viernes 28 enero, 2022
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La oposición necesita reestructurarse desde las regiones

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Carlos Casanova Leal

El resultado de la estrategia de la revolución dio resultado, dividió a la oposición, la puso a pelear entre ella, y logra una división orgánica hasta sus bases. La sociedad, que mayoritariamente cree en el voto como instrumento, se vio compelida a votar en alguna de las dos fórmulas, que, salvados los casos de los municipios donde se realizaron primarias, es donde se ganó por simplemente superar la estrategia oficialista de la división, que encontró en la primaria un mecanismo de legitimar la representación candidatural.

 

¿Qué sucederá de cara al futuro? Lo advertido, que sin ser pitonisos señalábamos, una vez que el TSJ secuestra las tarjetas de los partidos políticos y les nombra una dirección política, deja a la otra mitad sin expresión orgánica, sin partido reconocido, esa parte de oposición queda ahora en fase de disolución, tendrían que constituir nuevos partidos, cosa que el CNE no permitirá, en razón a que el nuevo mapa partidista representa para la revolución precisamente la solicitud de reconfigurar la mesa de diálogo y es lo que ya les presenta a la comunidad internacional.

 

Los factores que se dividieron seguirán divididos, se profundizará esa división luego de estas pasadas elecciones, pero para el gobierno representa un triunfo estratégico, desde ya la revolución prevé que Manuel Rosales será candidato presidencial y Bernabé Gutiérrez también, y con ello la división seguirá.

 

Lo cierto es que cuando escucho al ciudadano en los municipios del Táchira, me dicen de forma reiterada que los políticos miran sus propios intereses y no el interés del pueblo, afirmaciones que tenemos que revertir para mirar el futuro democrático por consolidar.

 

Algunas cosas para este análisis desde lo electoral: el oficialismo gana con menos votos; personalmente realicé una evaluación de lo sucedido en centros electorales, “base de misiones”, y es claro que a pesar del ejercicio de control del régimen por vía del escaneo del pago, previo voto, se aprecia una disminución del 50 % de participación en esos centros controlados, quiere decir que están perdiendo el control social, desde este punto de vista.

 

No se puede seguir presentando afirmaciones de responsabilizar al abstencionista por la pérdida electoral; el abstencionista, simplemente, no se está sintiendo atraído ni enamorado por las alternativas que le presentan, ni los venezolanos que se fueron tampoco son responsables de que se pierdan elecciones.

 

Es nuestra narrativa que no cambia, y seguimos en blanco y negro viendo el país.

 

Los tachirenses no podemos dividirnos, siguiendo a los que en Caracas se dividen, si algo queda como reto para nosotros, como ciudadanos, es que el monopolio de las decisiones y de la participación no puede seguir en manos de personas que no tienen el mismo interés que la nación, como es frenar la implantación del socialismo del siglo pasado y posteriormente su salida con el retorno a una democracia plena.

 

Para ello, es indispensable que en razón a la lucha histórica por la autonomía se retome como respuesta el hecho de que sea en las regiones donde se tomen las decisiones; lo contrario, es que Caracas siga decidiendo por nosotros y, con ello, nuestro destino,

 

El papel de ser opositor debe replantearse y así determinar quién es efectivamente un dirigente opositor; no podemos aceptar la fina estrategia del gobierno revolucionario de ponerle ellos mismos cabeza y dirección a la oposición. Ojo con esto.

 

La tarea inmediata es organizarnos desde nuestras comunidades, el régimen avanzará sobre las ciudades comunales o socialistas y ahí el nuevo modelo político.

 

Quiero ofrecerles a los que ganaron curules en cámaras municipales la asesoría de un amplio equipo sobre estos temas y ayudarlos en la tarea de la organización democrática desde las comunidades.

 

Manos a la obra, entramos en la recta final, donde hay que frenar al chavismo, donde ya son minoría en los barrios.

 

 

 

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