Opinión
“Los sonidos del mármol”
miércoles 9 septiembre, 2026
Néstor Melani-Orozco *
Estas Cosas que en Crónicas deberá Guardar La Grita, Ciudad del Espíritu Santo.
“Escuché de amor tu piano y embebido desde mis lágrimas volví a dibujar tu encanto de sonidos del alma. Entonces tus símbolos del mar de Creta se convirtieron en mis colores y se hicieron de amor mis plegarias”.
Fueron sonidos desde las eternidades más allá de las expresiones oníricas y mucho más adentro de “Los sonidos del mármol”, el último libro del artista de La Grita escrito en Atenas. Esa tarde de luces en la Mansión Suiza en lo alto de Bello Monte, era 1996. Lugar cercano al Instituto de cultura italiana, allí se mostraban los bocetos de las obras que fueron en 1959 a la Bienal de Venecia y Hugo Baptista el único tachirense de representar a Venezuela en la manifestación de las artes en Italia. Fue de narrarnos desde su amistad francesa con Jean Paul Sartre, el filósofo del “Existencialismo”. -Lo dijo- mirando los sentidos de Vassily Kandinsky el pintor ruso y de adivinar “Las Brujas” de Oswaldo Vigas para recordar a Picasso en Cannes y sentir aun en ese momento a “Los Disidentes Venezolanos en la capital francesa”. Más junto a las letras de su amigo: Adriano González León y nosotros: Palmenio García, José Ignacio Zambrano, Agustín Guerrero, Marina Matos y mi persona, habíamos ido a los encuentros e invitación que nos hizo el maestro hijo de La Grita, el de “Las Barcas de Ámsterdam” y de los viajeros destinos por Roma, París y la impresionante Ciudad de Atenas. Palmenio recordó sus estudios en “El Pío Latino” y de cada mañana contemplar a una hora por un ventanal el pasar del griteño quien se dirigía a la escuela “Dante Aliguieri” de la Roma de Arnaldo Pomodoro.
Hugo, nos recordó las mañanas gritenses en la plaza del padre Jáuregui como de encantos un recuerdo descrito y poético como mi padre Pepe Melani dibujando como los Caprichos de Goya. Se habló de la música y del existencialismo, de la importancia de Manuel Quintana Castillo como de los símbolos del mexicano José Luis Cuevas. Hijo de una dama venida a México desde Pueblo Hondo cerca de Nanjar. En 1933. Relucieron también “Los Esferales” de Raúl Sánchez. Vinieron los vinos y entre sonrisas apareció de visitante el arquitecto Fruto Vivas… y desde cada recuerdo despertaron los tiempos y de esas horas en “Los Sonidos del Mármol” describiendo a “La Odisea” del poeta griego como del arquitecto, hablar de su amigo Le Corbusier al pintor y poeta viajero de las edades por los encantos de Europa.
Recordaron en las hojas del mármol a Lucila Velásquez la poetisa venezolana casándose con Fidel Castro como de delirios majestuosos las palabras del poeta judío Gavafi perseguido por anunciar las verdades. Días después en el teatro de Chacao se bautizaron los poemas que Hugo Baptista había escrito entre los misterios de Grecia, como si Apolo llevara los sueños y Andrómeda guardará a la ciudad donde nació el pintor del lirismo abstraccionista, y con pétalos de jazmines se brindaron las eternidades. Más adentro del corazón de La Grita eterna, más hermosa de las piedras blancas a los dioses dormidos.
*Artista Nacional. Maestro Honorario. Doctor en Arte. Cronista de La Grita.
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