23-E y… el Pacto Sociopolítico

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En el contexto de una segunda oportunidad, en la que el Presidente (e) pueda ejecutar, en el 2020, la pertinente “Agenda Guaidó”, se observa en el sector democrático nacional la dirigencia política, todavía fracturada, con partidos disminuidos y desorientados. No obstante, en la Sociedad Civil prevalece la disposición hacia los fines trascendentales de la Nación: democracia, libertad, desarrollo y dignidad.

A pesar de un 2019 errante, la ciudadanía reconoce a la legítima Asamblea Nacional, crecientes apoyos de la comunidad internacional se mantienen, la solución del caos es una exigencia apremiante, y Juan Guaidó aún es el líder.

La experiencia militarista-comunista de 20 años y sus resultados nefastos, aclaran su naturaleza e intereses sombríos, máxime con la pretensión de mantenerse indefinidamente en el poder: Una dictadura con signos agravantes de interdependencia con sectores del narcotráfico y terrorismo internacional e ilimitada irresponsabilidad, ineptitud y cinismo, que destaca como Estado forajido.

La solución exige, al Sr. Guaidó y al sector democrático, superar descalabros y enrumbar la lucha por un camino seguro, bajo pena de convertirnos en otra Cuba. La solución próxima e irreversible demanda ética política e inteligencia honesta para aprender de los errores, descartar falsos e ilusos “diálogos”; trampas electorales, perfeccionadas, con un CNE fraudulento, dependiente, maquillado para “elecciones” que permitan al régimen arroparse de legitimidad y legalidad.

La solución requiere acciones sobre una base moral, transparencia, más responsabilidad y mayor capacidad de discernir, planificar y comunicar; identificando objetivos comunes e integradores, con un liderazgo social-político competente, de consenso y credibilidad. ¿Es muy difícil? Se necesita, en definitiva, voluntad, objetivos claros y metodología coherente capaz de involucrar hacia un solo objetivo a los ciudadanos, líderes, partidos políticos y organizaciones e instituciones sociales…lo demás viene por añadidura

Esencial, en consecuencia, es acordar un PACTO SOCIOPOLÍTICO, de compromiso público, de cara al ciudadano, a la Sociedad Civil, sin egoísmos ni actitudes extrañas u oscuras. Encontrar el poder popular, la sinergia, al actuar conjuntamente los diversos sectores políticos e instituciones sociales democráticas: Iglesias, universidades, academias, partidos políticos, federaciones empresariales, laborales, gremiales, estudiantiles, para la Unidad Nacional y la cooperación democrática internacional, en función de obtener democracia, libertad, desarrollo y dignidad.

Históricamente, en el mundo se ha producido multitud de pactos que han marcado el destino de los países (España, Chile, Europa, etc.). En Venezuela, frente a la antepenúltima dictadura militar, se suscribió y se cumplió el Pacto de Punto Fijo, que proyectó el derrotero de la Nación, desde el 23-E del 58 hasta 20 años después, con resultados altamente positivos. Este 23-E, los demócratas celebramos lo acaecido, el mismo ilumina el camino a seguir. Agradecidos, se recuerda a los líderes civiles y militares, protagonistas, que hicieron posible el retorno a la democracia: Betancourt, Caldera, Jóvito, Domingo Alberto, Calvani y Larrazábal, entre otros.

En forma similar, como Punto Fijo, en 1958, ordenó las fuerzas democráticas, frente a la dictadura militarista de Pérez Jiménez, el Pacto por la Democracia, Libertad y Desarrollo, en este 2020, debe establecer la transformación del régimen actual, en un sistema democrático, con sociedad libre y Estado de Derecho.

Aspiración de la inmensa mayoría de los venezolanos, los de adentro y los de afuera, hijos, nietos y demás familiares que conforman el desafortunado exilio y la marcha inmerecida de expatriados por la “revolución”.

Se trata de ordenar, avanzar, triunfar y eso solo es posible pactando, consensuando, trabajando por la libertad; como así lo glorifica san Juan Pablo II, 17 de diciembre, Polonia, frente a la tiranía rusa.

“…de ir construyendo progresivamente espacios efectivos de auténtica libertad….Esta libertad personal y social  defensora y promotora de la dignidad de cada miembro suyo ayudándole a desarrollar sus propias facultades, empezando por evitar toda forma de injusticia y discriminación…”. (Prof. Humberto Acosta) */*exrector UNET. Dr. en Ciencias del Desarrollo.

Prof. Humberto Acosta *