo considera Luis Sánchez, director del Instituto Radiofónico de Fe y Alegría.

“En medio de la crisis de educacion y formacion de los niños, esta es una herramienta que nos permitirá salir adelante”, indicó Sánchez.

Sánchez sostuvo que desde hace 45 años, Fe y Alegría viene trabajando con la modalidad de educación radiofónica a distancia, una alternativa que puede ser perfectamente copiada por el resto de escuelas y liceos en tiempos de confinamiento obligatorio.

“Tenemos 19 emisoras a nivel nacional y 8 mil alumnos reconocidos por el Ministerio de Educación. Hoy en día nuestro perfil de participantes se ubica entre 15 y 24 años, muchos de ellos excluidos del sistema escolar tradicional”, indicó Sánchez.

Griselda Sánchez del Sindicato de Maestros del Distrito Capital está de acuerdo con terminar el año escolar a distancia. “Primero es la salud de nuestros muchachos”, indicó. “Pero también es cierto que muchas instituciones ni siquiera terminaron el segundo lapso”, agregó.

Leonardo Carvajal sostuvo que es fundamental conseguir fórmulas de evaluación e involucrar a los padres y representantes en la formación de sus hijos.

“Ahora que todos estamos en casa es perentorio que los padres se conviertan en asesores educativos de sus representados, especialmente porque si se van a transmitir contenidos por medios del gobierno hay que evitar la propaganda política”, enfatizó.

Un problema global

La desestabilización en la educación no solo afecta a Venezuela, la crisis es a nivel mundial.

Millones de estudiantes cambiaron sus rutinas de manera repentina y ahora las aulas de clase se mudaron a las casas. Un reto significativo para los sistemas educativos de cada país.

En Italia y España, naciones afectadas severamente por el coronavirus, los gobiernos acordaron que todos los estudiantes pasarán de curso, pero tendrán evaluaciones por internet.

La venezolana Yanira Hernández, es profesora de español en el Montgomery County Public Schools en Rockville, Maryland en los Estados Unidos.

Hernández dijo que pese a contar con una elevada conectividad a internet, puesto que Estados Unidos posee la décima a nivel mundial de acuerdo a la empresa Akamai Technologies con 18,7 Mbps, la educación como la conocemos puede que sufra una metamorfosis a gran escala por un tiempo indeterminado.

“Es una situación sumamente compleja desde el punto de vista educativo. Esto va a agrandar más la brecha entre las personas y no hablo solo de recursos económicos. Tengo una alumna que vive con una mamá que debe salir a trabajar a diario y su hermana pequeña. Ella está prácticamente sola en casa cuidando de su hermanita, quién se encarga de hacerle acompañamiento académico a esa alumna”.

Hernández indicó que en Maryland aún no han definido si el año escolar terminará on line. Por lo pronto extenderán las clases a distancia hasta el 24 de abril.

La profesora sostuvo que los alumnos emplean Chromebooks (laptops sin disco duro) en clase y que en vista de la contingencia el distrito escolar dotó de computadoras y acceso a internet a familias de escasos recursos para que puedan trabajar en el hogar.

“El acceso a internet no es el problema. Aquí todos los alumnos tienen PCs, tablets y smartphones, lo esencial  es preservar la salud psicológica y mental de nuestros estudiantes”, dijo.

De acuerdo a Hernández, las aulas on line ya operaban en su escuela previo a la llegada del COVID-19. “Tuvimos una semana de entrenamiento para que los profesores que no usaban las clases on line las desarrollaran y tenemos reuniones por Zoom con los estudiantes, pero es imposible pretender seguir el mismo ritmo de las clases presenciales”, aseveró.

La venezolana sostuvo que este particular episodio con la pandemia le recordó cuando daba clases en la Universidad Católica Andrés Bello y le tocó apoyar a sus estudiantes mientras marchaban contra el cierre del canal de televisión RCTV en 2007.

“Entendí que el rol era con mis estudiantes. En esta circunstancia el concepto de educación tiene que cambiar, lo que importa son los conocimientos para la vida y que los alumnos salgan con mucha resiliencia”.

runrun.es

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