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Los restos de Simón Rodríguez

Había que entender las presencias del ser que enseñó de ideales al Libertador de América, Simón Narciso de Jesús Carreño Rodríguez, Simón Rodríguez, a quien en 1791 el cabildo de Caracas le concedió el cargo como profesor de lecturas.


Néstor Melani-Orozco (*)

Más que maestro, el insigne filósofo y visionario idealista de la independencia del continente del sur de América, falleció en Amotape Perú, el 28 de febrero de 1854. A raíz de la tragedia en el mar, muy herido, arribó al puerto de Amopate con su hijo. Naufragaron a una tormenta del Pacifico.

No siendo atendido por ningún médico, por miedo a las órdenes de la «Santa Madre Iglesia», donde declaraban: …»si alguien protegiera o atendiera al fulano Simón Rodríguez, sería excomulgado»…

Noventa y nueve años después, 1953, un gritense, llamado Fidel Orozco, escribe una carta al entonces presidente del Congreso Nacional, Dr. Aurelio Ferrero Tamayo, para que solicitara a través del poder Legislativo, más al presidente de la Republica, general Marcos Pérez Jiménez, la solicitud al gobierno del Perú del traslado de los restos del sabio Simón Rodríguez al Panteón Nacional, en la ciudad de Caracas.

Un año después de aquella petición del maestro gritense, 1954, se logró y los restos inmortales del Sócrates de Caracas eran llevados al Panteón, con los honores nacionales al maestro del Libertador y al ejemplo de su connotación e ilustración.

Me lo contó en 1977 el general Héctor Bencomo Barrios, cuando era el custodio de los documentos del Libertador y me pidió le realizara dibujos para uno de sus libros, sobre José Félix Ribas, que los hice en compañía de César Rengifo.

 Ahora en mi vida un sentimiento honorable y sagrado.

 Un día, cuando le ilustraba un libro al Dr. Aurelio Ferrero Tamayo, me narró aquel sagrado acontecimiento, más las ideas y la admiración de don Fidel Orozco hacia el sabio Simón Rodríguez.

Rafael María Rosales lo describe en el libro EL LIBERTADOR EN LA FRONTERA. Hablando de la consolidación del idealista del Bolívar, como también de aquel mentor de La Grita, por haber sido el iniciador y defensa del sabio padre de la pedagogía social del nuevo mundo.

Quien solo a los 100 años de su muerte fue trasladado a Caracas.

 ¡Hubo que esperar un siglo! (?)

 Esta afirmación de don Aurelio Ferrero Tamayo quedó en los hechos de aquel profesor, a quien La Grita vio como loco y le tocó que irse exilado a dar clases en Bogotá, Cartagena y Bucaramanga.

Fidel Orozco fue alumno del Colegio de Jáuregui. condiscípulo de Antolín Parra y maestro de Alberto Adriani. Además, también fue secretario de Luis Beltrán Prieto Figueroa, cuando se fundó EL MAGISTERIO VENEZOLANO.

Siendo el gestor más importante para que se lograse traer a Venezuela los restos del padre de la pedagogía moderna y el más connotado ejemplo del ideal de la libertad del continente.

 Quien murió en Perú desterrado, junto a Manuela Sáenz, por los enemigos de Simón Bolívar.

En el Archivo de la ciudad de La Grita existió esta afirmación histórica, ojalá no la hayan borrado o robado de los testimonios patrimoniales…

Néstor MELANI-OROZCO (*)

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(*). Cronista de La Grita.
Miembro de la Academia del Norte de Santander. Colombia.
Honorario Sociedad Bolivariana de New York.
Sociedad de las Artes Catalanas.
Artista Plástico.
Premio Internacional de Dibujo «Joan Miró»-1987. Barcelona.  España.
Maestro Honorario.
Doctor en Arte
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