jueves 27 enero, 2022
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Ideas para un voto consciente: parte uno

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Francisco Corsica


Una de estas noches me asomé por la ventana de mi apartamento y logré divisar el primer balcón adornado con lucecitas navideñas. Igualmente, ya se escucha tímidamente un aguinaldo o una gaita en las calles. ¿Es idea mía o últimamente el almanaque corre más rápido que el reloj? Hace nada cerramos el fatídico 2020 y ya estamos por recibir el 2022. Vivimos el penúltimo mes del año. ¡Cómo pasa el tiempo!

Además, todo esto nos indica que se avecina un asunto de vital interés para la vida política nacional. Más que música decembrina, se oyen cuñas electorales. Ya habrá ocasión en las próximas semanas para que las segundas cedan el paso a las primeras. Pero sí, en alrededor de dos semanas elegiremos a todas las autoridades estadales y municipales. Tres mil ochenta y dos cargos serán renovados el próximo 21 de noviembre.

Debo aclarar una cosa: no me gusta llamarlas «elecciones regionales», como tanto se nos ha vendido desde finales de la década de los ochenta. Prefiero referirme a ellas como «elecciones estadales y municipales». Después de todo, ninguna de las regiones elige un gobernador ni un alcalde. Nuestras entidades federales y los municipios que las conforman sí lo harán. Por lo tanto, dispensen si me refiero a ellas de otro modo al que nos tienen habituados.

Si alguien cree que voy a promocionar algún partido o candidatura, se equivoca. No me corresponde ser tan específico. Esa decisión que tendrá una validez de cuatro años se las dejo a su criterio. Suficiente propaganda existe ya en los medios convencionales y digitales de comunicación para venir a hablar bien o mal de alguna parcialidad política en estas palabras. Mi intención consiste en brindar algunas herramientas para sacarle provecho al máximo como electores a ese evento del último tercio del mes.

Lo primero que debemos señalar es el tipo de cargos a elegir ese día. A nivel estadal, serán 23 gobernadores y 253 legisladores. Descendiendo territorialmente a los municipios, se seleccionarán 335 alcaldes y 2.471 concejales. Como dijimos antes, entre todos suman 3.082 cargos de elección popular. Igualmente, el Consejo Nacional Electoral reportó que había un total de 70.244 aspirantes. Aunque algunos ya se hayan retirado, ¡Son casi 22 por puesto a ocupar!

Otro aspecto fundamental consiste en el rol que cada uno de estos funcionarios desempeña dentro del Estado nacional. Sobre este punto en específico, les sugiero pasearse cinco minutos por los artículos 164, 178 y 183 de la Constitución para tener un conocimiento básico sobre las competencias estadales y municipales. Digo, sobre todo para quienes no los conozcan. Informarse y cuestionar con fundamentos la gestión pública es un ejercicio loable de ciudadanía.

¿Qué pueden lograr con esta lectura? Nada más ni nada menos que no vengan a engañarlos como votantes. Podría haber políticos que se valgan de estas circunstancias para ofrecer aquello que no les compete. Fíjense que conozco personas que les piden a sus ediles resolver el problema de la inflación. Si conocieran bien de qué se encargan los órganos locales, jamás formularían peticiones de ese tipo.

Como si la cantidad de puestos en disputa fueran pocos, quienes pudieron participar en el simulacro electoral celebrado el pasado 10 de octubre, reportaron dificultad para lograr un «voto cruzado». Básicamente, el mismo sistema automatizado reduce la posibilidad de sufragar por fórmulas distintas. Esto significa que si alguien quiere votar por las opciones estadales del partido A y para las municipales por el partido B, no será posible.

No sé cuán cierto sea. Es una observación que han hecho varias ONG y los participantes del mencionado simulacro. Convierte un acto de selección múltiple en un simple voto partidista. Indistintamente de su veracidad, es preferible irnos por lo seguro: aplicar el llamado «voto entubado». Seleccionar la tarjeta de la organización política de preferencia con todos sus nombres y apellidos. Tal vez no sea lo mejor, pero reduce el riesgo de cometer un error que pueda anular nuestra participación.

Por los momentos, dejaré hasta acá estas ideas para un voto consciente. Estas líneas fueron realmente pocas. Quedaron varios asuntos en el tintero. Lo bueno es que ya tengo tema para mi escrito de la próxima semana: darles otras apreciaciones sobre uno de los mayores eventos políticos del año. Espero abordarlos en el siguiente texto. Dios mediante, así será.

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