domingo 25 octubre, 2020
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La verdad histórica: Revolución de Octubre-1945

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Este movimiento político constituyó el fin del gomecismo, cerrando un ciclo de la vida del país, abriéndose otro; con ello, la historia del siglo XX quedó dividida, dejando atrás una forma de hacer política, por una nueva en búsqueda de la modernidad. Aquí comenzó el proceso democrático.

Este episodio de la existencia política del país ha estado sometido a fuertes corrientes de opinión, a tal punto que se creó una matriz de opinión contraria a la verdad histórica de lo que efectivamente representa, y sobre el cual existen apreciaciones alejadas de la objetividad, como lo expresa el escritor Francisco Suniaga, en el prólogo del libro “18 de octubre de 1945”, afirmando: “Quizás el problema radique en que quienes promovieron la leyenda negra del 18 de octubre militaron visceralmente en el antiadequismo, y nunca hicieron una evaluación racional de ese episodio”.

El presidente Rómulo Betancourt siempre advirtió que “algunos personajes, responsables de la crisis política que condujo al derrocamiento del general Medina, entre otros, Arturo Uslar Pietri, seguían empeñados en tergiversar la historia”, en confesión que le formuló al doctor Marco Tulio Bruni Celli, autor del libro ya referenciado.

A 75 años del suceso, me siento con la responsabilidad de rescatar hechos de la historia y presentarlos para contribuir en la revisión de las vicisitudes, y mostrar argumentos que defienden tal propósito conocido como la Revolución de Octubre de 1945.

El Congreso de la República de Venezuela, que había elegido en 1931 al general Gómez,  al general López Contreras para el período del 1936 al 1941, al general Medina Angarita del 1941 al 1945, haría lo mismo en 1945. Una transición lógica a la democracia, comportaría que López asumiera el gobierno y convocara elecciones, pero no sucedió, el Congreso, al elegir a López presidente, se estaba legitimando. Vistas así las cosas, no se proyectó ningún cambio y, por el contrario, las cosas continuaron igual y los compromisos democratizadores quedaron de lado.

La rivalidad de López y Medina les impidió contar con una fuerza coherente para sostener sus aspiraciones, se resquebrajó la unidad militar, se dividieron y politizaron, la controversia dividió a los militares entre los nuevos y los tradicionales o antiguos, cuando la discusión bajó, ya la discusión no era por el medinismo o el lopecismo, era ahora por el poder.

 Así surgió la Unión Militar Patriótica. Antonio Arráiz escribió en El Nacional lo siguiente: “El movimiento revolucionario que acabamos de presenciar en Venezuela es la consecuencia lógica de la desacertada designación del candidato para presidente con que el general Medina vino a rematar, en mala hora, en una forma inadecuada y extraña”.  Otros actores, como Ramón Velásquez, expresaron para referirse al mismo suceso lo siguiente: “la Venezuela de 1941 ya no era la misma de 1945”.

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Acción Democrática apoyó al candidato presentado, Diógenes Escalante, hasta que enfermó; ya Gallegos, a principios de octubre, en nombre del partido, había  presentado la propuesta de una candidatura de “unidad y entendimiento”,  era conocido que los militares estaban conspirando; tres grupos de militares tenían activado sus propósitos, y como declaró el alférez Vegas en entrevista a Ana Mercedes Pérez, “para el momento en que los militares solicitaron la colaboración de AD, a mediados de 1944, ya estaban comprometidos y juramentados 70 oficiales jóvenes y activos”.

Así, con Betancourt a la cabeza, comienza el período de la junta revolucionaria de gobierno, cumpliendo el propósito político de darle a Venezuela una nueva constitución, por primera vez democrática, como resultado de la convocatoria de la elección de una Asamblea Nacional Constituyente, entregando por primera vez también el pueblo la elección directa del Presidente de la República, y con ello el inicio de la era democrática, con el primer presidente electo en la persona de Rómulo Gallegos.

Los militares siempre han conspirado, en todos los tiempos, es lo que queda claro en la historia, el propósito político sigue siendo el mismo, una República civil donde los militares jueguen también un papel en el destino de la patria.

Dios nos bendice.

Carlos Casanova Leal

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