Diálogo de Venezuela y Colombia

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En la medida que la activación del Tratado Interamericano de Defensa Recíproca (TIAR) corresponde a situaciones conflictivas que  involucran el ámbito militar, y en vista de que ese tratado contempla medidas de bloqueo marítimo y aéreo, así como el empleo de la fuerza armada, se podía esperar que las tensiones geopolíticas evolucionarían rápidamente por un sendero bélico.

Después de todo, los procedimientos para una solución pacífica ya están en curso por la vía del Grupo de Contacto Internacional (GCI). La activación de TIAR añade poco o nada a esos esfuerzos de tratamiento político del problema. La novedad que aporta el TIAR es su componente militar.

LA RAYA

Sin embargo, de forma simultánea a la activación del TIAR, Donald Trump despide a su consejero de Seguridad, John Bolton, por motivos que incluyen de forma relevante su disconformidad con las políticas adelantadas en relación a Venezuela.

“Yo estaba en desacuerdo con John Bolton en sus actitudes sobre Venezuela. Creo que se pasó de la raya, y que he demostrado tener razón”, aseguró Trump, posiblemente haciendo alusión a los episodios de fuerza que se esperaban el 23 de febrero y al intento de golpe del 30 de abril.

En el marco del razonamiento que condujo al despido de Bolton, no encaja, en lo inmediato, el recurso a una intervención de tropas de los países del TIAR en Venezuela, como quizás se imaginaba Bolton.

COLOMBIA

De manera que la declaración de Antonio Guterres, a propósito de las tensiones de Colombia y Venezuela, en la que llama a los Gobiernos de los dos países al diálogo y a la negociación de las controversias, se aproxima mucho más a lo que pudiera ser la evolución de los acontecimientos en los próximos meses: el diálogo, la búsqueda de entendimientos de convivencia.

Se trata de cuestiones prácticas, si no se va a utilizar la intervención militar extranjera en Venezuela para zanjar el conflicto, vía TIAR o cualquier otra, entonces las partes en conflicto tienen que sentarse en una mesa. Es el caso urgente de las relaciones Caracas-Bogotá, con una frontera caliente que puede ser encendida con facilidad.

Es indispensable que los Gobiernos de ambos países entre en contacto y negocien. En este caso, los términos de un entendimiento no son de difícil elaboración, pues se basarían en un acuerdo de no injerencia en los asuntos internos del otro país, con mecanismos de verificación.

SANCIONES CRÓNICAS

Por supuesto, continuará pesando el fardo de las sanciones, eje central de la intervención para el cambio de gobierno en Venezuela, que comenzaron como medidas disuasivas, pero al convertirse en medidas permanentes empeoran las condiciones de vida de la población de forma exponencial.

Trump no hizo referencia a ellas, pero seguramente las mantendrá. Tal vez, más adelante tenga que reconocer de nuevo que cometió un error, y será  a otro Bolton al que deba decirle que “se pasó de la raya”. (Leopoldo Puchi)