La Iglesia bajo ataque

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La lista documentada sobre persecución  a los cristianos 2019, revela que se identifican, países con persecución muy alta, alta y extrema.

Las cifras que se ofrecen son: 4.035 cristianos asesinados, 1847 iglesias atacadas, 3150 cristianos detenidos.

Uno de los  8 motores identificados de persecución de los cristianos, es clásica en regímenes comunistas es la pretensión de controlar la iglesia. En Europa, ha habido un aumento creciente en los ataques a las iglesias. En Francia y Alemania  se ha visto un aumento en el vandalismo violento, profanando iglesias y símbolos cristianos en los últimos meses y años.

Según el sitio de noticias alemán PI-News, todos los días en Francia, dos iglesias son profanadas. Se informa al menos 1.063 ataques contra iglesias cristianas o símbolos como crucifijos, íconos y estatuas en Francia en 2018, lo que representa un aumento del 17 por ciento respecto al año anterior. 

Recientemente, la histórica Iglesia de San Sulpicio en París fue incendiada después de un servicio de mediodía el domingo. Fue el segundo ataque en un mes después de que la Iglesia Católica de San Nicolás en Houilles encontró su estatua destruida y la cruz del altar en el suelo.

El autodenominado grupo Estado Islámico (EI) reivindicó  las explosiones que dejaron al menos 359 muertos y unos 500 heridos en diferentes ciudades de Sri Lanka el Domingo de Pascua.

El incendio a la Catedral de Notre Dame, que se considera fue intencional; son una pequeña muestra de que efectivamente, los cristianos estamos bajo ataque.

Sin contar los ataques que en Venezuela el régimen despliega sobre iglesias, sacerdotes y feligreses.

Aquí en el Táchira, Monseñor Moronta ha sido objeto de declaraciones difamatorias impropias para con su ministerio, que es reconocido por todos los tachirenses; los sacerdotes perseguidos y las iglesias también.

El último ataque y uno de los más abominables, el perpetrado por la GNB, sobre los creyentes lanzando bombas lacrimógenas, cuando se encontraban en plenos oficios religiosos; poniendo en riesgo a los ciudadanos que allí se encontraban.

Mi propósito con este escrito, es repudiar tales acciones, solidarizarme con Monseñor Mario del Valle Moronta por las agresiones de las que ha sido víctima; y con la feligresía de la que también formo parte, de sus sacerdotes, religiosas y grupos laicos.

Pero quiero advertir como enseñanza del derecho que: El ciudadano puede hacer todo lo que la Ley no le prohíba; en tanto que, el funcionario público (GNB) solo puede hacer lo que la Ley le dice que haga.

Los actos señalados están fuera del marco legal y constitucional. Ahí radica la diferencia entre la Tiranía y la Democracia.

En Democracia la Ley está por encima del Estado, en Tiranía, ella está pisoteando la Ley.

(Carlos Casanova Leal)