El Táchira del día después

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Carlos Casanova Leal
Carlos Casanova Leal

La autonomía regional es indispensable para la reconstrucción del Táchira, tiene que ser el planteamiento donde gravite la exigencia de los tachirenses frente al poder central, entendiendo que el centralismo es un modelo agotado, y que, en tiempos de reconstrucción de una nueva Venezuela, las regiones tienen que estar en plena capacidad para marcar su ruta de desarrollo.

Como estado de frontera, debemos y tenemos que marcar nuestras políticas de atracción de inversión y comercio, poder tener las manos libres a la hora de establecer convenios y de concretar beneficios mutuos derivados de la posición geográfica.

Tenemos que manejar la educación con autonomía para declararla bilingüe, para impartir de forma transversal en todos los niveles de educación financiera, de comercio exterior, de emprendimiento, de integración, poniendo acento en las ciencias exactas y a nivel universitario en las nuevas carreras que en otros países considerados de primer mundo se imparten. Los docentes, en todos sus niveles, deben ser los funcionarios mejor pagados para que la excelencia nos lleve en el corto plazo a ser un estado universitario, centro de atracción para estudiantes del país y del extranjero. Posibilitar la instalación de universidades extranjeras con sus propios pensum.

Problemas como la basura deben dejar de serlo, la política del reciclaje tiene que ser una política pública impulsada por el emprendimiento privado, donde encontrarán una actividad económica importante. Igual sucede con el transporte público, debe ser masivo, eficiente y moderno. La vialidad licitada a consorcios con capacidad para utilizar las modernas formas de rehabilitarlas, en ello existe amplia experiencia técnica que se puede incorporar.

La agricultura y la ganadería debemos ponerlas en atención al consumo interno y a la promoción de exportaciones; abandonar las tradicionales formas de uso de químicos y avanzar en el aumento de la productividad por impulso de los cultivos organológicos; la importación de pajuelas de alto valor genético, como política permanente en el mejoramiento de rebaños y el aumento de cabezas.

Somos una sociedad comercial y ello debemos ejercerlo desde la economía de libre mercado, libre emprendimiento. La industria en razón a la oferta exportable. En principio la electricidad debemos traerla de Termotasajero, Colombia, para que el restablecimiento de la luz sea inminente.

El Táchira del día después tiene que superar los escollos que han detenido nuestra identidad y protagonismo de emprendedores en todas las áreas, incluyendo la política. La salud debe ser totalmente descentralizada y con ello avanzar en un nuevo modelo de gestión, que priorice la medicina preventiva y fortalezca la medicina de intervención.

La superación de la pobreza se logrará con políticas que fortalezcan a la mujer y para ello es indispensable incentivar, formar y capacitar. Debemos lograr el Táchira de la abundancia.

Invito a no seguir a quien no presente de forma publica sus medios de vida, a no apoyar candidatos que no surjan de la escogencia de una primaria abierta, a enterrar el populismo y el culto a la personalidad, a no burocratizar las instancias del Estado y a que se gobierne con criterio de excelencia, entendiendo que el sector privado y la nueva organización ciudadana deben pasar a tener una participación decisiva en la toma de decisiones.

Le agradezco al Rotary Valle de Santiago por haberme permitido exponer este tema en su reunión semanal. (Carlos Casanova Leal)