Opinión

El saxofonista Ramón Molina

20 de marzo de 2024

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Néstor Melani

El viejo autobús de Don Juan Durán partió camino del páramo del Zumbador con destino a San Cristóbal. Allí entre los 23 pasajeros íbamos Ramón Molina y mi persona, muy bien sentados en las duras butacas, mientras de saludos y recuerdos el interesante saxofonista de la Swing Melody me fue narrando su histórica carrera de músico; de abrir los encantos de la preciosa ciudad de La Grita, donde desde saberes aprendió junto al maestro Arcángel Sánchez y muy niño armoniza en la banda que dirigía el italiano Sergio Valentini. Más de haber sido atrilera de la «Jazz Band La Grita» que fundara Domingo Moret, junto a Pepe Melani y el boticario Julio Mora. Habló de la importancia de Eloy Galaviz, muy anciano, y de Marco A. Rivera Useche. Del maestro Rodrigo Depablos y de la Gran Orquesta Venezuela de Capacho viejo. Me dijo: Allí en aquel bonito viaje, donde nació en La Grita. Muy cercano a la Casa del panadero de las Quesadillas, Antonio Ramón Navarro, cuando la ciudad vio al «Gran Circo Razzore». Hablando bonito de sus hermanas y de las meritorias invocaciones que siempre concedió la música. De la inmensa «Sonora Matancera», de la orquesta la Grande y hasta del maestro Billos Frometa cómo adoró a Caracas. Vino en cada recuerdo desde ser el gran saxofonista de «Orlando y su Combo» como de viajero por Miami, México, Cartagena y de radicarse en San Cayetano para dirigir una banda. Habló Ramón Molina de las «Polifonias» y de saber de muchos músicos, «solos, convertidos en peseteros y sin sentimientos». Le pregunté por Saúl Orestes Cárdenas, muy del pentagrama de las armonías, más cercano a Amable Sánchez, y sonriendo me dijo: «Gran Saxofón, puras arrecheras; pero maestro de orquestas, venía de ser ejecutante de Aldemaro Romero, antes de «La Onda Nueva». Y con los Caricuena recorrió lugares para en compromisos de la música hacerse muy grande, pero las mujeres lo dejaron casi sin la nota de un acorde»… Lloró en el viaje, por las gracias de aquella Grita que se moría de sus imágenes de pueblo colonial. Nos despedimos en la Redoma del Educador, era un 15 de marzo de 1988. Tiempos que marcaban el rostro de uno que otra Venezuela. Muy después, mi primo, el profesor de la ULA Carlos Orozco Carrero, «Carreto», me trajo de regalo un CD con piezas del maestro Ramón Molina. El mejor saxofonista de los Andes, antes que Anselmo Méndez, del mismo Jorge Melo y del gran Henri Duque. Y al escuchar las grabaciones me remonté a volver a sentir al italiano: Fausto Papetti. Para guardar sus recuerdos y algún día, que sea verdadero poder hacerle un homenaje póstumo al maestro músico. Artista, nacido en la Plaza del Llano y desde cada oración escuchar a «Brisas del Pamplonita», «Azucena Linda» o «San Cristóbal de mil Recuerdos»… entre las cosas bonitas para no olvidar.

 *Artista Nacional. *Cronista de La Grita. *Maestro Honorario. *Doctor en Arte. *Premio Internacional de Dibujo Joan Miró 1986. Barcelona. España. *Premio Nacional del Libro 2021.

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