Igualdad, no supremacía

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Los acontecimientos recientes de El Paso, Texas, donde una persona en pleno uso de sus facultades, movida por razones de odio racial, ataca con frialdad y sevicia hasta asesinar a 14 ciudadanos, debe ser razón de análisis y clara advertencia para lo que usamos llamar “mundo civilizado”.

Los organismos multilaterales están obligados a encender alarmas, revisar e iniciar las actuaciones necesarias para detener el desarrollo de tragedias que pueden ir mucho más allá de la masacre terrorista de El Paso.

La reunión de embajadores de países hispanoparlantes de América Latina, incluida España, propiciada por el Gobierno de Estados Unidos Mexicanos, a través de su canciller, Marcelo Ebrard, es una manera impecable de acercarnos en conjunto al análisis de la situación y las acciones indispensables para contener la riesgosa escalada.

Se trata de la vida, de la paz de familia para millones de latinoamericanos, posiblemente también para muchos otros ciudadanos de diversos orígenes que se han asentado en naciones, otrora de población mayoritariamente “blanca”. Los enfrentamientos de Portland y las reacciones internas en esos países no podemos verlos con simpleza.

Por eso el pueblo y el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela se pronunciaron inmediatamente en un comunicado de la Casa Amarilla, condenando el hecho, señalando a los responsables de promover el odio racial y las acciones terroristas de El Paso. Solidarizándonos además con la familia de las víctimas y alertando a los viajeros venezolanos a Estados Unidos, sobre esta situación de alto riesgo.

Nuestro país suscribe y acompaña las iniciativas emprendidas por el gobierno de México en defensa de los “latinos”, ante la agresión racial en Estados Unidos. Los principios nacionales de igualdad, incluidos en la Constitución, y la presencia de nuestros ciudadanos en situación de riesgo, nos obligan a una posición firme y clara de rechazo a la supremacía racial y defensa de la igualdad, especialmente cuando se emplean métodos de terror, propios de la locura fascista.

Francisco Arias Cárdenas/fariascardenas@gmail.com