Opinión

Los 117 años del Salón de Lectura de San Cristóbal

1 de mayo de 2024

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Néstor Melani Orozco

En la obra eterna de José Antonio Guerrero Lossada, donde habita el clamor de ser tachirenses y las hojas perduran en los versos de tintas ocres y sepias de la poesía. Como el testimonio de Eleazar López Contreras en la histórica presencia de los orígenes del «Ateneo Luisiana» y del «Colegio Seminario de La Grita». Entre los albores de intelectuales, políticos, religiosos, militares y hacedores de todas las culturas. Los 117 Años de nuestro Salón de Lectura «Ateneo del Táchira» es la mayor manifestación de la cultura andina, cuando de amor invocamos la eternidad de la logia de los valores, donde está la memoria y viven los colores para con el fuego del alma y el simbólico templo; se conserve en el tiempo más sagrado habitado en los poetas.

Ayer desde mi biblioteca, logré abrir entre mis lágrimas el discurso de «Isaura», doña Josefa Melani de Olivares. La tía paterna de mis ancestros. Invocación escrita a máquina; quien me la regaló su nieto: Rafael Eusebio Baptista. Y desde esta presencia del discurso describe la universalidad del dichoso salón de las artes, «el ateneo de los seres libres» mas va narrando los tiempos en los encantos de la realidad social de su mundo y al final, ella, Doña Josefa Melani, agradece por recibirles, y mucho de valor aceptar una obra de su sobrino: Pepe Melani. Quién por invitación de la Sociedad Salón de Lectura y por su salud, la poetisa no asistió a la ceremonia de las devociones de la cultura y le pidió al versificador Pedro Romero Garrido leyera su mensaje, para permanecer en los sentidos sagrados de la poesía tachirense, más adentro del negro piano de Teodoro Gutiérrez Calderón con su «Mujer de las manos cortadas» o de las pertenencias de Manuel Osorio Velasco donde está su «Buho» como la efigie a la magnificencia de la sabiduría.

Para decirlo muy después en los cantos de Manuel Felipe Rugeles y elevar este recuerdo en la bien conservada copia del «Acta de Adhesión de La Grita a Mérida en el hecho eterno de la independencia de Venezuela» En la pureza de Luis Felipe Ramón y Rivera, en sus «Pueblos del Táchira» o el eterno bambuco de sus «Brisas del Torbes» y junto al alba de su auditorio: los libros eternos, entre las hojas; desde Domingo Guzmán Escandón con las tintas del «Ecos del Torbes», en la pertenencia de las armonías del teatro, para saber desde muy joven a Orlando Cárdenas describiendo a «Otelo» en el corazón adentro del escenario, poder aún escuchar un discurso de J. J. Villamizar Molina, como de la gestación moderna a la manera del galo «Macré» de Rafael Ulasio Sandoval viendo el sendero virtuoso del poeta Freddy Ñañez, entre las métricas de Pedro Pablo Paredes, y desde el escudo del estado del Río Táchira en Rafael Pino Farías el arquitecto de Mons. Jáuregui, entre los eternos años y el canto sublime a San Cristóbal de Hugo Murzi. Para descubrir los violetas en el azul de una pincelada en Pablo Mora. Y descifrar la gracia arquitectónica, por fin de Alejandro Chataing, y volver a sentir el lenguaje teatral de Laurencio Gallardo Vega, el académico chileno; amigo de Alone y confidente de Pablo Neruda, entre los sonetos de Antonio Mora hablando de libros y escritores de mundos, en el viaje de los recuerdos. De los cien años de Chucho Corrales, para aún escuchar a Ciro Rivas dictando lecciones de arte entre los imaginarios dibujos convertidos en armónicas presencias y del viejo bibliotecario Suárez más cercano a los estadios oníricos.

Porque 117 años saben de las heredades. Con las numeraciones de Henry Matheus y del infinito de una bandera de la ciudad cordial de Gustavo Gari Altuve y de la inmensa escuela de D. Luis Hernández, el Cronista con la fuerza de la manifestación digna de la cultura. Es volver para saludar las gestiones del Dr. Edgar Velandria. Y caminar por su claustro para hablar con Bolívar de Tito Salas y entre las rosas del jardín, entender los maravillosos tímpanos de la poesía de Ernesto Román Orozco. Y abrir las páginas de la filosofía de José Pascual Mora, narrando la nueva idea bolivariana. Cuanto de Amor: Salvador Muntaner «el informalista y mágico pintor» ser testigo de las ceremonias entre el beso rojo en una carta de ilusión de Ana Bertha López, y de las oraciones; las más hermosas gotas de lluvia, en Norkis Becerra, quien le dirá de su amanecer al cielo junto a los aromas del sueño. Desde la voz de Omar Contreras Molina. Y los guiones de José Antonio Pulido. Donde en la cal y el canto tienen el secreto de los libreros. Para destilar los aromas del siglo. Entre los murales de Leonel Durán meditando las verdades… junto a los espacios siderales de Jorge Belandria y el aura de una esfera gigante de Raúl Sánchez, para decirlo en la voz del hecho cultural de Freddy Pereyra más adentro de los signos de las memorias. sobre el impresionismo de Morelani. De las remembranzas haber escuchado a Uslar Pietri o de encantos presenciar a Carlos Cruz Diez hablando del manifiesto cinético de Paris. De revivir el color en Hugo Baptista y saber de la pureza lírica y pictórica de las creaciones de Belkis Candiales con la magia del amanecer. De tantos artistas con el alma del pueblo. De estar presente en las oraciones poéticas de Tarek William Saab, para cabalgar en la dignidad de todos los actos muy desde las acuarelas. Más adentro de la realidad de las artes. Como si Doña María Santos Stella despertara para escuchar los venideros centenarios… y en el cenáculo retornar al nuevo bautizo de aquellas «Facetas Literarias de Isaura» donde la escritora Gloria Stolk hizo su presentación para reafirmar el sublime testimonio de una mujer gritense hacedora de las letras, desde Pocaterra hasta Mariano Picón Salas. Y junto al patrimonio viajar con la lucha de Anderson Jaimes. Más desde mis relatos, en los acordes de un grito, muy detrás de la guitarra, volver para saber de la llama del color nazareno, para que habiten en los años los pintores y de los escritores en las nuevas y venideras ilustraciones: continúen existiendo las vidas…

*Artista Nacional. *Pintor Bolivariano. *Maestro Honorario. *Doctor en Arte. *Desde sus tantos murales a Simón Bolívar, creó el gran Mural en memoria a la gloria Admirable de 1813 en el Palacio del gran Salón de la Gobernación de Mérida. 2006. *En el 2010 el presidente comandante Hugo Chávez le invita a realizar el Escudo Nacional para «Una Bandera para Bolívar». Hoy este sagrado tricolor abriga los restos inmortales del Libertador dentro del sarcófago en el Panteón Nacional. *Premio Nacional del Libro 2021, compartido con el escritor Hugo Colmenares. *Honrado con un Salón en su honor en la Gobernación del Táchira. 2022. *La Feria Internacional del Libro 2023 se realizó en su nombre. *Por decreto del Gobernador del Táchira, 2024 se erigió la «Estampilla Fiscal» con sus obras bolivarianas.

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