lunes 10 agosto, 2020
Inicio Opinión Monagas sufre de letargo cultural

Monagas sufre de letargo cultural

84 views

Marco Tulio Arellano


 

“Aceleremos la inversión y el desarrollo cultural; no hay revolución sin un impulso cultural pleno, grande, extendido en todo el país”.

Hugo Rafael Chávez Frías

(Conmemoración de los siete años del gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías; Teatro Teresa Carreño, 2 de febrero de 2006)

 Si bien es cierto que con la llegada de la pandemia los procesos tradicionales de la cultura se han paralizado así como los esquemas de proyección de las manifestaciones culturales y de las artes del país, hoy estas buscan nuevos espacios o ventanas virtuales para proyectarse.

Igualmente podemos decir que desde mucho antes de la llegada del Covid 19, la cultura mostraba ya un letargo y un adormecimiento en todas sus manifestaciones e instituciones, especialmente en el interior del país.

Un ejemplo patético de esta parálisis o quizás de este retroceso cultural pudiéramos encontrarlo en el estado Monagas, donde por preocupación de algunos docentes, artistas, promotores culturales y líderes de la cultura popular se realizó un conversatorio sobre el tema, en los espacios de la Biblioteca de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) en su sede principal de Maturín.

Siempre hemos sido partidarios de que para poder entender o tratar de comprender lo amplio y complejo que resulta el tema de la Cultura, debemos abordarlo partiendo de un criterio amplio.

En este sentido podríamos afirmar que la Cultura es toda aquella creación del hombre en el espacio geográfico donde habita y la cual trasciende a un universo más amplio, a través de los medios de comunicación que el mismo hombre dispone en el momento histórico por el cual transita.

Partiendo del concepto anterior podríamos afirmar que el conversatorio o intercambio de ideas al cual hacemos referencia, ocurrido en la UBV de Maturín, se centró en algunas reflexiones en voz alta por parte de los asistentes y al cuestionamiento del manejo de indicadores y políticas culturales, regentadas por algunas instituciones de este campo en el estado Monagas.

Algunos hechos que salieron a relucir estuvieron relacionados con el retroceso ocurrido en el campo de las manifestaciones culturales y de algunas expresiones artísticas de distinto orden, las cuales venían floreciendo en la región desde hace algunos años.

Basta con citar sólo algunos ejemplos de lo ocurrido en el campo de la música, la danza, el teatro, el cine, la literatura, la poesía, la escultura, la artesanía, entre otras manifestaciones culturales.

Todos estas expresiones que son sólo fragmentos de un cuerpo cultural más amplio, son orgullo que venían haciendo vida en la sociedad de Monagas y con un mayor acento en la capital Maturín, donde se han visto mermadas y en franco deterioro.

Debemos decir que la anterior situación, no necesariamente pasa por un hecho irrefutable como lo es la pandemia del Covid – 19, la cual ha paralizado todos los sectores de la vida social y no sólo la cultura de Monagas sino la de todo el país y del mundo.

Pero en el caso que nos ocupa, la preocupación salta a la palestra pública porque se ha notado una falta de coordinación en la ejecución de programas y políticas públicas por parte del Estado venezolano y los entes del gobierno regional, como la Gobernación y las Alcaldías.

“Para muestra sólo basta un botón” como dice un refrán popular. Un ejemplo lo podríamos encontrar en la desaparición de dos entes culturales de vital interés para la proyección cultural en Monagas.

En primer lugar podemos citar lo ocurrido con la Biblioteca “Julián Padrón”, institución dependiente del ICUM, Instituto de la Cultura del estado Monagas.

Esta institución fue degradada y prácticamente desaparecida  del mapa por una “mano peluda” de la Gobernación, quien defenestró sin contemplación y desapareció los volúmenes y colecciones que a través de la historia, se venían conservando como patrimonio cultural del estado.

Entre las colecciones desaparecidas destacan toda la colección del escritor, ícono de Monagas, Julián Padrón, colección que se había adquirido a través de la esposa del fallecido escritor de San Antonio de Capayacuar, Municipio Acosta.

Igualmente todos los volúmenes de la prolífera biblioteca del escritor y periodista, dirigente histórico del PCV Jesús Zambrano. Los libros de otros autores e importantes colecciones que yacían en los estantes de la Biblioteca, fueron trasladadas sin ningún rigor y cuidado, a un galpón donde el agua de lluvia y la humedad las destruyeron.

Da pena ajena el conocer como un Rasputín de la planificación, quien por razones más administrativas que culturales, invadió los espacios de la antigua Biblioteca “Julián Padrón”, luego de su mudanza en tiempos de su director Rogelio León.

Ni hablar de la desidia y el desprecio que privó con la antigua sede de la Biblioteca, frente al Terminal de Pasajeros, sede que  fue destruida para convertirse en espacio y guarida de perros (con el perdón de los perros) y de indigentes quienes cada día abundan más en Maturín por no existir la Misión “Negra Hipólita”.

Estos capítulos son degradantes y deprimentes como símbolo de lo que actualmente ocurre con la cultura en Monagas y los cuales no son supervisados o al menos controlados a través de sus instituciones, por parte de la primera mandataria regional.

Otro hecho de gran significación y que debería provocar un alto interés por parte del Ministerio del Poder Popular para la Cultura con Ernesto Villegas y del Vicepresidente Jorge Rodríguez, es lo ocurrido con el Sistema de Orquestas “Simón Bolívar”, obra maestra del desaparecido músico y maestro José Antonio Abreu.

Lo que fuera un orgullo para el estado Monagas hoy presenta un balance negativo y deplorable. Si bien es cierto el Sistema de Orquestas “Simón Bolívar” ha experimentado un éxodo lamentable de músicos, quienes fueron formados disciplinadamente en el campo musical en el país. A nivel nacional hoy experimenta una situación de cuidado y de atención especial por parte del Estado venezolano.

Monagas no podía escapar de este balance negativo y para los amantes de la cultura de la región oriental, sería recomendable una intervención inmediata de esta organización del Sistema de Orquestas a nivel regional y una severa auditoria de sus finanzas y del stop de instrumentos, bienes e inmuebles de la Orquesta patrimonio de la Nación.

Son innumerables los casos que pudieran servir de referencia para documentar el letargo en el cual se encuentra sumida la cultura del estado Monagas. Ni hablar de la falta de coherencia y coordinación que debería existir entre las instituciones que rigen las políticas culturales del Estado.

El llamado ICUM hoy navega en la inercia y en la indiferencia de una gerencia gris y sin brújula. Igual ocurre con la Misión Cultura y lo que se denomina el Gabinete Cultural del Ministerio del Poder popular de la Cultura.

Es lamentable ver como cada quien marcha por su lado al igual que las direcciones de cultura de las Alcaldías, quienes marchan huérfanas y al garete, además de trabajar con las uñas, al azar o al abandono.

No queremos ser pájaros de mal agüero pero en este pequeño balance cultural, producto de reflexiones en voz alta de un grupo de amantes de la cultura del estado Monagas, reunidos antes de la pandemia en la UBV, surgieron críticas constructivas e ideas que deben ser dignas de tomarse en cuenta, para salir del letargo cultural que vive nuestro estado Monagas y otras regiones del país.

¡Amanecerá y veremos!

 

- Advertisment -