No hay vuelta atrás

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Carlos Casanova Leal

La historia es cíclica, el 23 de mayo de 1899, se inició en Cúcuta, la revolución liberal restauradora, cuya finalidad fue desplazar del poder al presidente Ignacio Andrade. Cipriano Castro junto a 60 hombres cruzo en rio Táchira esa madrugada, para iniciar el camino que lo llevaría a Miraflores.

120 años después, en Cúcuta, se concentra la ayuda humanitaria para los venezolanos, recogida de los aportes de la comunidad internacional. En esta oportunidad,  presidente provisional de Venezuela Juan Guaidó, junto a miles de mujeres y hombres, cruzaremos el puente de Tienditas; que en lo adelante lo llamaremos, el puente “libertad” rumbo a su destino, Miraflores, y de allí iniciar la restauración de la democracia y la libertad de Venezuela; con la ayuda de la comunidad democrática internacional.

Este movimiento social de cambio es indetenible, no tiene vuelta atrás; el instituto Cato, acaba de publicar la última encuesta de coyuntura, y revela; primero, que Juan Guaidó tiene un respaldo del 90,8% de respaldo ciudadano, y Maduro, apenas de 3,75%.

Con estas estadísticas, es imposible, que se pueda mantener en el poder. El rechazo al modelo socialista es definitivo; no puede quedarse usurpando el poder, logrado por la vía del “truco”

Los países que apoyan a Maduro, son los beneficiarios de los negocios ilegales, donde no existe democracia con calidad, o gobiernos totalitarios. Venezuela fue el objetivo del comunismo internacional, para imponer un modelo de dominación, sin que la autodeterminación ciudadana lo hubiese aceptado. La riqueza del país, fue el motor financiero para la expansión del modelo por el mundo, y con el  financiar movimientos sociales, generadores de opinión vinculados a su corriente marxista. Venezuela fue intervenida por Cuba; Maduro se mantiene en el poder por el uso de la fuerza y la violencia. Cerró todas las vías constitucionales de salida democrática.

Esto debe quedar bien claro para los venezolanos.

Estados Unidos con Donal Trump, encabeza la cruzada por la restauración democrática y de libertad en Venezuela, Nicaragua y Cuba. Y señalo “los días del socialismo en estos países están contados.”

Los regímenes, en estos tres países, anularon a la oposición y liquidaron las formas de alternabilidad; en estos países no hay elecciones libres, son elecciones controladas; no hay libertad y casi la totalidad de los derechos individuales están anulados.

El chantaje de Maduro, es decir, “viene una invasión americana” y ¿acaso, Chávez y Maduro, no permitieron la invasión cubana, que es militar y política, controlando sectores estratégicos de Venezuela? En consecuencia cualquier acción militar de la comunidad internacional, será concebida y entendida como una intervención de liberación, más nunca de opresión como es la cubana.

De la salida lo único que sabemos, es que Maduro saldrá, el cómo es lo indeterminado aún, pero existen las distintas alternativas para concretarlo y se concretaran.

Sectores de oposición hablan de transición con el chavismo; otros de total ruptura con el chavismo, yo me inscribo en este último. Pero, los ciudadanos desde ya, debemos ir decidiendo el país que queremos; si de algo estoy convencido, es que tiene que ser lejos de cualquier forma de socialismo.

La mal llamada quinta república debe quedar junto con la cuarta en el pasado, con sus historias, prácticas y protagonistas. La nueva Venezuela debe ser la republica civil, una democracia liberal, con más libertad, menos estado o gobierno, sin populismos, ni clientelas partidistas y políticas; libre mercado, libre empresa, libre competencia, libertad económica. Tenemos que exigirnos políticos que no cambien principios por sus intereses, preparación para la conducción política, partidos realmente democráticos, sin caudillismos civiles, sin culto a la personalidad ni al ego, que tanto daño nos ha hecho. La descentralización y autonomía deben ser características de la nueva Venezuela. Así tendremos una nueva Venezuela, muy distante de la que estamos dejando ahora.

Si tenemos claro el país que queremos, tendremos claro la transición que exigiremos.

Dios con nosotros.