sábado 29 enero, 2022
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La huella de un sueño

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Marcelino Valero R*.


 

LA NACION a medio…LA NACION a medio… era el retintin que se comenzó a oir desde muy temprano del día,en zonas estratégicas de la ciudad, a partir del 24 de diciembre de 1968, hoy hace 53 años.

Esa corta frase era la voz de un tropel bullicioso de personas para ofrecer al público el ejemplar impreso, con la más variada información que daba cuenta de los acontecimientos que se producían en nuestro país, en el estado y en el mundo, al potencial lector del producto editorial, a quienes aportaba un beneficio monetario a través del porcentaje asignado por la venta del diario, cuyo costo estaba al alcance de la capacidad adquisitiva de quien  lo solicitara. Muchos de los imberbes voceadores de entonces, que llegaban muy temprano de la madrugada a la casa editora, se hicieron destacados profesionales y hoy recuerdan con gran orgullo esa etapa que les deparó la vida,.Igualmente recuerdan, como nos lo han narrado algunos, esos azarosos días de trabajo que realizaban para obtener un dinero, aunque poco, les permitía contribuir con el sustento de su hogar. Dos de estos pregoneros, de lujo por demás, fueron: sus creadores: José Rafael Cortes y Gloria Niño de Cortes. Lo hicieron como cuando a un nuevo ser se le brindan los primeros cuidados, pues era la forma de lograr que este papel (lleno de tinta y fotos), se fortaleciera en las manos  de los andinos, convirtiéndolo en lo que nuestro recordado editor, en sus leídas columnas de primera página señalaba que «Diario LA NACION era el complemento del desayuno de tachirense» para estar enterado de cuanto acontence en la convulsa sociedad de masas.

El producto editorial, resultado de la inquietud visionaria de José Rafael Cortes (Q.E.P.D.), es igualmente una cuota importante de su esposa Gloria NIño de Cortes(Q.E.P.D.).Fueron los más fervientes y apasionados «pregoneros» iniciales que aprovecharon un espacio precioso de nuestro acontecer democrático para lanzar un periódico que ha permitido ser una vía para divulgar las inquietudes e incertidumbre de quienes no tienen voz.

Las páginas de este impreso, se conviertieron en el instrumento para plasmar el criterio y el pensamiento de los tachirenses, mediante la expresión  libre de sus ideas, pues es una plataforma   periodística que llegó a los hogares de esta extraordinaria porción geográfica del suroeste de Venezuela, como un mecanismo para  manifestar sus angustias y enterarse del cotidiano quehacer del entorno, porque desde su fundación, 53 años atrás, otorgó un importante sitial a los problemas públicos, a los de los ciudadanos, a las organizaciones y a los movimientos sociales( políticos y culturales), entre otros, en quienes subyacen inquietudes,en medio de esta hojarasca en la cual se mueve la actividad diaria de los venezolanos.

La autoridad que ha tenido este vocero, junto a la de sus lectores, lo han converttido en el portavoz de la historia  de esta zona del país, por lo que salva del olvido hechos relevantes y constantes de los que son hacedores de la labor humana para no dejar morir la pasión por lo que es nuestro y en consecuencia debe defenderse..

Ha sido promotor de arte y deportes, ha sido palestra de entendimiento de los asuntos públicos, foro abierto a las variadas interpretaciones de la sociedad. Ha sido un mecanismo poderoso para orientar al ciudadano.Lamentablemente, tras esa edad de oro, en la cual se desenvolvió DIARIO LA NACION, como tantos otros de los estados del país, ha sido vulnerado por la vorágine polìtica que  no permite la expresión libre del pensamiento y menos la crítica a los desaciertos que nos lleva al abismo, más que los simples hechos.

Ha 53 años de DIARIO LA NACION, nuestro recuerdo a quienes ya solo acompañan al actual plantel de hombres y mujeres espiritualmente, en especial a Don José Rafael Cortes Arvelo y Doña Gloria de Cortes, padres  de la criatura, quienes dejaron una extraordinaria huella de sus sueños. *Exdirector.

 

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