jueves 9 diciembre, 2021
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La vida después de la muerte

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Alfredo Monsalve López

Muchos pensarán que el título de este tema que voy a desarrollar, es ficción. Pues, no. No es ficción. Mucho menos un galimatías mental más. O el título de una película de terror. Se trata, simplemente, de la realidad que experimentamos un gran porcentaje de los seres humanos. Todos, alguna vez en nuestro transitar por este camino, que para algunos es espinoso y para otros, maravilloso, nos hemos encontrado con personas (además expertas en cuestiones de la existencia), señalar, por ejemplo: “la vida es corta y hay que disfrutarla”. O, “aprovecha la vida porque tú no sabes cuándo te vas a morir”. Igualmente oímos o escuchamos expresiones como estas: “Tú eres un miserable, egoísta; cuando te mueras no te vas a llevar nada”. O, “Se murió el señor de los palotes, que Dios lo tenga en la gloria”. O cuando algo bueno le ha sucedido a una persona, exclama: “Esa es la abuelita que está en el cielo, quien me ha ayudado”. Y a las personas que de alguna manera se han comportado mal con sus semejantes, que han sido déspotas y crueles hasta con su mismísima familia, le dicen “para el infierno vas a ir cuando te mueras”. O peor aún, sin saber las consecuencias, asesinan hasta a su propia madre, padre, esposa o hijo. En otras palabras, una locura descomunal es la que experimentan muchos seres humanos en el planeta Tierra.

Sin salirnos del tema, escuchamos, igualmente, interrogantes como estas: “¿Existe la reencarnación?” “¿Qué habrá más allá de la muerte?” “¿En verdad, la persona cuando muere va para el cielo o para el infierno?” Cabe aquí otra interrogante: ¿Por qué razón las personas le temen a la muerte, si no la conocen, mucho menos la han experimentado? Pregunta que se pudiera responder usando los comentarios anteriores: porque “la vida hay que disfrutarla”. ¿Será esta una respuesta válida? Alguien me comentaba que hay que tomar en cuenta el mito o fábula del ave Fénix. Y es a esto, precisamente, a lo que quiero llegar. Mucho se ha escrito sobre el particular. Y escuchamos expresiones como esta: “debes resurgir como el ave Fénix, que, a pesar de haberse quemado en su totalidad, volvía a reaparecer íntegramente mediante el empollo del huevo”. Esta metáfora me permite plantear algunas reflexiones. Muchos seres humanos la toman como ejemplo para salir de cualquier situación traumática, incluyendo la muerte misma.

Es decir, nos topamos con quienes han caído en desgracia por cualquier circunstancia y se le motiva sobre este particular. Que debe sobreponerse al dolor y sufrimiento para retomar nuevamente el camino de la superación. De hecho (para complementar mi reflexión), me encontré en la página web esta perla que “cae como anillo al dedo”. Lea usted pues: “Esta acertada metáfora del ave Fénix ilustraría lo que desde la psicología se conoce con el nombre de <crecimiento postraumático>, y daría cuenta de todos esos cambios de carácter positivo que las personas pueden llegar a experimentar tras haber vivido un suceso traumático” (https://www.psicologosmadridcapital.com/blog/efecto-fenix-resurgir-cenizas/). Es más, existe la llamada “hipótesis de la adversidad”, según la cual, sostiene que “las personas necesitarían en su vida adversidades, problemas e incluso traumas, para alcanzar así los máximos niveles de fortaleza y desarrollo personal…”. O sea, salir adelante a pesar de los tropiezos que damos en la vida y… no en la muerte (que por cierto, no sabemos nada de ella). Y concluyo: es aquí, en la tierra, donde debemos comportarnos como seres humanos y ser enteramente felices para poder ser cordiales con nuestros semejantes. Punto. Se abre el debate pues.

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