Detrás del censo inmobiliario viene la propiedad social

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Si sucedió en Cuba, sucederá en Venezuela; es la premisa que se verifica cuando comparamos el tránsito de implantación de los dos procesos revolucionarios; el de Venezuela sigue como copia al carbón el de la isla.

Es indispensable tener claro que el proceso revolucionario  en Venezuela persigue la implantación final del Estado comunal, que no es otra cosa que el Estado comunista cubano; para ello tienen que eliminar la propiedad privada de manos del ciudadano.

Este proceso que se adelantará del censo inmobiliario está orientado en esa dirección. Ha dicho el vicepresidente de Planificación que se hará en dos etapas: la primera, el levantamiento del conteo de inmuebles o levantamiento de la información, y la segunda fase es el llamado empadronamiento familiar; donde el ciudadano incorpora los datos, que luego verificará la Milicia en operativo, “casa por casa”, con lo cual toda vivienda contará con un código QR.

Si atendemos  al hecho que la revolución comunista en Venezuela copia el modelo marxista cubano, podemos afirmar en consecuencia que con este operativo se busca, en primer lugar, determinar cuáles viviendas están desocupadas, y lograr la información de quiénes son sus propietarios, y si están fuera del país; en este mismo procedimiento determinarán cuántas viviendas están arrendadas.

En Venezuela sucederá lo mismo que ha pasado en la isla. En Cuba, al que el régimen le dio la categoría de “emigrante”, perdió sus bienes y sus derechos, incluso los hereditarios.

Aquí es donde surgen los conceptos conocidos puestos en práctica por la revolución, como son los de: “ocupación preventiva, confiscación, declaratoria de propiedad social, democratización de la propiedad” y pare de contar, justificaciones para liquidar la propiedad privada y asegurarse de que los que se fueron no regresen.

En las leyes del Estado comunal, leyes no abrogadas (derogadas) por la oposición en la AN, la propiedad privada no existe, solo existe la propiedad del Estado, y la social, que es la expropiación de la privada. Utilizaran el argumento constitucional de limitación de la propiedad, en el sentido de que vivienda desocupada pasará, “por interés social”, a manos de la adjudicación, para su ocupación por parte del Estado.

¿Usted cree? Bueno, le cuento lo que es historia en Cuba.

En la “Ley No. 989”, de fecha 5 de diciembre de 1961, se dispuso la nacionalización, mediante confiscación, a favor del régimen imperante, de todos los bienes muebles, inmuebles o de cualquier otra clase, derechos, acciones y valores de cualquier tipo de los que se ausenten con carácter definido del país.

Con esta disposición, los que se fueron del país, perdieron su derecho de propiedad y su derecho hereditario, les confiscaron sus bienes. Establecieron, a partir de ahí, dos categorías: residente y emigrante permanente. Con esas viviendas desocupadas, constituyeron “El Fondo Habitacional”,  para justificar el despojo, entregándoselas a otras personas.

Venimos de lo que en Cuba se llamó la ofensiva revolucionaria, fue la confiscación de empresas privadas, y la liquidación de la propiedad privada industrial y comercial. Falta liquidar en el proceso de dominación la propiedad privada individual.

Indispensable señalar que la actual Constitución bolivariana tiene desaplicados, por lo menos, 200 artículos.

Vivimos tiempos donde lo que hemos conocido seguirá desapareciendo, condición única para que surja el comunismo con su antifaz de Estado comunal. El censo inmobiliario es el anuncio de la radicalización de la revolución; liquidación definitiva de la propiedad, del derecho de herencia, por la declaratoria de la propiedad social, que lo convierte a usted, en un “ocupante”. Si antes vimos la confiscación de empresas, ahora veremos lo mismo a nivel de viviendas.

La premisa es: si sucedió en Cuba, sucederá en Venezuela.

Por cierto, esto no lo detiene ningún diálogo, ni el de Noruega ni el de la Casa Amarilla, no está en la agenda. Por último, tampoco lo resolverán las elecciones parlamentarias acordadas por los 2 grupos dialogantes.

Con fe, Dios los bendiga.

Carlos Casanova Leal