El juego de pelota

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Cada revolución tiene su “ juego de pelota”, lo cual quiere decir que a pesar de su rostro violento o pacífico, lo lúdico es parte de la naturaleza revolucionaria. El juego de pelota estuvo involucrado en la revolución democrática de Atenas, 500 años antes de  Cristo. Estuvo también involucrado en la revolución francesa en 1789 que dio inicio precisamente a esa revolución. Claro, no se jugaba béisbol ni fútbol ni bolas criollas, sino algo parecido al tenis o la pelota vasca, y los adversarios creyeron que aquellos juegos eran una rochela o comedia cuando en verdad no eran más que “ el incendio de la pradera”.

   Hoy la llamada “ revolución bolivariana” redita el “ juego de pelota” y salen a jugar sofbol con equipos conformados por altos empleados del gobierno, incluyendo al presidente Maduro, por altos oficiales de las FANB y algunos miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, cuestión que repruebo como Constituyentista. Quizás buscaban reírse del imperialismo y decirle que mientras en el Norte sufren por las derrotas de la oposición, el gobierno venezolano se atreve a jugar pelota y expresar alegría por esas derrotas. Pero olvidaron la suerte del pueblo nuestro, desvencijado, maltratado por la inflación escandalosa, por el hambre que danza en los hogares pensando qué comer al otro día, con la esquizofrenia colectiva que produce la gasolina y el gas y el transporte, con la plata que no alcanza, con la tristeza de ver cómo la anarquía nos devora  donde cada quien “ hace lo que le venga en ganas”, como lo vemos en la precios que juegan contra el alma del pueblo y nadie lanza una pelota para detener ese desenfreno Esos jugadores creen que el juego alivia el hambre, creen que el juego olvida el hambre, creen que es mejor jugar pelota que buscar la comida o esperar el CLAP que nunca llega. Ese juego de pelota fue un bochorno para un país que sufre tanto, ese juego de pelota no fortalece a la revolución como lo hicieron los históricos juegos de pelota que hemos referenciado. Perdonen que, sin dejar mi trinchera de lucha, critique está burla para un pueblo que está pidiendo redención, compostura, respeto y comida. Quizás lo lúdico vuelva a “ incendiar la pradera” pero al revés. . Cada revolución tiene su “ juego de pelota” pero ese juego de sofbol no corresponde a esta revolución.

Temistocles Salazar