sábado 1 octubre, 2022
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La gran tarea

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Para tener éxito dependemos de tener los objetivos claros y definidos, así como los medios para lograrlos; no obstante, existen escollos por superar y, con ello, avanzar en el logro de esos objetivos.

La forma de organización dependerá del objetivo; en la democracia corporativa, lo importante para los partidos fue ganar la mayor cantidad de elecciones sectoriales y por ello la existencia de sindicatos, ligas y cooperativas agrarias, gremios profesionales y de producción, académicos, vecinales; fueron muchas las formas de organización en razón de que la democracia se ejerce por consenso, y las reivindicaciones sectoriales surgían desde estas estructuras de intermediación frente a los gobiernos democráticos.

Esta forma de organización fue desmontada por la revolución, quitándoles la fuerza reivindicadora a estos sectores organizados, al punto de que, existiendo, aún no cuentan con la filiación de otros tiempos, se pierde con ello la acción organizada del reclamo por derechos.

Estas expresiones servían al propósito en tiempos de democracia de darle soporte a la organización de carácter electoral; hoy se admite que en los procesos últimos no se llega a contar sino con un 40 % del padrón electoral requerido, solo quedaban las asociaciones de vecinos por las que pujaban los comités locales de las organizaciones partidistas por su representación.

Las formas de organización del tiempo democrático fueron vaciadas, esto se debe admitir para no insistir en formas de organización que no se parecen a la realidad de la estructura social actual.

En cada elección surge una forma de organización voluntaria que, luego del proceso, no subsiste.

Con este breve diagnóstico podemos afirmar que la primera tarea de la sociedad democrática, que los partidos deben apoyar, es la construcción de una organización de base social, de donde los partidos deben entender que su división no la pueden bajar a estos niveles, ya que no se haría nada.

¿Serán capaces de ello? El éxito depende de una organización de base permanente, flexible y movilizada, que pueda darle soporte a los retos mayores.

Aprecio en algunos partidos la promoción de elecciones internas para renovar el compromiso con el partido, pero, dos cosas en este punto: ¿y cuándo el ciudadano elegirá a quienes son sus dirigentes de oposición? ¿Por cuál razón no existe una organización de y para la sociedad democrática opositora? Si el ciudadano quedará sujeto a la división y fraccionamiento de los partidos, de donde solo una primaria elegirá un candidato, pues no estaremos atendiendo la prioridad de la tarea opositora.

Otros escollos por superar son la credibilidad de los dirigentes, aun cuando sean los mismos, con la precaria o mediana credibilidad estaríamos arrastrando a unos dirigentes con más rechazo que aceptación. ¿Es acaso lógico que esto suceda? No, no es lógico, y será así si no abrimos las compuertas a la participación social, para darles oportunidad a otros.

Como ven, todo depende de la primera tarea la organización social sin la división partidista que deberían promover, ya que en el mediano plazo se nutrirían de ella misma.

Otra tarea por revelar es el carácter que tienen unos y otros, ¿son todos opositores? ¿Radicales, moderados? En este proceso es indispensable hablar claro, y solo se logra asumiendo posturas frente a los grandes temas y en los pequeños.

Solo me imagino todos acusados de ser o tener entendimientos con el gobierno, ahí el que gana es el gobierno, la imagen y el mensaje son temas y tareas por superar.

La organización que debemos darnos es la misma organización del Estado que se decanta, de base y ahí pelear los espacios en consejos comunales, exigiendo la democratización que hoy no existe, desde ahí se edifica el nuevo Estado, para ser alternativa frente a la revolución debemos estar en el tamaño de su estructura, en el juego que no controlan, el territorial de base, y hoy lo hacen por la ausencia y renuencia a organizar al 80 % de la población democrática.

Manos a la obra. Dios con nosotros.

Carlos Casanova Leal

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