Hogan Vega y Dorli Silva
Don Andrés Bello, el venezolano ilustre, nació en Caracas en 1781; fue el primer prócer civil que apareció en un billete emitido por el Banco Central de Venezuela. Además, fue un humanista, político, diplomático, educador, poeta, ensayista, abogado, filólogo y traductor. Su vida y obra influyeron en la cultura hispanoamericana; su casa natal, en Caracas, es la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello. Su vida en Venezuela se conoce por cuanto fue maestro de Simón Bolívar y participó en el proceso de independencia venezolana. Asimismo, formó parte del gobierno colonial venezolano entre 1802 y 1810. También integró la primera misión diplomática a Londres, junto con Bolívar y Luis López Méndez.
Adicionalmente, recibió la nacionalidad chilena en 1832; allí desempeñó un papel crucial en la construcción de la institucionalidad de Chile como nación independiente. Como jurista, redactó el Código Civil de Chile, una obra legal de gran relevancia en América Latina. Se consolidó como filólogo y gramático a través de su obra, para el estudio del español, conocida como Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos. Su vida como educador no pasó desapercibida; dejó un legado grande con la fundación de la Universidad de Chile, de la cual fue su primer rector; esta institución consolidó a la educación superior en el país chileno. El fallecimiento de Andrés Bello ocurrió el 15 de octubre de 1865, en Santiago de Chile.
Es reconocido como uno de los intelectuales más influyentes de América Latina, ya que dejó un legado significativo en campos diversos, que incluyen a la educación. Su visión, sobre los docentes, se puede inferir de su obra y su acción en la promoción de la educación; consideraba que no puede generalizarse la educación para todos, sin el desarrollo y el progreso paralelo de la universidad. Sin embargo, su valoración sobre el conocimiento y la formación otorgaba un valor supremo al conocimiento. Su labor en la fundación de la Universidad de Chile y su dedicación a la enseñanza reflejan su creencia acerca de la importancia de una formación intelectual sólida. Por lo tanto, se puede deducir que consideraba a los docentes, como figuras clave, en la transmisión del saber y en la formación de ciudadanos ilustrados.
En otras palabras, hacía énfasis en la excelencia y la competencia; mantenía rigor intelectual; su exigencia, en la producción académica, sugiere que esperaba estándares altos de competencia y dedicación, por parte de los educadores. La preparación académica y la actualización constante serían, sin duda, cualidades que Don Andrés Bello habría valorado en los docentes. Ahora bien, más allá de la mera transmisión de información, él concebía a la educación como un proceso de formación integral. En este sentido, el docente desempeñaría un papel de guía y modelo para sus estudiantes, al inculcarles valores y fomentar el desarrollo del pensamiento crítico. Se puede deducir que, para Don Andrés Bello, el dominio del lenguaje por parte de los docentes, era algo indispensable. Por consiguiente, su visión sobre los docentes estaría marcada por la valoración del conocimiento, la exigencia de excelencia, el rol del docente como guía y modelo, y el dominio del lenguaje.
En cambio, en la Venezuela de la Inteligencia Artificial (IA) se observa un contraste entre el desarrollo y el progreso paralelo de la universidad y la visión de Don Andrés Bello para la valoración del conocimiento y la formación. El humanista otorgaba un valor supremo al conocimiento, en la búsqueda de una educación como un proceso de formación integral. Hoy en día existen universidades donde el conocimiento, las competencias académicas y los egresados presentan un giro de 180 grados en relación con lo manifestado por Don Andrés Bello. En consecuencia, los desafíos en la educación universitaria inician por las carencias en matemáticas, donde la falta de dominio de las operaciones básicas y los fundamentos matemáticos en estudiantes universitarios es un problema que requiere atención urgente. Ello limita la capacidad de los estudiantes para comprender conceptos avanzados y tener éxito en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Dentro de las soluciones posibles se encuentran la implementación de programas de nivelación y refuerzo en matemáticas, desde los primeros años de la educación universitaria; la utilización de herramientas de IA para identificar las dificultades de los estudiantes y proporcionar retroalimentación personalizada; el fomento de la práctica constante de los fundamentos matemáticos, para hacer que las matemáticas sean más accesibles a los estudiantes. De modo similar, la integración de la IA con enfoque en las matemáticas, puede ser utilizada para generar ejercicios personalizados, y para hacer un seguimiento del progreso de los alumnos. La IA puede servir como tutora virtual, que ayude a los estudiantes a comprender los conceptos matemáticos.
Del mismo modo, la IA debe ser una herramienta que mejore la educación, no un fin en sí misma; es fundamental para priorizar el desarrollo de habilidades fundamentales, tales como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la comunicación. La formación docente debe ser prioritaria para que los educadores puedan integrar la IA, de manera efectiva, en el aula y se puedan establecer los cambios en los programas curriculares de cada carrera. Asimismo, los contenidos programáticos en los procesos de la educación, que a su vez utilicen las herramientas nuevas que la tecnología coloca a su disposición. El aprovechamiento de la IA con todo su potencial revolucionará a la educación, pero su implementación debe ser cuidadosa y estratégica. Es esencial abordar los desafíos existentes en la educación básica y universitaria, para garantizar que todos los estudiantes puedan beneficiarse de las oportunidades que ofrece la tecnología.
En la actualidad se presenta un fenómeno educativo, donde muchas instituciones promocionan la IA, aplicada en la escuela a los niños para el aprendizaje de la robótica, porque se considera que la integración de la IA en la educación, especialmente en áreas como la robótica para niños, ofrece un potencial transformador. Sin embargo, su implementación debe abordarse con una perspectiva equilibrada; se deben buscar los beneficios que personalicen el aprendizaje de la robótica, al adaptarse al ritmo y necesidades de cada niño. Las herramientas de IA pueden hacer que la robótica sea más accesible y atractiva, al fomentar la creatividad y el pensamiento lógico. La robótica con IA puede introducir a los niños en conceptos de programación y resolución de problemas, de manera lúdica.
En resumen, la problemática que se observa es muy variada y compleja, pero es resaltante empezar con algunas consideraciones, para continuar con la obra de Don Andrés Bello y asegurar que la IA complemente, y no reemplace, la interacción humana y el desarrollo de habilidades socioemocionales. La brecha digital y el acceso equitativo a la tecnología deben abordarse para garantizar que todos los niños se beneficien, sin descuidar la salud emocional del docente como el pilar fundamental en el sistema educativo, que influye directamente en la calidad de la enseñanza y el bienestar de los estudiantes. Más allá de las herramientas tecnológicas, la infraestructura o las competencias profesionales, el estado de ánimo del docente se erige como un factor determinante en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Una frase de Don Andrés Bello: Los buenos maestros, los buenos libros, los buenos métodos, la buena dirección de enseñanza son necesariamente la obra de una cultura intelectual muy adelantada.