Talento venezolano en Chincha: Sinfonías de esperanza

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(Foto/Cortesía)

De la música se dice que es un arte que te transporta a lo inimaginable y que sin ella, la vida sería un error. Ha sido referente, a lo largo de la historia, como el símbolo más genuino de libertad y esperanza. Así la define Nini Raigoza, una prometedora música venezolana, directora de orquestas, oriunda de San Cristóbal estado Táchira, considerada la primera persona en fundar una orquesta sinfónica en la ciudad de Chincha, Perú; tras haber migrado hace dos años por la crisis venezolana a ese país.

Dos décadas de fervor por la música

Veinte años le ha dedicado a este importante mundo, pasando por aulas de instituciones educativas en varias zonas como Queniquea y El Cobre del estado Táchira, para luego ir ocupando importantes espacios en el sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, donde se empezó a formar desde los 18 años. Su gran dedicación y profesionalismo la llevaron a incursionar aún más en el mundo musical, viajando en 2012 a Cincinatti, Estados Unidos, para realizar un seminario de campanas de bronce.

(Foto/Cortesía)

Tras su regreso a Venezuela, recibe una invitación para formar parte de la coordinación nacional de la Orquesta Campanas de Venezuela, además de ser profesora de lenguaje musical en el Conservatorio de Música Simón Bolívar.

En el año 2017, después de 5 enriquecedores años en la capital venezolana, regresa nuevamente a San Cristóbal donde forma una familia con el también músico Darwin Gómez y, como le ha ocurrido a millones de venezolanos, esta tachirense ve limitada sus posibilidades de seguir creciendo profesionalmente, por la severa crisis que atraviesa el país caribeño, por lo cual aprovecha la oportunidad que le ofrece una amiga violinista de Caracas, para optar por una vacante en una ONG en Chincha Perú, donde finalmente termina siendo aceptada. Nini decide dejar Venezuela en busca de mejores oportunidades.

El reto de un nuevo país

Al llegar a suelo peruano comienza una ardua tarea en la ONG Social Creativa, para difundir su pasión por la música, especialmente a niños de la provincia de Chincha. Con apenas tres meses impartiendo clases de clarinete, le ofrecieron el cargo de directora de toda la red musical.

Luego de llegar a la zona de Rimbaúe, en la zona costera de Perú, comienza una experiencia musical que cataloga de maravillosa. Allí comenzaría a dirigir una decena de niños.

A su llegada, la orquesta contaba con 8 niños. Tras los esfuerzos de esta incansable venezolana, logró reunir el talento de 40 integrantes, quienes han deleitado en varias oportunidades a centenares de personas con repertorios académicos, latinoamericanos y regionales. Con su trabajo, logró generar empleo para otros músicos venezolanos que le acompañan en la noble labor de involucrar a niños de todas las clases sociales, dictando clases de música en diferentes núcleos de la población chinchense, hasta en los poblados más vulnerables; estos niños luego son llevados a la capital de la provincia para ensayar.

Ha notado un drástico cambio en la forma como ahora es percibida la música entre la población, por lo que su trabajo goza de una amplia aceptación. No podía concebirse de otra forma, al ser una de las tantas semillas sembradas por el maestro José Antonio Abreu, el gran fundador de las orquestas juveniles e infantiles de Venezuela.

“Cuando tú llegas a un sitio nuevo siempre vienen grandes aprendizajes”

“Perú para mí ha sido un aprendizaje increíble, otra cultura otras costumbres. Además mi gran reto ha sido adaptar el modelo de sistema de orquesta, que traigo desde mis raíces en la música. Hacer que los niños profesen amor por la música es mi compromiso”.

“Los peruanos siempre me han tratado  bien, a pesar de las noticias que circulan de odio y xenofobia. Hemos recibido apoyo de parte de ellos emocional y laboralmente. Los peruanos  son unas personas con una cultura muy rica y variada. Con grandes valores. Aman  y adoran su país, su patrimonio cultural, sus antecedentes. Su descendencia cultural muy laborada”, puntualiza.

Nini Raigoza es un ejemplo de verdadera constancia que demuestra que los venezolanos emprendedores, con talentos excepcionales somos más. Que la capacidad de triunfar está en sumar méritos con esfuerzo y mucho trabajo. Hoy esos méritos son los que la hacen seguir dirigiendo maravillosas sinfonías de esperanza.

Ángel Escalante