Opinión
Escribo de un párrafo, vivir nomás
viernes 4 septiembre, 2026
Porfirio Parada
Reviso mi interior, me pierdo en los años, siento el presente buscando porvenir. Sigo la planta como seguir la fuente, me muevo en el agua porque salpico fuego. Me duele la vida y me alimento de los años, me distraigo en mis ocupaciones materiales mientras soy torpe buscando plata, pero tengo y voy a tener. Estoy terminando mis treinta años, aunque me siento en mi segunda o tercera juventud. Piensen que soy inmaduro, o poco hombre pero crezco para escribirlo. Debo pagar cuentas, debo reparar cosas, debo quizás porque vivo, y quizás porque no me organizo. Me pierdo en mi edad y en mis etapas, me estrello, y me adelanto, no me avergüenzo en las cosas que debería avergonzarme, estoy y no estoy con el tiempo y el karma, conversando con ellos o ignorando, ellos me dirán cuánto he fallado y cuánto avanzo en la nada de morir. Me adelanto dormido para despertarme y ver nuevas experiencias que transforman las percepciones de vivir. Pretendo ser niño pero hago el amor como el hombre más viril, siento a la mujer que deseo entre las horas que van despacio en la noche alumbrada por los gemidos y la semi luz proyectada en la sombra de los cuerpos. Hago el amor como si mañana me fuera a morir, como si el orgasmo resume toda mi historia vivida, y lo sienta como el éxtasis del extasis del mundo, hago el amor pero tambien me detengo en las montañas, juego con las tonalidades de los árboles, leo historias entrecortadas de libros sin terminar de leer que me alimenten la vida entre la pasión o el vacío que experimento en esta vida, en este momento. Me busco anónimo, me quiero sentir anónimo, aunque soy pecador y visible en los ojos de la gente, quiero ser anónimo pero soy sistema desde que cargo el celular. para estar conectado. La gente que me saluda, algunos en la calle, la gente que me lee en los textos publicado en La Nación (como el de hoy) la gente que me escucha en la radio, o en mi trabajo, camino invisible pretendiendo no existir pero mostrándome patéticamente en las redes sociales, buscando la aceptación o al menos la reacción de una publicación así sea por un momento. He escuchado a mi madre hablar sola, hablando de sus pensamientos en voz baja, pues de algo tengo, algunas veces hablo solo en la calle como si estuviera con alguien al lado, me brotan soliloquios producidos por pensar y repensar las cosas que varias de ellas no sirven para nada. Soy parte de una calle con el pavimento dividido por los años y por los musgos que a su vez crecen y hacen calle y alimentan la flora urbana. Algunas veces trato de saber cómo están algunos conocidos, amigos, si es que hay. Soy como los demás, en alguna hora precisa, en cualquiera del día, tardo un buen tiempo pasando la pantalla del celular, me engancho y me envicio en el consumo descontrolado de imágenes e informaciones virtuales, falsas, con Inteligencia Artificial que me estimulan a seguir mirando como si hubiera nacido para ese fin. Me distraigo en la comida, en el refresco, en la intención de hacer videos, busco la música con la poesía, escribo poesía libre, verso libre para no perder la costumbre de escribir y de seguir perdiendo el tiempo escribiendo. Sigo el fútbol, al Táchira, el equipo volvió a ganar coño. Camino en las noches por Barrio Obrero, entre luces y negocios encendidos, entre las locuras y las distracciones permitidas, con la pizza para matar el hambre, con los abrazos mientras las hojas caen en la plaza, mientras las ganas se vuelven a reunir, mientras la intemperie con el disfrute se une para estar sin explicaciones. Y me entrego a tus dientes, a tu sonrisa, a tu cabello, y me entrego a la escritura libre y conflictiva, al susurro creativo de los pensamientos suspendidos. Eso es también literatura, la terrible honestidad del pensar y crear, o el retrato fiel de mi cuerpo viendo la luna llena entre el maquillaje de las nubes. Escribo de una, en un párrafo largo, lo que me provoque, lo que me obsesione, lo que me haga vivir. Se viene nuevos caminos y nuevas vidas dentro de la misma, por muy monótono que sea el día o este instante, este día es una fuente de creación, es un retrato único y original, es un ofrenda de realizarse, siendo. Me conecto con las palabras, desde mi adolescencia, por eso escribo y me gusta leer, vivir con las palabras, su creación, su lentitud, su ritmo de millones de años atrás, quiero leer más, me detuve en un libro pero quiero continuar esa historia, para leer otras historias, para vivir otras historias, entre las palabras, la caricia tuya mujer, sutil y hermoso tono de mujer, de sonrisa y cuerpo de mujer, en mi camino con el musgo, los resultados de fútbol, mañana es día libre por ser Día del funcionario público, habrá unos que no salen a trabajar, la mayoría sí salen, la mayoría salen a mostrarse y ser lo que son y lo que no. Mañana, es decir, hoy haré algo nuevo, así parezca repetido. Escribo de un párrafo, vivir nomás.
Locutor de La Nación Radio
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