El maestro cumple años

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Por Gustavo Villamizar

“Debió nacer en la noche del 28 de octubre (San Simón) y 29 (San Narciso)”. Así precisa el biógrafo Alfonso Rumazo González la fecha de nacimiento del insigne maestro caraqueño, dada la costumbre de la época de poner los nombres de los santos del día señalado en el calendario eclesiástico. Simón Narciso Carreño Rodríguez, fue un expósito lo mismo que su hermano menor Inocente Carreño Rodríguez, reconocido músico y compositor, por lo que fueron asignados bajo  tutela a su tío el presbítero José Rafael Rodríguez. Siendo un jovencito, por desavenencias con su hermano, según afirma Arístides Rojas, optó por desechar el apellido Carreño y tomó solamente el de Rodríguez.    Nunca se consiguió la partida de bautismo de Simón Narciso, pero sí la de su matrimonio el 25 de junio de 1793, en la que se corrobora su fecha de nacimiento.

Desde muy joven manifestó un espíritu libertario y transformador tanto del sistema político colonial, como de la educación. Tanto que en aquella Caracas de castas y nobles, se atrevió en 1794, a solicitar ante el cabildo en sus “Reflexiones sobre los defectos que vician la Escuela de Primeras Letras de Caracas y medio de lograr su reforma por un nuevo establecimiento”, entre otras cosas,  juntar en la escuela a los blancos y los “pardos”, para que mejorando sus conocimientos estos últimos mejoraran las técnicas de sus artes y oficios.  A raíz de su participación en el fracasado movimiento precursor de la independencia conocido como la “Conspiración de Gual y España” en 1797, se ve obligado a abandonar el país y cambia su nombre a Samuel Robinson, hasta su regreso a América 26 años después.

Vivió esos años  en Estados Unidos y Europa, sobre todo en la Francia napoleónica en la que bullían el pensamiento y el arte republicanos. De los americanos del norte aprecia su independencia y critica con fuerza la discriminación social. En su libro Sociedades Americanas (1828), asienta: “Los angloamericanos han dejado, en su nuevo edificio, un trozo del viejo, sin duda para contrastar, sin duda para presentar la rareza de un Hombre mostrando con una mano a los reyes el gorro de la Libertad, y con la otra levantando un garrote sobre un negro que tiene arrodillado a sus pies”.   Muchos de los planteamientos y propuestas de Don Simón Rodríguez o Samuel Robinson, guardan vigencia en los actuales momentos de búsqueda en estas tierras. Entre otros abordó el tema de la constitución y fundamentación de las repúblicas nacientes del continente, recordando con insistencia sus condiciones singulares, distintas a Europa y la América del norte. Por ello, recalcó la necesidad de forjar nuevos modelos de organización y nuevas instituciones, sin copiar o trasladar los existentes en otros ámbitos, aunque allí hubieran sido exitosos. “La América no ha de imitar servilmente sino ser… original”, afirmó. A partir de esta premisa  llama a ser singulares, innovadores, a crear no obstante los riesgos y dejó clara su propuesta: “Inventamos o erramos”.

Su acción y pensamiento educativos y pedagógicos  siempre estuvieron cerca de los planteamientos de igualdad y libertad en una formación integral para el pueblo en  sus tesis de Educación Social. Abogó por una “Instrucción social, para hacer una nación prudente: Corporal, para hacerla fuerte: Técnica para hacerla experta: y Científica para hacerla pensadora”.  Alentó a los maestros a que “Enseñen a los niños a ser preguntones”, a interrogar e interrogarse, a dudar de las verdades impuestas, a averiguar el por qué de las cosas. Sigue enseñando el Maestro.