domingo 22 mayo, 2022
InicioOpiniónExpectativas escolares

Expectativas escolares

102 views

José de la Cruz García Mora

El nuevo año escolar entra en actividad presencial. A través de redes sociales se visualiza la expectación entre estudiantes y representantes. Numerosas fotografías reflejan la presencia de niños y jóvenes en los entornos escolares. Algunos docentes también muestran gráficas relacionadas con el recibimiento de los estudiantes en las escuelas. Al mismo tiempo, algunos actores políticos y sindicales acentúan la falta de condiciones laborales, administrativas, didácticas y de infraestructura para garantizar la educación de calidad. Hay mensajes con distinta interpretación en las primeras jornadas escolares. Por un lado, la expectativa de quienes acuden a la escuela para nutrirse con el proceso de formación adelantado en las aulas. Por otro lado, el mensaje pesimista o de desesperanza de quienes solo ven obstáculos en el camino, sin considerar las expectativas, intereses y necesidades de los distintos grupos familiares. También se identifica el discurso formal de las autoridades, tratando de multiplicar el optimismo entre los actores escolares, para garantizar el éxito en el inicio y desarrollo del año escolar.

¿Existen dificultades para arrancar y proseguir el nuevo año lectivo? Por supuesto. No se puede tapar el sol con un dedo. Cada quien tiene suficiente criterio para levantar el inventario personal sobre las posibles dificultades o distorsiones. Aquí no hay espacio para considerar minuciosamente todos los argumentos. ¿Hay que esperar a superar la crisis para echar a andar el proceso formativo de los estudiantes? Desde el seno de los hogares venezolanos llegan mensajes contundentes para responder la interrogante. Por encima de las dificultades, el pueblo busca alternativas para aumentar los ingresos y sobrevivir a la crisis. ¿Cómo aplica o se proyecta esa lucha consuetudinaria en la realidad escolar? Los padres y representantes hacen hasta lo imposible para garantizar el derecho a la educación de los niños y jóvenes. Útiles, uniformes, transporte, alimentación, refrigerios, colaboraciones, entre otros. Ellos no se cruzan de brazos. Más bien buscan alternativas aquí y allá para proseguir el proceso de protección y formación de los hijos. Es impresionante la forma como logran hacerle frente a las dificultades.

El personal adscrito a los planteles también tiene dificultades para acceder a las instituciones. Hay diversos grados de compromiso en el proceso de incorporación a las escuelas. Siguen existiendo deudas en materia de reivindicaciones salariales, administrativas, pedagógicas y operativas o funcionales. Pero la prosecución del año escolar no pareciera tener tendencias reversibles. ¿Cómo hacer para no frustrar las expectativas en los demás actores educativos? La dicotomía moral tiene variados matices. Todo depende de las percepciones personales sobre la misión de educar. ¿Hasta qué punto las autoridades ministeriales toman nota de los reclamos de los distintos actores escolares? Las respuestas no están al alcance de la mano. Pero en la calle comienza a notarse el movimiento de escolares entre la escuela y el hogar. Todavía es demasiado pronto para valorar el impacto general por el inicio del nuevo año escolar. Pero, en las primeras de cambio, se nota un ambiente de expectación por el retorno a las aulas. Ya habrá tiempo para ponderar el desarrollo de la dinámica educativa a lo ancho y largo del país. [email protected]

- Advertisment -
Encartado Publicitario